BUENOS AIRES (TÉLAM) La presidenta Cristina Fernández de Kirchner arribó ayer por la tarde procedente de Montevideo y luego se dirigió a la residencia de Olivos. La mandataria argentina participó de la cumbre del Mercosur realizada en la capital de Uruguay y mantuvo reuniones con el jefe de Estado electo de ese país, José Mujica. Fernández recibió ayer la presidencia pro témpore del Mercosur y dijo que propondrá a la Unión Europea (UE) retomar las negociaciones para un acuerdo de asociación política y comercial a partir de los capítulos en los que ya hay una base de entendimiento. “La metodología de trabajo que vamos a proponer es empezar al revés de lo que normalmente hacemos, de comenzar por lo que no estamos de acuerdo”, señaló Fernández en la Cumbre del Mercosur. La presidenta sostuvo: “Para retomar las negociaciones estancadas desde el 2004 hay que repasar y cerrar los capítulos en los que estamos de acuerdo para luego pasar a al capitulo comercial”, en el que están los desacuerdos mayores.

   La presidenta argentina indicó que se negociarán “mecanismos de adaptación competitiva que fijen plazos, teniendo en cuenta las debilidades de los sectores y las demandas políticas”. Estos mecanismos, añadió, “van a servir, además, como incentivo para los sectores con atrasos respecto de los europeos”. Fernández sostuvo que el acuerdo de asociación con la UE, que se negocia desde hace una década, es uno de los desafíos mas importantes que tiene el Mercosur, puesto que, de concretarse, le abrirá grandes posibilidades a los mercados del bloque sudamericano. Como otro desafío para el próximo semestre, Fernández destacó la necesidad de abordar en el interior del bloque la problemática de las asimetrías entre las economías mayores de la unión, Brasil y Argentina, y las más pequeñas, Paraguay y Uruguay. La mandataria argentina advirtió: “Si las diferencias se siguen profundizando, se van a convertir en problemas indisolubles y nos van a sacar competitividad”. Fernández llamó a sus socios a discutir sobre las asimetrías y los términos de intercambio comercial sin estridencias y a trabajar para construir un mercado potente, con empleados con mejores salarios, con mejores infraestructuras, siguiendo la lógica de Europa.

   EN CONTRA DEL GOLPE Cristina Fernández volvió a condenar lo que denominó un golpe cívico-mediático en Honduras y dijo que no reconoce la legalidad de los recientes comicios en ese país, lo que, según manifestó, constituye un peligroso antecedente en la región. Fernández se lamentó de que en algunos países, incluso entre algunos progresistas, hayan surgido dudas respecto de qué postura adoptar frente a la crisis en Honduras, algo que tachó de incoherente. La mandataria abogó por “construir una zona de paz y democracia en la región. Es imprescindible entender que paz y democracia van de la mano”. Manuel Zelaya fue expulsado de Honduras el 28 de junio por los militares y destituido horas después por el Congreso, que nombró en su lugar al entonces titular de ese órgano, Roberto Micheletti.

   EL RESTO DE LA COMITIVA. Junto a Cristina arribaron ayer el canciller Jorge Taiana, los ministros de Economía, Amado Boudou, y de Industria y Turismo, Débora Giorgi, además de legisladores y otros funcionarios que integraron la comitiva. La mandataria fue recibida por el secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, y luego se trasladó a la residencia de Olivos. El subsecretario de Política Latinoamericana de la cancillería, Agustín Colombo Sierra, renunciará en estos días a su actual cargo para asumir dentro de poco como nuevo director ejecutivo de la Secretaría del Mercosur.