El escándalo en torno a la exención médica que recibió Novak Djokovic para disputar el Australian Open, el primer Grand Slam de la temporada, sumó un nuevo capítulo. Según informan los medios australianos, el tenista serbio no pudo pasar por el control de pasaportes después de que un miembro de su equipo cometiera un error crítico al solicitar una subclase de visa que no se aplica a quienes han recibido un permiso especial.

El diario australiano The Age informó que el avión que trasladaba al número 1 del ranking ATP aterrizó alrededor de las 23.30 en el Aeropuerto Internacional Tullamarine de Melbourne, Victoria, pero el deportista todavía no fue habilitado a traspasar las fronteras de migraciones y estaba siendo interrogado por funcionarios estatales en una habitación del lugar.

“La Fuerza Fronteriza de Australia se comunicó con el gobierno estatal después de enterarse de un problema con la visa presentada por el equipo de Djokovic”, relató el citado medio que aclaró que el tenista intentó ingresar al país “con una visa que no permite exenciones médicas por no estar vacunado”, según las fuentes contactadas.

Toda esta situación se desencadenó después de que las autoridades del Abierto de Australia le otorgaran a Djokovic un permiso para participar del torneo aun sin un plan de vacunación acreditado.

Los propios australianos, que han sufrido más de 18 meses por el cierre de sus fronteras debido a la pandemia, recibieron con indignación la exención médica otorgada al tenista.

La vacuna es obligatoria para entrar en Australia, pero hay exenciones temporales para las personas que tienen “una condición médica grave”, que no pueden ser vacunadas por haber contraído la covid-19 en los seis meses anteriores o han tenido reacción adversa al fármaco, entre otras razones.

Hasta el momento se desconoce los motivos detrás de esa exención otorgada a Djokovic en Australia, donde miles de personas no pudieron salir del país durante la pandemia ni para despedirse de sus seres queridos moribundos y actualmente hacen colas de hasta 9 horas para hacerse pruebas para detectar el virus.

¿Privilegios?

La ministra en funciones de Deportes del Gobierno regional de Victoria, Jaala Pulford, aseguró este miércoles en una rueda de prensa en Melbourne “que nadie está ni estará recibiendo un trato especial por ser quien es o por lo que ha logrado profesionalmente”.

Pulford -quien compareció junto al director ejecutivo de Tenis Australia, Craig Tiley- admitió que la decisión “es algo que causará malestar a muchos” residentes de Melbourne, la ciudad que acumula más días bajo aislamiento estricto durante la pandemia, y del resto de este país en el que se implementaron unas de las medidas más duras del mundo contra la covid-19.

La llegada del tenista de 34 años ha generado expectativa dado que en la frontera tendrá que justificar porqué no puede ser vacunado contra la covid-19, según dijo este miércoles en un comunicado la ministra australiana del Interior, Karen Andrews.

“Cualquier persona que quiera entrar a Australia debe cumplir con nuestros estrictos requerimientos fronterizos”, enfatizó Andrews al recordar que aquellos que no han recibido la pauta completa de la vacuna deberán demostrar que no pueden recibir este fármaco por razones médicas para evitar, de ese modo, las cuarentenas de 14 días.

Más tarde, el primer ministro australiano, Scott Morrison, precisó a periodistas en Camberra que “si esa evidencia es insuficiente, entonces no será tratado de forma distinta y se le enviará a casa en el siguiente avión”.

Por su parte el antiguo vicepresidente de la Asociación Médica Australiana, Stephen Parnis, dijo en Twitter que la exención “envía un mensaje atroz a millones de personas que buscan reducir el riesgo de la covid-19 en Australia para ellos mismos y para los demás. La vacunación es una muestra de respeto, Novak”.

El médico agregó que “no importa lo buen jugador de tenis que sea. Si se niega a vacunarse, no se le debería permitir la entrada” al Abierto de Australia, que se celebra en Melbourne entre el 17 y el 30 de enero y que en la edición pasada puso a los tenistas bajo una cuarentena de dos semanas.