La llegada del fenómeno del Súper El Niño para el segundo semestre de 2026 genera expectativas entre especialistas por su impacto en distintas regiones del país. En el caso de Mendoza, los efectos no se reflejarán en lluvias intensas, como en otras provincias, sino principalmente en más nevadas en la cordillera. Por consecuencia, habrá más jornadas de viento Zonda en el llano.
El meteorólogo Fernando Jara explicó que este evento —originado por el calentamiento anómalo del océano Pacífico ecuatorial— favorece el ingreso de sistemas meteorológicos desde el oeste hacia el territorio argentino. En ese contexto, se espera que en la segunda mitad del año aumenten las precipitaciones níveas en alta montaña.

especialmente en Uspallata y Malargüe, y mayor probabilidad de Zonda en el Valle de Uco y el llano.
Las zonas más afectadas serían la cordillera sur, especialmente en Malargüe; la cordillera central en el Valle de Uco y el sector de alta montaña sobre la Ruta Nacional 7 donde se encuentra el principal paso terrestre entre Mendoza y Chile, el Cristo Redentor.
En todo este sector cordillerano podrían registrarse nevadas más frecuentes e intensas que lo habitual para la época. Aunque el fenómeno suele asociarse a lluvias por encima de lo normal en el centro y noreste del país, en el llano de Mendoza su impacto será distinto.
En ese sentido, Jara advirtió que podría incrementarse la probabilidad de ocurrencia de viento Zonda. Esto se debe a que una mayor acumulación de nieve en cordillera es una de las condiciones que favorecen la formación de este viento característico de la región. “Si tenemos más nevadas en cordillera, aumenta la posibilidad de Zonda en distintos sectores, tanto en precordillera como en el llano”, explicó.

De esta manera, el fenómeno de El Niño no solo influirá en la alta montaña, sino que también tendrá impacto en el Gran Mendoza y otras zonas pobladas, con una mayor frecuencia de episodios de viento cálido y seco.
En síntesis, mientras las lluvias intensas se concentrarían en otras regiones del país, en Mendoza el foco estará puesto en la nieve en cordillera y en la posible intensificación del Zonda, dos variables clave para la vida cotidiana y las actividades productivas de la provincia.
Diferencias entre El Niño, el Súper El Niño y La Niña
La principal diferencia entre estos fenómenos está en la temperatura del océano Pacífico y la intensidad de sus efectos sobre el clima global.
En el caso de un Súper El Niño, el calentamiento del agua supera ampliamente los valores habituales, lo que potencia y extrema sus consecuencias en distintas regiones del mundo.
El Niño “clásico”, en cambio, se caracteriza por un aumento de temperatura más moderado en el Pacífico ecuatorial. Esto es suficiente para alterar los patrones climáticos, generando lluvias intensas en algunas zonas, sequías en otras y cambios en la circulación atmosférica.
La magnitud de ese calentamiento es clave: a mayor temperatura del océano, más intensos son los impactos. Por eso, el Súper El Niño se asocia a eventos climáticos más severos, como precipitaciones extremas, olas de calor prolongadas y períodos de sequía más marcados.
Además, se trata de episodios poco frecuentes y considerados excepcionales dentro del sistema climático global.
En contraste, La Niña representa la fase opuesta del fenómeno: implica un enfriamiento por debajo de lo normal en el Pacífico, con efectos también significativos pero de signo contrario, como mayor probabilidad de sequías en algunas regiones y cambios en los regímenes de lluvia.
