La incógnita sobre quién será el próximo Presidente de la Argentina se revelará este domingo, cuando concluya el balotaje en el que podrán sufragar unas 35 millones de personas y se conozcan los resultados provisorios de la última instancia electoral del año, que definirá cuál de los dos candidatos más votados en octubre pasado será jefe de Estado a partir del 10 de diciembre: Sergio Massa, de Unión por la Patria (UxP) o Javier Milei, de La Libertad Avanza (LLA).
Sin embargo, ante la posibilidad de que el resultado de la elección sea muy parejo entre ambos candidatos y de un eventual “empate técnico”, surge un interrogante: ¿qué pasa si al finalizar este domingo el país aún no sabe quién es el nuevo mandatario nacional?
Massa y Milei llegaron a la segunda vuelta electoral después de que ninguno de ellos obtuviera, en las elecciones del 22 de octubre, al menos el 45% de los votos afirmativos o más del 40% de las adhesiones, con una diferencia de diez puntos porcentuales entre el primero y el segundo postulante más votado. Quien obtenga la mayor cantidad de sufragios afirmativos será el nuevo Presidente.
En aquella jornada, la fórmula compuesta por Massa y Agustín Rossi se impuso como la más votada con 9.645.983 votos (36,68%), mientras que el binomio Milei-Victoria Villarruel acumuló 7.884.336 sufragios (29,98%).
El artículo 96 de la Constitución Nacional establece que “la segunda vuelta electoral, si correspondiere, se realizará entre las dos fórmulas de candidatos más votadas, dentro de los treinta días de celebrada la anterior”.
En tanto, el artículo 151 de la Ley electoral 24.444 dice que “en la segunda vuelta resultará electa la fórmula que obtenga mayor número de votos afirmativos válidamente emitidos”. Esto significa que el ganador será quien obtenga más votos, sin importar la diferencia o el resultado en términos porcentuales.
Escrutinio provisorio y definitivo
Este domingo, alrededor de las 21, se conocerá una primera tendencia gracias al escrutinio provisorio, explicaron de la Cámara Nacional Electoral (CNE). Se espera que este proceso sea ágil por tratarse de una categoría con solo dos fórmulas. Sin embargo, puede que esa tendencia se “de vuelta” con el conteo definitivo.
“No hay posibilidad de que el domingo no se conozca la tendencia, pero si puede pasar que ante una paridad se deba esperar hasta el escrutinio definitivo para conocer al ganador”, aclararon de la CNE.
“Si la diferencia entre los candidatos es de 1% o 1,5%, habrá que tener paciencia y esperar al resultado definitivo. Este margen va a depender de la cantidad de personas que vayan a votar”, explicó Facundo Cruz, doctor en Ciencia Política de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).
El escrutinio provisorio es el que se hace el mismo día de la elección, a partir de los resultados informados al Ministerio del Interior mediante un telegrama firmado por el presidente de mesa y los fiscales partidarios presentes. Este documento será entregado al personal del Correo Argentino, que se encargará de transmitirlos al Centro de Cómputos, donde se realiza la carga y sistematización de los datos provenientes de cada mesa.
El escrutinio provisorio nunca cubre el total de las mesas porque siempre hay una pequeña proporción de telegramas que no llegan a ser enviados, tienen errores de confección o quedan sin completar. Habitualmente representa entre 1% y 2% del total, por lo que no suelen influir en la confirmación de un candidato ganador. Sin embargo, de confirmarse el pronóstico de una mínima diferencia entre los candidatos, se deberá aguardar por el escrutinio definitivo, a cargo de la Justicia Electoral y el que determinará legalmente quién es el nuevo presidente.
El proceso comenzará a las 48 horas del balotaje, a partir de las actas de cada mesa, y puede tardar hasta 10 días. A diferencia del provisorio, abarca el recuento de todas las mesas habilitadas para la elección (son 104.520), incluyendo las observaciones e impugnaciones.
Además, en el conteo provisorio no se incluyen los votos de los ciudadanos residentes en el exterior, los de las personas privadas de su libertad y los votos de las fuerzas de seguridad afectadas al comando electoral, que sí se cuentan en el definitivo.
Los antecedentes frustrados
Este domingo se desarrollará el segundo balotaje en la historia política del país, aunque en el último medio siglo estuvo a punto de implementarse en otras dos ocasiones. El único antecedente corresponde a los comicios presidenciales de 2015, cuando Mauricio Macri se impuso con el 51,34% de los votos a Daniel Scioli, que sumó 48,66%.
La segunda vuelta fue incluida en el sistema electoral tras la reforma constitucional de 1994. La elección de 2003, la primera tras el estallido social que terminó con la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa, también debía definirse en un balotaje que, sin embargo, no se concretó.
En la primera vuelta de los comicios de 2003, Carlos Menem (Frente por la Lealtad/UceDé) se impuso tras obtener el 24,45% de los votos, un 2,20% más que Néstor Kirchner (Frente para la Victoria), quien obtuvo 22,25%.
Luego de la primera vuelta, la mayoría de las fórmulas que no habían accedido al balotaje anunciaron su respaldo político en esa instancia al binomio Kirchner-Scioli, un escenario al que se sumaron distintas encuestas que daban una diferencia abrumadora en favor del santacruceño. En ese contexto, apenas cuatro días antes de la votación, Menem difundió un mensaje televisivo en el que comunicó su renuncia a participar del balotaje.
Tres décadas antes, en tanto, las elecciones de 1973 fueron organizadas sobre la base de una reforma constitucional llevada a cabo un año antes, que modificó el sistema electoral para establecer que el presidente debía ser elegido por voto directo y mayoría absoluta de votos: más del 50%. La norma, además, fijó que en el caso de no alcanzar ese porcentaje en los comicios debía realizarse un balotaje entre los candidatos que hubieran alcanzado más del 15%.
El 11 de marzo de 1973, el candidato Héctor Cámpora, delegado de Juan Domingo Perón en esos comicios, alcanzó el 49,5% de los votos y postergó en el segundo lugar al radical Ricardo Balbín, quien tras sumar el 21% de los sufragios desistió de competir en la segunda vuelta.
