La llegada de un bebé supone cambios importantes en cualquier casa. Nuevos muebles, sonidos, objetos y horarios pueden modificar el ambiente al que perros y gatos estaban acostumbrados. Preparar la vivienda con anticipación puede ayudar a reducir cambios bruscos.

Mantener un espacio propio para la mascota

Es conveniente que el animal conserve un lugar donde pueda descansar y retirarse cuando necesite tranquilidad.

Acostumbrarlo progresivamente a los cambios

Antes de la llegada del bebé pueden introducirse algunos de los nuevos elementos y sonidos de manera gradual.

Supervisar los primeros encuentros

La interacción entre una mascota y un bebé debe realizarse siempre bajo supervisión adulta.

Mantener algunas rutinas

Dentro de lo posible, conservar horarios habituales de alimentación, descanso y actividad puede ayudar a que el animal tenga cierta previsibilidad.

No descuidar la higiene

La limpieza de los espacios, recipientes y elementos utilizados por la mascota adquiere especial importancia cuando convive con un recién nacido.

Preparar la casa antes de la llegada de un bebé puede facilitar la transición para toda la familia. Mantener espacios propios, conservar algunas rutinas y supervisar las interacciones son medidas importantes para favorecer una convivencia segura.