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15 de julio de 2019
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Investigación en Homicidios

El encuentro entre ex presos que desembocó en un doble asesinato

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El "Arielito" González (22) y Rodrigo el "Zapallito Martínez" (18), los imputados.

En las últimas semanas fueron detenidos los sospechosos de matar a los medio hermanos Juan Poroyan y Alexis Gómez. Se trata de Kevin Ariel González y Rodrigo Zapallito Martínez, oriundos de la triple frontera de Godoy Cruz, Luján y Maipú. Según la investigación, habían pactado verse para solucionar conflictos originados en el penal.

Poco menos de tres semanas pasaron para que los dos sospechosos del doble crimen de los medio hermanos Juan Sebastián Poroyan Macías (30) y Alexis Fabián Gómez Macías (20) fueran capturados por efectivos policiales.

El primero en caer fue Rodrigo Alejo Martínez Ponce (18), alias el Zapallito, en Carrodilla, Luján. Mientras que a su presunto cómplice, Kevin Ariel Alejandro González (22), mejor conocido como el Arielito, lo detuvieron días después en la Cuarta Sección, en Ciudad. Ambos fueron imputados por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, que lidera la instrucción, y pasaron a la cárcel.

Los señalados matadores son oriundos del sector lujanino de la triple frontera –en donde el departamento limita con Godoy Cruz y Maipú– comprendida entre los barrios Los Alerces I y II, San Antonio, Huarpes III y Unión y Fuerza.

Pero, la pregunta que se hacían los investigadores cuando estos dos personajes fueron marcados como los autores de los disparos que terminaron con la vida de Poroyan y Gómez, era por qué nació un conflicto entre personas que geográficamente están separadas por unos quince kilómetros.

Es que, generalmente, este tipo de crímenes suelen producirse entre sujetos que habitan una misma barriada, departamento o sector, pero, esta vez, ese factor no se repetía.

En un principio, los mismos habitantes de la villa Güemes fueron quienes les aseguraron a los detectives del caso que los agresores no residían en el asentamiento. Incluso, como una línea investigativa dudaba de esa versión, se hicieron allanamientos allí, pero con resultado negativo.

Y la clave para avanzar, tanto sobre la identidad de los homicidas como sobre el móvil, estaba en el pasado carcelario del mayor de los medio hermanos ultimados. Poroyan había salido del penal Boulogne Sur Mer, en donde pasó cinco años de su vida, dos días antes de ser asesinado con su familiar.

Fuentes allegadas a la causa indicaron que, apenas Poroyan recuperó la calle, se puso en contacto con un ex reo con quien había tenido conflictos intramuros: el Arielito.

Aparentemente, ambos acordaron encontrarse para resolver los problemas que habían mantenido en el pasado y hacer las paces, tal vez, con el objetivo de no derramar sangre, explicaron.

El punto y día de encuentro fijados fueron la villa Güemes, el domingo 23 de junio, algunos minutos antes de las 16, hora en que iba a comenzar el partido entre Argentina y Qatar por la Copa América, por lo que las calles lasherinas estaba prácticamente vacías.

La reconstrucción sostiene que Poroyan le habría pedido a su hermano que lo acompañara; y, del mismo modo lo hizo el Arielito con su amigo.

Eso sí, para los investigadores continúa siendo un misterio la razón por la cual la cita terminó pasando de un encuentro conciliador a doble asesinato a sangre fría.

Lo cierto es que los agresores le dispararon en primer lugar, y a corta distancia, a Gómez, impactando los plomos en la cabeza y en el pecho, a la altura del corazón. Ambas heridas le produjeron una muerte instantánea.

En ese instante, Poroyan trató de evadir el ataque armado y salió corriendo hacia el interior de la villa, pero un proyectil lo alcanzó mientras se alejaba y le dio en el costado del tórax.

Herido, se ocultó en un zanjón ubicado en las inmediaciones del Güemes. Se mantuvo desparecido durante varias horas, mientras los pesquisas trabajaban en el lugar donde estaba el cadáver de su hermano. Pasadas de las 21 de ese día, un vecino localizó su cuerpo, sin vida, en medio de unos arbustos, en el cauce.

Según trascendió, fueron allegados a las víctimas quienes aportaron los nombres de los sujetos que se habían reunido con las víctimas. Hasta difundieron sus rostros a través de las redes sociales, a modo de escrache. También apuntaron contra una mujer, pero la misma no figura en el expediente.

Luego, sólo bastó que los pesquisas reunieran una serie de pruebas que motivaran la detención de los dos sospechosos.

De ese modo, el lunes 1, sabuesos de la División Homicidios lograron la captura del Zapallito en el barrio Unión y Fuerza. En tanto, fue personal de la División Robos y Hurtos el que atrapó al Arielito cuando caminaba por la intersección de calles Villagra y Esquiú, en la Cuarta Sección Este.

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