El viernes 12 de setiembre a las 18.30 en el Salón Cincuentenario de la Universidad del Aconcagua (Catamarca 147, Ciudad) se realizará la presentación del libro “La escritura de la autobiografía. Una vía de acceso al inconsciente”, de la doctora en Psicología Lila Gómez Altamirano.
La obra es el resultado de una profunda investigación que la autora llevó a cabo mientras desarrollaba sus estudios doctorales. En la presentación de este destacado estudio participarán, junto a la autora, colegas de literatura y psicología de diferentes modalidades teórico-clínicas: Gastón Cottino, María Rosa Ortiz Torres, Susana Carrera, Laura Trotta y Ana Lis Señorena.
La investigación que se presenta publicada en este libro tuvo su origen en los estudios de doctorado que la autora cursó en la Universidad del Salvador. Durante 5 años, Lila trabajó en el análisis de 50 autobiografías de pacientes y no pacientes. Como resultado, la doctora Gómez Altamirano logra valiosísimos aportes a la técnica de la autobiografía como vía de acceso al inconsciente, proponiendo categorías y subcategorías que contribuyen al análisis e interpretación de los escritos para lograr el abordaje terapéutico.
La obra, además, toma algunas autobiografías de artistas consagrados para analizar aspectos relacionados al tema investigado. Esto, sumado a la multiplicidad de citas culturales, hace que la lectura sea amena y placentera, sin que el escrito pierda su rigurosidad académica.
Conversamos con la autora acerca de su investigación.
Entrevista a Lila Gómez Altamirano
En el primer capítulo de tu libro señalás una vinculación entre autobiografía y literatura, ¿cuál sería?
Haciendo historia, cuando Freud depositó su confianza en el valor de las asociaciones libres dijo que estaba “siguiendo una oscura intuición”. Se inspiró en Ludwing Borne, que había escrito en 1823 un ensayo titulado “El arte de convertirse en escritor original en tres días”, y decía así: “Tome hojas de papel y durante tres días sucesivos escriba, sin falsedad ni hipocresía de ninguna clase, todo lo que le venga a la cabeza”. Este sería el precursor del método de asociación libre, basado en un método de escritura que proponía escribir todo lo que venía a la conciencia sin juicio. Al origen del método psicoanalítico está presente la unión entre el psicoanálisis y la literatura. Recordemos también que Freud ganó un premio como escritor y siempre valoró la literatura, por eso en sus escritos hace referencias a Shakespeare y a otros escritores.
La autobiografía es un género literario que yo investigo como recurso para integrar en las terapias psicológicas. En mi libro realizo un diálogo entre la literatura, la psicología y el psicoanálisis.

¿En qué consiste la autobiografía como técnica de psicoanálisis?
La propuesta del libro es que la escritura de la autobiografía brinde posibilidades de conocer la modalidad de procesamiento psíquico y su forma espontánea de expresión. Eso sería cómo la persona ha ido registrando lo que ha ido viviendo, cómo se ve a sí misma, qué hechos de su vida surgen en forma espontánea para comentar en este momento, de qué forma registra los recuerdos y qué temas son los que sobresalen en su discurso. Es una propuesta de escuchar la letra, que sería escuchar el discurso del paciente, como decimos los psicoanalistas.
¿Por qué vos afirmás que la escritura de la autobiografía es una forma de acceder al inconsciente?
Freud considera que los sueños, los errores y los lapsus son vías de acceso al inconsciente. A través de mi investigación, pude observar que la escritura de la autobiografía también permite acceder a aspectos del inconsciente, brindándonos posibilidades de conocer otras dimensiones de la mente del ser humano. Esto surge de los errores, omisiones, diferencias en tiempos verbales, artículos mal empleados, uso del plural y singular inadecuados, que brindan un quiebre en el texto que dan cuenta de otro tema no dicho, que se filtra porque está.
¿Qué se busca con este tipo de terapias?
Mi intención es aportar una técnica que pueda utilizarse en las primeras entrevistas diagnósticas brindando una herramienta útil para conocer al paciente. Siguiendo a Benyakar, propongo observar si predomina la expresión de los hechos, las experiencias o las interpretaciones que el sujeto hace de su escrito. Esto da cuenta de la articulación entre el afecto y la representación de los hechos, del tipo de pensamiento y de las posibilidades con las que cuenta el paciente para comenzar un abordaje terapéutico.
