Un nuevo revés judicial recibieron este miércoles Vicente Fabián D’Agostino Ferreyra y su hijo Alex Leonel D’Agostino Cala, los dos acusados por el doble crimen de los hermanos Franco y Kevin Álvarez, ocurrido a principios de junio en Maipú.
El juez Carlos Parma les ratificó la prisión preventiva en su contra, al rechazar el pedido de la defensa del cese de esa medida coerción.
Además, el magistrado revalidó una prueba clave para el expediente liderado por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, que compromete más la situación de los sospechosos.
Se trata de la declaración de un adolescente, de 16 años, hijo de un capataz que le solía dar trabajo a las víctimas. Sobre ese testimonio había declarado la nulidad la jueza Alejandro Mauricio.
El padre del menor que declaró en la causa, estuvo imputado junto a su hermano y quedaron en libertad por falta de pruebas en setiembre pasado.

Más allá de eso, su testimonio es fundamental para la instrucción, ya que había escuchado que los imputados estaban planificando un ataque contra los Álvarez.
Así las cosas, con el aval de un juez de segunda instancia para mantener tras las rejas a los presuntos matadores, los D’Agostino dieron un paso más hacia el juicio por jurados.
Padre e hijo se encuentran acusados por el delito de homicidio agravado por la alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas y por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, por lo que arriesgan como única pena la prisión perpetua.
El hecho
Kevin y Franco desaparecieron el lunes 7 de junio cuando salieron de su casa de la localidad de Colonia Bombal, en Rodeo del Medio, para dirigirse hasta la zona de Los Corralitos. Allí debía cobrar un dinero de unos trabajos de albañilería que había realizado días antes.
Tras varias horas, los Álvarez se comunicaron por última vez con su madre a las 21.30, cuando le enviaron un mensaje para avisarles que iban a llegar tarde a cenar. Mientras que a las 21.47 el celular de Kevin registró la última conexión en Whatsapp.
Ver también: Búsqueda de los hermanos: amenazas y una investigación liderada por Homicidios
Debido a que los jóvenes no volvieron a dar rastro de vida, su madre radicó la denuncia de paradero al día siguiente.
Tras una búsqueda que duró más de dos semanas, el domingo 27 de ese mes se encontraron los cadáveres de ambos en la laguna del Viborón.

Luego del hallazgo se libraron los pedidos de captura sobre los cuatro sospechosos, que cayeron al día siguiente.
La hipótesis de la Fiscalía sostiene que los D’Agostino planificaron el asesinato de los hermanos Álvarez. Esto principalmente porque se habían hartado de sus actitudes en el ambiente laboral: discusiones, reclamos de dinero, trabajos sin terminar, entre otras situaciones.
Además, los acusados y Franco Álvarez habían intercambiado amenazas de muerte a través de mensajes de texto días antes del crimen.
