Un proyecto de resolución fue presentado a la Legislatura para que se apruebe el uso del ibuprofeno inhalado en Mendoza para tratar a pacientes con coronavirus. El tratamiento ya fue implementado en Córdoba, La Rioja, Jujuy y Buenos Aires, solo en aquellos casos que lo consideren los profesionales de la medicina y bajo el “uso compasivo ampliado”.

La iniciativa que lleva la firma del diputado del Frente Renovador, Jorge Difonso pide “acompañar y apoyar al Ministerio de Salud” de la provincia en la “pronta aplicación” del método. 

Si bien el gobernador Rodolfo Suarez adelantó a principios de septiembre que se utilizará el procedimientos en los hospitales de la provincia, lo cierto es que aún el Comité de Expertos del gobierno sigue evaluando la aplicación en los enfermos de Mendoza con los investigadores cordobeses que promueven el medicamento.

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“Hasta la fecha no se dispone de vacuna ni tratamiento antiviral específico, lo cierto es que, al igual que el tratamiento con plasma”, son las únicas estrategias que, estadísticamente, “está demostrando un cambio en la historia natural de la enfermedad”, sostiene el texto legislativo.

El tratamiento que no está disponible en farmacias, consiste en la nebulización de ibuprofeno sódico que es suministrada al paciente. Se trata de una solución hipertónica de ibuprofeno que, al someterlo al sistema de nebulización, genera partículas con efecto viricida, que al intercalarse en la bicapa lipídica de virus envueltos como el SARS-CoV-2 desestabilizan la membrana generando lisis, o sea, muerte del virus.

La idea surgió hace siete años y es de Dante Beltramo, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del Centro de Excelencia en Productos y Procesos de Córdoba (Ceprocor), quien modificó la molécula del ibuprofeno haciéndola 100% soluble en agua para administrarlo en nebulizaciones con el objetivo de tratar a pacientes con fibrosis quística, una enfermedad genética con altas tasas de mortalidad que afecta a niños y adolescentes. Con la posibilidad de establecer protocolos de tratamientos compasivos ampliados, con el aval del gobierno cordobés, Beltramo empezó a investigar si era posible aplicar la molécula para esta nueva enfermedad.

“Los científicos referían que ‘se repite en todos los pacientes la mejoría contundente subjetiva de los síntomas’, evidenciada por frecuencia respiratoria, frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno ambiente o con oxígeno a diferentes flujos, coloración de piel, mucosas y lecho ungueal, que pasan de evidenciar cianosis por la tonalidad azulada a mostrar un cambio rotundo hacia la normalidad”, puntualiza Difonso en la propuesta.

Destaca que para implementarse masivamente se necesita un estudio clínico aleatorizado para probar ante la autoridad de medicamentos y ante la comunidad científica el efecto beneficioso de manera inequívoca e irrevocable. “Otra manera de usarlo masivamente sería la implementación de una política desde el Ministerio de Salud similar a la que la provincia de Córdoba, adelantada al resto de la Argentina, emitió en abril, llamada ‘uso compasivo ampliado’”, detalla.

A través de esto, se podría utilizar un medicamento experimental cuando en la atención de un enfermo las intervenciones probadas no existen u otras intervenciones conocidas han resultado ineficaces, el médico, después de pedir consejo de experto, con el consentimiento informado del paciente o de un representante legal autorizado, puede permitirse usar intervenciones no comprobadas, si, a su juicio, ello da alguna esperanza de salvar la vida, restituir la salud o aliviar el sufrimiento.

“Ahora, con más de 700 mil muertos en todo el planeta, y mientras un estudio en fase 2 espera su aprobación en la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat), más de 80 pacientes entre Córdoba, Buenos Aires y Jujuy recibieron ese medicamento experimental por uso compasivo. ¿El resultado? Los pacientes con disnea, hipoxemia, con enfermedad moderada a severa y con comorbilidades de todo tipo experimentaron una mejoría inmediata de los síntomas”, especifica Difonso en su proyecto, citando al médico Alexis Doreski, especialista en medicina interna, neumonólogo (MN 141740) e investigador clínico.