Carne vacuna. Foto: Magnific

La administración de Donald Trump oficializó un nuevo cupo temporal para importar 300.000 toneladas de carne vacuna magra sin aranceles, con el objetivo de aumentar la oferta destinada a la producción de carne molida y contener los precios internos. Sin embargo, la medida dejó afuera a Argentina, que no podrá acceder al nuevo contingente por contar con una cuota específica para ingresar al mercado estadounidense.

El esquema comenzará a regir el 1 de septiembre de 2026 y tendrá una vigencia de 90 días. El volumen se dividirá en tres tramos de hasta 100.000 toneladas y será asignado bajo el criterio de “primero llegado, primero servido”.

La carne deberá destinarse exclusivamente a la elaboración de carne molida y, según la disposición, deberá ingresar al mercado con un descuento cercano al 25% respecto de los valores habituales.

El nuevo contingente corresponde a la categoría denominada “otros países o áreas”, utilizada por exportadores que no poseen una asignación específica dentro del sistema estadounidense. Entre los principales beneficiados aparece Brasil, junto con Paraguay y otros proveedores habilitados bajo ese régimen.

Argentina, en cambio, quedó excluida junto con Australia, Nueva Zelanda, Uruguay y el Reino Unido. La razón es que estos países ya disponen de contingentes propios para exportar carne vacuna a Estados Unidos.

Argentina tiene su propia cuota

La decisión llega en un momento de fuerte crecimiento de los envíos argentinos al mercado estadounidense. Argentina contaba históricamente con un cupo de 20.000 toneladas libres de arancel, que en febrero fue ampliado a 100.000 toneladas tras un acuerdo bilateral.

Durante los primeros siete meses de 2026, Argentina exportó 67.118 toneladas de carne vacuna a Estados Unidos, frente a las 22.183 toneladas del mismo período de 2025. Esto representó un incremento interanual del 202,6% y consolidó al mercado estadounidense como uno de los principales destinos para la carne argentina.

Por ese motivo, la nueva megacuota genera interés, aunque el impacto directo para los frigoríficos argentinos será acotado. La posibilidad de ingresar por el contingente temporal habría significado una vía adicional de acceso, pero el país mantiene todavía disponible el beneficio de su cuota específica.

La crisis ganadera detrás de la decisión de Trump

La apertura de las 300.000 toneladas responde a un problema interno de Estados Unidos. El stock ganadero del país se encuentra en uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas, mientras que la producción de carne vacuna enfrenta una reducción estimada para 2026.

La Casa Blanca atribuyó el escenario a una combinación de factores, entre ellos la sequía, los incendios forestales, el aumento de los costos de producción y las restricciones a la importación de ganado en pie desde México por razones sanitarias vinculadas a la mosca barrenadora.

El objetivo del Gobierno estadounidense es aumentar la disponibilidad de carne magra para la elaboración de hamburguesas y otros productos de consumo masivo sin afectar de manera significativa el proceso de reconstrucción del rodeo local. La administración de Trump estableció, además, que el beneficio arancelario estará sujeto al cumplimiento de una condición: si la carne importada no llega al mercado con un precio aproximadamente 25% inferior al valor habitual, el presidente podrá cancelar el volumen restante del contingente.

De esta manera, la apertura temporal configura una oportunidad principalmente para Brasil y otros países sin cupos propios, mientras Argentina queda al margen de la nueva ventana comercial. La diferencia es que la exclusión no implica un cierre del mercado estadounidense: el país ya cuenta con una cuota propia de 100.000 toneladas, que permitió una fuerte expansión de las exportaciones durante 2026.

Con información de Infobae.