Abel Ceferino Cilauro Barraquero volvió a quedar tras las rejas casi una década después de haber sido detenido con uno de los mayores secuestros de marihuana de la historia mendocina. A sus 44 años, el hombre que en 2018 recibió una condena de 10 años de cárcel por custodiar 1.800 kilos de cannabis en una casa de Las Heras, fue capturado nuevamente este viernes durante una serie de allanamientos realizados en El Algarrobal, en medio de una investigación federal por distribución de cocaína y abastecimiento de quiosquitos narco.
La nueva causa, encabezada por la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y la Justicia federal, llevaba más de dos meses de seguimiento e inteligencia. Los pesquisas no sólo pusieron bajo la lupa el movimiento de las sustancias en distintos puntos de Las Heras, sino también el crecimiento patrimonial de Cilauro, quien actualmente gozaba de libertad condicional y debía “firmar” periódicamente ante la Justicia tras haber recuperado la libertad.
Fuentes vinculadas a la pesquisa señalaron a El Sol que el sospechoso había logrado construir un importante patrimonio en los últimos años.
Terrenos, dos propiedades, vehículos nuevos y un marcado cambio en su nivel económico despertaron sospechas entre los investigadores. Incluso, aseguraron que residía en un barrio cerrado de El Algarrobal y mantenía una vida acomodada junto a su entorno familiar. Su pareja trabaja como enfermera y también quedó bajo análisis el entorno económico de una hija mayor.




Más allá de eso, los detectives policiales creen que Cilauro no era un simple distribuidor barrial. La hipótesis es que funcionaba como proveedor de distintos centros de venta de drogas de Las Heras y que abastecía a otras personas que luego revendían cocaína al menudeo. De hecho, durante los procedimientos fueron detenidas dos mujeres sospechadas de comercializar la droga que presuntamente obtenían de él.
El operativo se desarrolló el viernes por la tarde y consistió en cinco allanamientos simultáneos. En uno de los domicilios, personal de la PCN irrumpió y detuvo a Cilauro. En el procedimiento secuestraron 765 gramos de cocaína, una balanza utilizada para fraccionamiento, ocho teléfonos celulares, documentación y 5.819.200 pesos en efectivo.
La medida fue ordenada por el Ministerio Público federal, que dispuso el secuestro de todos los elementos hallados y el traslado del sospechoso a la U-32. Este lunes, la investigación seguirá porque los pesquisas creen que existen más integrantes de la estructura que todavía no han sido detenidos.
Vinculado desde hace más de 10 años
El apellido Cilauro no era desconocido para los investigadores policiales que trabajan casos de narcocriminalidad. Su nombre quedó marcado en los archivos policiales el 9 de marzo de 2017, cuando efectivos de la desaparecida División Búsqueda de Prófugos llegaron hasta una casa del barrio Aeroparque de Las Heras buscando a Andrés Exequiel Tello Yacante, hijo del conocido narco y homicida apodado “El Casca”, actualmente preso y sentenciado a perpetua en Santiago del Estero por un doble asesinato.
Los policías tenían información de que Tello iba a realizar un intercambio de armas por cocaína. Pero cuando intentaron capturarlo, el sospechoso escapó trepando a los techos y amenazando con lanzar una granada FMK-2. Por lo menos, es lo que los efectivos declararon. En medio de la tensión, el hijo del Casca escapó. Sin embargo, los efectivos ingresaron a la propiedad y encontraron a Cilauro dentro de la casa.
Lo que descubrieron después se transformó en uno de los golpes más importantes contra el narcotráfico en la provincia. En distintos ambientes de la vivienda había 67 bolsas de alimento balanceado para perros y gatos de origen paraguayo.
En su interior ocultaban ladrillos compactados de marihuana. El pesaje posterior confirmó una cifra histórica: 1.800 kilos de cannabis. Además, secuestraron una pistola 9 milímetros Hi Power y una pequeña cantidad de cocaína.

Ese cargamento no era aislado. Apenas un día antes, un choque ocurrido en la Cuarta Sección había permitido hallar otros 196 kilos de marihuana dentro de un Peugeot abandonado por su conductor tras el accidente.
Las bolsas tenían exactamente el mismo envoltorio paraguayo. Y semanas después hallaron otros 397 kilos en una vivienda de El Challao. Todo, según concluyeron los investigadores, formaba parte de la misma estructura narco.
Detrás de aquella organización entró en escena un nombre pesado: Juan Carlos Rivera. Los pesquisas sostuvieron desde el comienzo que el cargamento pertenecía a ese narco mendocino, considerado durante años uno de los principales mayoristas de droga de la provincia.
Rivera permaneció prófugo durante dos años hasta ser detenido y posteriormente, a fines de noviembre del 2019, condenado también a 10 años de prisión por los 1.800 kilos encontrados gracias a un dato en el barrio Aeroparque.
Diez años de cárcel por el secuestro récord de marihuana en Mendoza
La Justicia federal condenó a 10 años de cárcel a Abel Cilauro (34), el hombre que se encontraba en la casa del barrio Aeronáutico de Las Heras donde incautó en marzo del año pasado el cargamento de marihuana más grande de…
En el juicio federal, realizado en 2018, Cilauro, defendido por el abogado Martín Ríos, fue sentenciado por almacenamiento de estupefacientes y tenencia ilegal de arma de guerra.
La fiscal María Gloria André había solicitado una pena de 10 años y el tribunal coincidió con ese pedido. En cambio, Andrés Tello fue absuelto porque no se logró acreditar su vínculo directo con la droga, aunque continuó preso en ese momento por portación de armas.
Los investigadores siempre sostuvieron que Rivera manejaba una estructura de distribución a gran escala y utilizaba diferentes personas para custodiar, mover y esconder la droga en distintos puntos del Gran Mendoza.
En ese engranaje apareció Cilauro hace nueve años. Y ahora, según sospechan los pesquisas, volvió a ocupar un lugar clave dentro de otro circuito narco en Las Heras.

La nueva causa abrió otra vez interrogantes sobre el alcance de la organización. Los detectives sospechan que el dinero secuestrado el viernes, la cantidad de teléfonos y la logística detectada no se corresponden con una actividad de narcomenudeo menor.
Por eso continuarán analizando comunicaciones, movimientos patrimoniales y vínculos de personas cercanas al detenido.
Mientras tanto, este hombre regresó a una celda federal. Esta vez, acusado no solo de volver al negocio de la droga, sino también de haber reconstruido una estructura de distribución mientras cumplía libertad condicional tras una de las causas narco más emblemáticas de la historia reciente de Mendoza.
