En el 2012, una serie de crímenes vinculados al narcotráfico pusieron al oeste de Godoy Cruz en la mira, precisamente en la banda comandada por Sandra Jaquelina Vargas (42), que desde el barrio Campo Papa dominó y atemorizó a ese sector del Gran Mendoza.

El resto de la historia es conocida, una profunda investigación desembocó en la condena de la Yaqui en mayo del 2016 por lavado de activos, venta de drogas y asociación ilícita.

La organización fue desarticulada y algunos de sus soldaditos, el ejército de menores que trabajaban para ella, terminaron presos o siguieron sus actividades delictivas en otras zonas. Es el caso del Arielito, uno de los angelitos ­–así se conocía a los menores que respondían a la mujer– más reconocidos por estar sospechado de perpetrar hechos de sangre cuando todavía no cumplía los 18 años.

A mediados de año, este personaje volvió a caer en las redes policiales tras ser acusado por el doble crimen de los hermanos Juan Sebastián Poroyán Macías (30) y Alexis Fabián Gómez Macías (20), alias Yoyo, ocurrido el domingo 23 de junio en Las Heras. Ahora, con 22 años, su nombre, Kevin Ariel Alejandro González, trascendió por primera vez porque en su momento sólo se lo conocía por su apodo.

Además, fue hace pocas semanas cuando los pesquisas judiciales y policiales liderados por el fiscal de Homicidios Carlos Torres confirmaron que el sospechoso que tenían detenido había formado parte de la banda de la Yaqui. Lo hicieron gracias a que accedieron a un informe de la Justicia Penal de Menores.

El documento había sido pedido porque existían fuertes sospechas de que González fuese uno de los integrantes del “ejército” narco. Incluso, los detectives sospechan que, antes de matar a Gómez y Poroyán, se lo vio en la zona afirmando que era “el famoso Arielito”, como también lo hace en las redes, surge de la investigación.

Por el crimen de los hermanos fue imputado con su amigo Rodrigo Alejo Martínez Ponce (18), alias el Zapallito, con quien en el último tiempo se había dedicado a delinquir en la zona de la triple frontera, entre Godoy Cruz, Luján y Maipú, detallaron los detectives.

Esta semana, la Justicia les ratificó la prisión preventiva a ambos, tras rechazar un recurso de apelación presentado por las defensas. De ese modo, el Arielito González continúa comprometido en el expediente.

El joven cuenta también con un antecedente similar: el 24 de noviembre de 2012 asesinó a dos hermanos en el barrio San Vicente de Godoy Cruz. En esa ocasión, las víctimas fueron Marcelo (19) y Daniel Pavés (30), a quienes ultimó a balazos con uno de sus cómplices predilectos por aquellos años: el Cara Cortada, Franco Ábrego.

Por ese crimen, el Arielito fue capturado en el 2013, cuando tenía 16 años, durante un operativo policial en el barrio Gas del Estado. En principio se lo mencionaba en otros cuatro asesinatos, aunque sólo terminaron hallando pruebas que lo vinculaban en el de los hermanos Pavés.

En el 2015, la Justicia Penal de Menores, con un tribunal subrogante en la sala de la Tercera Cámara del Crimen, los halló culpables de ese doble crimen y les declaró la responsabilidad penal.

El tribunal conformado por Eduardo Martearena, Diego Lusverti y Ramón Dionisio Pérez Pesce no les impuso años de cárcel –como prevé la normativa– y ordenó que continúen con el tratamiento tutelar en el Sistema Penal de Responsabilidad Juvenil (ex COSE), donde se encontraban detenidos por aquellos días.

El caso en Las Heras

Los hermanos Poroyán y Gómez fueron asesinados en la tarde del domingo 23 de junio cuando cruzaban la villa Güemes.

Los jóvenes habían salido de su casa para ir a comprar a un negocio y fueron alcanzados por sujetos a pie, quienes tenían como objetivo quitarle la vida a Poroyán. Este había salido de la cárcel dos días antes, según la investigación.

La reconstrucción agrega que Gómez se interpuso entre los homicidas y su medio hermano para defenderlo, pero terminó ejecutado de dos disparos: uno en la cabeza y otro en el pecho.

Por su parte, Poroyán intentó escapar pero también terminó muerto. En un principio se creía que había muerto de un balazo, pero la necropsia no confirmó esto y existen dudas de si fue ultimado con arma blanca o de fuego. Horas después de la agresión, fue hallado sin vida en un zanjón localizado en las inmediaciones del asentamiento.

El 1 de julio, personal de la División de Homicidios logró la detención de Martínez en las inmediaciones del barrio Unión y Fuerza, en Luján. En tanto, efectivos de Robos y Hurtos capturaron al Arielito mientras caminaba por el cruce de calles Villagra y Esquiú, en la Cuarta Sección Este, Ciudad.

Con respecto al móvil, se manejan hipótesis sobre un ajuste de cuentas vinculado a viejos problemas carcelarios o drogas, finalizaron las fuentes.