Este jueves, a sus 89 años, falleció Roberto Cossa, uno de los más importantes dramaturgos argentinos de todos los tiempos.
No hay palabras para despedir a alguien tan fundamental para nuestra cultura. Con él se extingue una llama imprescindible de la dramaturgia nacional, pero seguirá la chispa cada vez que en cualquier escenario se monten La Nona, Yepeto, Gris de ausencia, Tute cabrero, El viejo criado, Los Compadritos o cualquiera de sus más de 25 obras. Además, sin dudas, la huella de su creación estará presente en los autores que lo sucedan.
Fue, sin dudas, un hombre especial, un incansable trabajador de la cultura, un auténtico. Sus obras calan hasta el tuétano y desnudan la argentinidad por completo: con sus bellezas y sus miserias. Imposible no verse reflejado en sus personajes.
Por esas causalidades de la vida, nació un 30 de noviembre (1934). Ese mismo día, pero en 1783, se fundó La Ranchería, el primer teatro de Argentina. Tito Cossa nació el Día Nacional del Teatro y Día del Teatro Independiente.

Se inició en el periodismo. Trabajó en Clarín, La Opinión, El Mundo, El Cronista Comercial y Prensa Latina, la agencia cubana de noticias, entre otros. Pero su consagración llegó en 1976, cuando escribió La Nona, que se estrenó con la actuación protagónica del gran Ulises Dumont y la dirección de Carlos Gorostiza. Fue, además, desde el 2007, presidente honorario de Argentores (Sociedad General de Autores de Argentina).
Maestro del grotesco y el absurdo
Integró la Generación del Nuevo Realismo o generación del 60, junto a Ricardo Halac, Carlos Somigliana y Germás Rozenmacher, entre otros. Generación que propuso una renovada lectura de los clásicos locales del sainete, la farsa, a la luz de una mirada social identitaria. “Mi generación peleó por un teatro testimonial, que dijera cosas”, tal como la ha definido Ricardo Halac.
La estética de Cossa recreó un teatro popular, costumbrista, para desplegar una lectura histórica y política de la contemporaneidad. Muchas de sus obras pueden incluirse en el grotesco criollo, que exhibe el rostro obsceno de toda realidad, devela las máscaras, evoca a la vez lo trágico y lo cómico. Aparecen en sus obras la historia política, los mitos porteños, los valores, las creencias y fantasías sobre el porvenir, así como la imposibilidad de la clase media de incorporarse a un proyecto comunitario que dé sentido a su proyecto individual.
En 1981, fue uno de los gestores de Teatro Abierto, un movimiento conformado por autores, directores y actores que constituyó una de las mayores resistencias culturales contra la dictadura cívico militar que en ese entonces gobernaba el país. La expresión estética de resistencia a la opresión.
Recibió numerosos galardones por su trayectoria: Premio Nacional de Teatro de Argentina, Premio a la Trayectoria de la Ciudad de Buenos Aires, Premio de Honor de Argentores, el Premio del Público y de la Crítica de España, y Premio Konex de Platino -en reconocimiento como el más importante escritor de teatro de la década en Argentina–. Fue nombrado Ciudadano Ilustre la Ciudad de Buenos Aires. Las Madres de Plaza de Mayo también lo distinguieron por su compromiso con los derechos humanos.

Un faro inolvidable
Conmovidos y con gran tristeza por la noticia de su muerte, todos los integrantes del mundo del teatro han expresado profundo pesar.
“Se murió Tito Cossa. Y no puedo dejar de sentir un enorme estado de abandono”, ha dicho el dramaturgo Rubén Szuchmacher.
“Se nos fue Tito Cossa. Nuestro Tito. Nuestro, por que cada autor de por acá lleva en sus textos algo suyo. Fue autor faro. Ese de las obras que te marcan la costa. Ese del rumbo cuando estás perdido. Un ser cooperativo. Pensaba en común. Todo lo hizo en grupo. Dimos clases a dúo en Teatro Abierto, escribimos juntos una obra, trabajamos en SOMI, compartimos viajes. Tito siempre tractor. Todos los que compartimos con él lo sabíamos. Te metía en los terrenos más aventurados. Más insólitos. Pero con Tito ibas confiado: estaba Tito. Tractor de estéticas, Tractor de proyectos. Tractor de ideas. Talentoso, generoso y ético. Modelo en ese rol que toda comunidad precisa. Chau Tito y gracias”, expresó Mauricio Kartún.
Como estas, son muchísimas las declaraciones de amigos, seguidores, admiradores, referentes culturales y colegas que expresan gran cariño y reconocimiento por Roberto Tito Cossa, para quienes lo conocimos, un ser entrañable, muy querido y con la humildad solidaria y amable de los grandes.