Fuera del ámbito terapéutico, en el marco de las ciencias sociales, puede utilizarse para acceder a comprender algo más de un escrito autobiográfico. Además, es importante destacar que la escritura pone en funcionamiento aspectos neuropsicológicos. Según investigaciones, la letra cursiva da cuenta de mayor integración entre los sentimientos y la acción que la letra imprenta o la escritura por computadora.

¿Qué aportes hizo tu investigación a esta técnica?
Mi investigación surgió en el marco del Doctorado de Psicología que realicé en la Universidad del Salvador. Cuando comencé buscando investigaciones afines, observé una vacancia respecto de parámetros de interpretación de la técnica psicológica de la escritura de la autobiografía, que si bien existe hace tiempo, no cuenta con guías para realizar su comprensión. Yo trabajaba con la autobiografía en forma oral, pero descubrí que solicitar el proceso de escritura en consultorio facilita contar con el escrito que opera como una tomografía para un médico. Vale decir, sería un registro del discurso del paciente que no es intervenido por el profesional y al que se puede volver en diferentes momentos del tratamiento psicológico.
¿Cuánto tiempo te llevó esta investigación y en qué consistió?
A mí me motivó una paciente púber que escribía, en forma espontánea, cada tanto, su autobiografía para ir comprendiendo su historia de vida porque había sufrido varios cambios de grupo familiar conviviente. Luego la leía, las rectificaba e iba recordando datos de su infancia. Esto motivó que yo quisiera indagar en el tema y realicé una investigación que duró alrededor de 5 años. A las personas que participaron en la investigación les solicitaba que escribieran su autobiografía. No realizaba ningún tipo de aclaración, justamente para trabajar sobre lo que surgía en forma espontánea. Para realizar la investigación, trabajé con 50 autobiografías, 25 pacientes y 25 no pacientes, en el marco de una investigación mixta, cuanti y cualitativa.
Juntamente con los directores de tesis, el Dr. Juan Tesone y la Dra. María Gloria Fernández, de la USAL, propusimos cinco categorías de análisis, que cuentan con subcategorías. Las categorías principales se refieren a observar los aspectos formales y de contenido del relato, la modalidad de la memoria, la organización de la escritura, las temáticas predominantes y la observación del relato en relación a las formas de procesamiento psíquico. Luego, este sistema de observación se aplicaba a cada escrito autobiográfico y se trabajaba sobre las conclusiones.
¿Los pacientes fueron todos adultos de qué género, por qué la mayoría fueron mujeres?
En un primer momento realicé una prueba piloto en adolescentes, pero observé que les costaba mucho historizarse y escribir sobre esto. Se expresaban mejor en forma verbal y a través de preguntas. Por eso, la investigación fue realizada con adultos, mayores de 25 años en adelante. Los pacientes y las participantes no pacientes de la investigación fueron en su mayoría mujeres de mediana edad, quizás dando cuenta de que es una etapa de la vida en la cual surge la posibilidad de reflexionar sobre la propia vida, como parte de la crisis de la mediana edad. La investigación arrojó como resultado cierta dificultad para hablar sobre la adolescencia, quizás por tratarse de un etapa de mucha transformación física y psíquica, que cuesta verbalizar desde la adultez. Esto coincidió con la prueba piloto donde los escritos eran muy breves y pobres.
Freud habla de la memoria como una pizarra mágica y Tesone de la primacía del après-coup. ¿A qué se refieren?
Freud habla de la memoria y utiliza el ejemplo de la pizarra mágica que sería ese juego que todavía utilizamos, que consiste en una pizarra donde se escribe con una fibra y luego se borra pero queda una pequeña inscripción de aquello que estuvo escrito. En un artículo llamado la carta 52 (dirigida a Fliess) habla sobre las huellas mnémicas del registro de la experiencia, de su conexión e interrelación. Tesone, psicoanalista de la USAL y APA, habla del après-coup, que es un concepto tomado de Lacan, para referirse a la resignificación del recuerdo. En el libro, yo tomo una investigación que Tesone realizó sobre la memoria, donde refiere que el recuerdo es móvil y va cambiando en la expresión que realiza el sujeto sobre su historia de vida, en contraposición y diferenciándolo de lo estático de las estatuas. Por eso, la escritura de la autobiografía puede realizarse en distintos momentos de la vida de una persona o de un paciente o de un proceso terapéutico y va a otorgar diferente información de la persona.
