Unicef Argentina relevó las condiciones en las que se encuentra la niñez y adolescencia en el país en un informe que encontró a Mendoza séptima en la lista de provincias. Tiene un coeficiente por encima del promedio nacional, algunas fortalezas y ciertas debilidades que obligan al Ejecutivo a planificar políticas públicas. En este contexto, este viernes firmaron un convenio con esa organización, mediante el cual buscan mejorar los indicadores y justamente coordinar esas acciones del Estado.

El acuerdo contempla ejes u objetivos macro como mejorar el acceso a la educación y los servicios esenciales, con la prioridad puesta en las poblaciones vulnerables. También pusieron el foco en el bienestar físico, la nutrición y la salud emocional.

El informe de Conicet

El Índice Provincial de Niñez (IPN) elaborado por Unicef es una herramienta que evalúa en una sola escala del 0 al 1 las condiciones de vida de la infancia y adolescencia en las provincias argentinas. Lo hace por intermedio de cuatro dimensiones clave en la vida de los menores: las condiciones materiales (aspectos socioeconómicos y hábitat), la educación (acceso y trayectoria escolar), salud (cobertura, atención y variables sanitarias) y violencia (indicadores de vulneración de derechos y protección).

De todas ellas se hace un promedio general que permite analizar las condiciones generales de la adolescencia y la niñez. Los datos de la última presentación responden al año 2025, en el cual Mendoza quedó séptima en este ranking, con un coeficiente de 0,691, por encima del promedio nacional de 0,630.

Hubo una evolución general del coeficiente de las provincias argentinas respecto al año 2024, aunque no fue correlativo y se debe a distintas factores. En Mendoza los valores se mostraron estables. El mejor desempeño de la provincia se vio en los factores socioeconómicos, pero tiene una fuerte materia pendiente en educación.

Por ejemplo, en Condiciones Materiales quedó séptima con un coeficiente de 0,745, por encima del promedio de 0,673. En Educación quedó novena, con un coeficiente de 0,5, (0,48 a nivel nacional). Salud es la que encuentra a Mendoza en la posición más favorable, quinta con un coeficiente de 0,643 (0,515 el promedio nacional). Mientras que en el factor Violencia quedó en la posición 16°, la peor, pero se corresponde con el buen rendimiento general de las provincias, porque el coeficiente no fue malo, de hecho, fue el mas alto con 0,872 (el promedio nacional también fue el mejor con 0,854).

En el encuentro de este viernes entre las autoridades del Gobierno y Unicef repasaron cómo fue el rendimiento de la provincia. Tras el mismo, Alfredo Cornejo señaló: “Siempre estos rankings son relevantes. No siempre están construidos con buena información de origen, pero en general se han tomado técnicamente los datos que informan cada una de las provincias y dan cosas bastante razonables. Nos sentimos orgullosos y reconocidos“. Resaltó que Mendoza esté por encima del promedio nacional y se comparó con la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Agregó que la principal virtud de la provincia “tener mejores resultados” aún en un contexto de achicamiento del gasto.

Por su parte, Tadeo García Zalazar, el ministro de Educación, señaló que el convenio que celebraron es un trabajo que inició hace años, primero para la difusión y protección de los derechos, que luego se amplió con el rol del Ministerio de Salud. “Empiezan a verse algunos resultados”, indicó.

Educación fue el rubro más complejo de la medición y el ministro reconoció cuáles son las cuestiones a trabajar con más énfasis: “Hay una necesidad de seguir mejorando los indicadores. En Mendoza, la terminalidad educativa y el rendimiento académico de los estudiantes son una preocupación“.

También dijo que hay cosas en las cuales la provincia es pionera, como el sistema nominal en educación y la historia clínica digital en salud.

El convenio con Unicef

Como parte de una serie de reuniones entre la organización internacional y la Provincia, este viernes se celebro un convenio que establece una marco de cooperación con plazo hasta diciembre de 2027.

El acuerdo fija justamente las prioridades para ese año. Entre los ejes más importantes se encuentra fortalecer las condiciones para que los menores, especialmente la primera infancia, crezcan en entornos saludables y accedan de manera equitativa a servicios integrales vinculados con la salud física, la nutrición y el bienestar emocional. También se introdujo la necesidad de garantizar el acceso a aprendizajes fundamentales y al desarrollo de habilidades para la vida y el trabajo, con especial atención en los más vulnerables y a quienes se encuentran fuera del sistema educativo.

Otro de los objetivos acordados es contribuir a la reducción de la pobreza infantil y al fortalecimiento de sistemas integrales de protección social, mediante políticas públicas sostenibles e intersectoriales centradas en la infancia y la adolescencia. Por eso, acordaron fortalecer el acceso a servicios esenciales y los mecanismos de apoyo a familias en situación de vulnerabilidad.

Del encuentro participó la representante adjunta de Unicef Argentina, María Elena Úbeda Castillo.