Dos mujeres intentan ingresar a una vivienda, pero en lugar de la puerta, como todo el mundo, por alguna razón están obligadas a entrar por una ventana. Se olvidaron las llaves, tal vez, aunque la verdad, lo importante ocurrirá momentos después.
Una de ellas, con un vestido negro, se sube mientras su compañera observa dubitativa. Para trepar, se saca las pantuflas. Luego le pide a la otra que la alce para poder meter el cuerpo por la ventana. De fondo, se empiezan a escuchar las risas de quien graba, pero no participa.
Entonces la segunda fémina toma uno de los pies y lo pone sobre su hombro, para poder levantar a su compañera. La primera mujer logra meter medio cuerpo, pero queda con las piernas arriba. Su amiga ya no puede ayudarla. Es que está tentadísima de risa.
Ocurrió un percance. Se le bajó el vestido y quedó con los senos al aire. Ambas ríen, porque no queda otra cosa que reírse. Una, se sostiene en sus rodillas mientras estalla a carcajadas. La otra también se desternilla de risa, pero boca abajo y contra el vidrio, semidesnuda.