En un capítulo haces un panorama histórico de la autobiografía. Me llamaron la atención las frases de Simone de Beauvoir “la persona no puede conocerse a sí misma, sólo puede narrarse”. También Brawnstein habla del yo como instrumento de desconocimiento. ¿Cómo se vinculan estos dos conceptos?
En los primeros capítulos del libro investigo sobre la historia de la autobiografía desde la literatura. El origen que yo encontré, fue el siglo V con “Las confesiones de San Agustín”, cuyo relato de vida, tenía el objetivo de evangelizar. Luego tengo el registro de la autobiografía de Rousseau, que es considerada la primera en el género literario. A través del tiempo fueron dándose movimientos en la autobiografía, respecto de dónde se ponía el acento. Surgen etapas donde predomina el autor, otras donde importa que el texto sea fiel a la realidad histórica. Luego se contempla la ficción del relato, haciendo hincapié en la subjetividad del mismo. Con respecto a esto, Julia Kristeva refiere que un proceso psicoanalítico sería la autoficción que realiza el paciente de su propia historia y que va a ir modificándose a través de la resignificación que haga (en un proceso analítico) de los hechos vividos. Brawnstein considera que el sujeto no puede escribir su autobiografía, sino solo relatos autobiográficos, porque no podemos acceder al conocimiento completo del yo. En este sentido, Simón de Beauvoir dice que la persona puede comentar algo de la propia vida, un recuerdo, algún aspecto, pero no puede conocerse completamente a sí misma.
También Borges decía que “no se escribe sino que se es escrito”, ¿por qué?
En la investigación que yo realicé la mayoría de los sujetos hablan de la primera y segunda infancia, vale decir, desde el nacimiento hasta los 6 años. Sin embargo, son pocos los recuerdos que se tienen de esta etapa. Se tiende a repetir lo que los familiares y los adultos responsables de la crianza dicen acerca de nosotros mismos. Nos apropiamos de estos recuerdos, y lo complejo es que muchas veces no los cuestionamos. En los talleres de escritura terapéutica y autobiográfica que yo realizo, puede verse que las personas a veces repiten algo que han escuchado de su madre o padre pero que no coincide a veces con las fotos de la infancia con las que trabajamos. Resulta útil poder observar y reflexionar sobre qué historia contamos de nosotros mismos, cómo nos vamos historizando y de dónde surgen estas versiones. Parte del trabajo analítico será realizar subversiones de la versión considerada como oficial, para apropiarnos de nuestra historia. En esto, se juega algo de la auto ficción.
¿Cómo puede alguien interesado hacer una terapia de este tipo?
Yo ofrezco desde el año 2020 talleres online de escritura terapéutica y autobiográfica que apuntan a la reflexión y al encuentro de uno mismo a través de las palabras. El objetivo es extender las dimensiones de conocimiento de uno mismo utilizando como herramienta la escritura. Estos escritos no es necesario compartirlos con los otros integrantes del taller, como ocurre en los talleres de escritura creativa, cuyo fin es trabajar sobre la forma estética del escrito. En mis talleres, la escritura funciona como un espejo para acceder en forma espontánea al propio discurso, contactarse con aspectos conocidos y desconocidos.
Sobre la autora

Lila Gómez Altamirano es doctora en Psicología (USAL) y psicoanalista, coordina talleres de escritura terapéutica y autobiográfica online desde el 2020 en su espacio PsicoLiteraCura. Ha publicado “Polifonía de ‘La voz humana’ de Pedro Almodóvar (Letra Viva), volumen del que fue la compiladora y “La escritura de la autobiografía. Una vía de acceso al inconsciente” (Letra Viva) .
Para agendar
Presentación del libro: “La escritura de la autobiografía. Una vía de acceso al inconsciente” (Lila Gómez Altamirano)
Fecha: viernes 12 de setiembre.
Hora: a las 18.30.
Lugar: en el Salón Cincuentenario de la Universidad del Aconcagua (Catamarca 147, Ciudad).
Quienes deseen asistir al encuentro pueden hacerlo gratuitamente, previa inscripción en el siguiente link: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScdPa16JgNHwzouRPguqwaI0Q6lqmTSF09qXbzV_BCJC-VeVg/viewform
