Esta semana, la NASA desplegó con éxito el escudo solar de 21,3 metros del JWST. El sistema es esencial para el funcionamiento del telescopio. Garantizará que sus instrumentos no se calienten a más de 193 grados centígrados, de modo que estén lo suficientemente fríos como para ver la luz infrarroja que el Webb está diseñado para rastrear.

La NASA comenzó a desplegar el parasol tres días después del exitoso lanzamiento del telescopio el 25 de diciembre. Todo el proceso de despliegue 7 días, con un solo día extra de pausa para que la agencia optimizara los sistemas de energía y los motores de tensión del Webb. Si se tienen en cuenta todos los componentes implicados, es fácil entender por qué la NASA dice que el proceso fue tan difícil. En total, el despliegue y tensado del parasol implicó 139 mecanismos de liberación, 70 conjuntos de bisagras, ocho motores, unas 400 poleas y aproximadamente 400 metros de cableado. Si alguno de esos componentes fallaba, podría haber retrasado todo el proyecto.
En el mejor de los casos, habría sido otro retraso en una larga lista de contratiempos. Tras un rediseño en 2005, la NASA declaró que el JWST estaba listo en 2016, pero las complicaciones de fabricación retrasaron el montaje hasta 2019. La pandemia de coronavirus provocó entonces nuevos retrasos en el envío y las pruebas del telescopio.

Todavía queda trabajo por hacer antes de que los científicos puedan utilizar el Webb para estudiar los agujeros negros y otros cuerpos celestes. Durante los próximos cinco meses y medio, la NASA tiene que desplegar el espejo secundario del telescopio y alinear su óptica. Después de todo eso, el mundo tendrá la oportunidad de ver las primeras imágenes que tome.

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