La Justicia le dictó la tarde de este martes la prisión preventiva a Andrés Exequiel Tello Yacante, hijo del narcotraficante y homicida mendocino conocido como el Casca, en la causa por una tentativa de homicidio en el marco de una guerra de bandas de la triple frontera entre Godoy Cruz, Luján y Maipú.

El hecho, en el que fue baleado un joven de 28 años, fue previo al asesinato de Macarena Berdejo (27).

Por el caso también se encuentra acusado un familiar de Tello, de 17 años, quien fue detenido la semana pasada en Guaymallén. Ambos están en la mira por el crimen de Berdejo, aunque aún no existen pruebas fehacientes que los comprometan.

Fue la jueza Carolina Rivera, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, la que dictó la medida cautelar que afecta la libertad, luego de un pedido de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo.

La familia del Casca, quien fue condenado en Santiago del Estero por matar a un narco colombiano, había sido fuertemente escrachada en las redes sociales tras el homicidio de la joven, que era madre de dos niños.

Incluso, Andrés Tello se había defendido a través de su perfil de Facebook, criticó a los escrachadores y se desligó de la muerte, acusando a otros sujetos de la zona de “anti concha”, por haber matado a una mujer.

Pese a eso, unos días después terminó detenido por balear a Victor Matías Ezequiel Ríos (28), en el barrio Fuerza Segura, unos cinco minutos antes del tiroteo fatal contra la vivienda de Berdejo. Por esa razón, los pesquisas del caso no descartan que los hermanos hayan perpetrado un doble ataque.

Más allá de eso, el expediente por el crimen de la joven continúa sin detenidos.

Los hechos

El miércoles 23 de setiembre alrededor de las 23.30 Ríos caminaba por la manzana W del barrio Fuerza Segura, cerca de su casa, y fue interceptado por un par de sujetos a bordo de una motocicleta. Acto seguido, le dispararon en varias oportunidades.

El muchacho fue alcanzado por un proyectil que le impactó en el muslo izquierdo, por lo que minutos después fue trasladado al Hospital Paroissien y luego derivado al Hospital Central.

Tras el hecho, la víctima relató a uniformados que iba pasando por el lugar y recibió el impacto de una bala perdida de una balacera que hubo a algunos metros. No obstante, con los posteriores avances en la investigación esa versión se cayó.

Unos cinco minutos después del primer ataque, otra vez se escucharon detonaciones de arma de fuego en la zona, pero fue en la manzana Ñ del barrio Tres Estrellas. Al igual que en el episodio previo, sujetos en moto fueron los autores, sólo que esta vez pasaron frente a una casa y dispararon cerca de doce balas.

Uno de los plomos ingresó a la vivienda de Berdejo y le impactó en la frente, quien estaba junto a su familia. La joven quedó en grave estado y fue llevada en un vehículo particular al citado nosocomio maipucino, aunque terminó internada en Ciudad, al igual que la otra víctima.

A las pocas horas, a Ríos le dieron el alta médica, pero Berdejo siguió internada hasta que en la tarde del día siguiente le diagnosticaron muerte cerebral.

Mientras era examinada por médicos, se halló en el corpiño que tenía puesto la mujer unos envoltorios de nailon, los cuales tenían en su interior 79 porros. Ese dato encaminó la causa hacia un móvil por tema de drogas.

Los detectives también tomaron conocimiento de que en los días previos al asesinato hubo fuertes enfrentamientos de bandas que se disputaban la venta de drogas en la zona. De acuerdo con un informe publicado por El Sol hubo 15 actuaciones policiales por ataques armados y hasta un secuestro de droga en las tres semanas anteriores.