La réplica de la pistola secuestrada por la Policía, que llevó el alumno a una escuela de Las Heras.

La Justicia provincial resolvió detener a la madre de un adolescente que el viernes llevó la réplica de un arma de fuego a una escuela de Las Heras, mientras proliferaba la ola de amenazas de tiroteos que se dieron en Mendoza y el resto del país la semana pasada. La mujer será enviada a la cárcel por el delito de instigación a la intimidación pública, agravado por alentar al chico a llevar ese elemento con la premisa burlar -a modo de protesta- los controles que se dieron debido al reto viral.

Mientras crecían las pintadas en los baños de los colegios mendocinos con advertencias de potenciales masacres -como parte de un desafío viral-, el fiscal Juan Manuel Sánchez resolvió ese mismo viernes imputar a la madre.

Pero este martes profundizó la carga penal sobre el adulto: debido al contexto del hecho y la relevancia social del episodio, se encuadró su detención en el delito de intimidación pública agravado por la participación de un menor, de acuerdo con el artículo 211 del Código Penal.

Debido a esto, la madre de nacionalidad española, identificada como Sara Gianolini, puede recibir una pena de 3 a 8 años de prisión.

Sánchez también ordenó que la imputada sea trasladada de manera preventiva a la Penitenciaría provincial, al considerar que al momento de pedirle a su hijo que llevara la réplica ya era de público conocimiento tanto en las escuelas como en la sociedad y el alerta que se venía dando.

El fiscal también valoró la particular situación de instigar a un adolescente siendo la progenitora, sumado a la severidad de la escala penal del delito que le imputan y que se traduce en una expectativa de pena de cumplimiento efectivo.

Una protesta insólita

El caso saltó el viernes alrededor de las 8.30 mientras un docente daba clases en quinto año de la escuela N 4-082 “José P. Dávila”. En esa instancia, el alumno de origen español sacó de sus prendas la falsa pistola y la colocó en el banco.

El profesor se acercó y le preguntó por qué había llevado ese objeto a la escuela. La respuesta fue sencilla: se trataba de una “protesta” ante las medidas de control implementadas por los directivos, pero aclaró que era un juguete. A partir de ahí, se inició el protocolo escolar para este tipo de situaciones irregulares en los establecimientos.

Llegó la Policía a la escuela y también la madre, quien sorprendió a los directivos y a los uniformados. Les dijo que estaba al tanto de la situación y que, incluso, le había dicho a su hijo que llevara el arma en la cintura oculta entre sus prendas. Agregó que le dijo que cuando llegara a la escuela, exhibiera la réplica para señalar lo siguiente: “Se dan cuenta que de igual manera se puede ingresar un arma de fuego a la escuela”.

Se trataba de una forma de protesta en el peor momento para las escuelas de la provincia y el Ministerio de Seguridad y la Justicia, colapsados por una demanda creciente de denuncias sobre amenazas y pedidos para que los móviles se trasladaran a verificar distintas pintadas.

Ese día, el chico fue llevado a la comisaría 16 y este martes el fiscal de la Unidad de Delitos contra el medio ambiente, maltrato animal y No especializados profundizó la responsabilidad penal sobre la madre.