El momento del asalto que sufrió la víctima y el detenido que tuvo el caso.

El operativo y la investigación por un violento asalto cometido el martes por la noche en Dorrego, Guaymallén, derivó en una situación que generó preocupación y terminó provocando ruido puertas adentro del Ministerio Público Fiscal, por la decisión que tomó una ayudante de la Oficina Fiscal Nº1.

Mientras uno de los presuntos autores fue detenido a pocas cuadras del lugar del hecho por personal uniformado, el otro quedó identificado después de que su propia hermana llamara al 911 para advertir que había llegado a su casa con tres celulares, uno de ellos un iPhone.

Sin embargo, la ayudante fiscal de turno Diana Gabetta dispuso que no fuera puesto a su disposición porque el teléfono robado no había sido recuperado, decisión que permitió que el sospechoso escapara de los efectivos.

El episodio ocurrió a las 21.12 -horario de cámaras de seguriad- en Brandsen al 2500, donde funciona la Central de Ambulancias A Tiempo. La víctima fue un empleado de 37 años, operador del servicio de emergencias, quien estaba se habría un portón para ingresasr su vehículo para comenzar el turno laboral cuando fue sorprendido por dos delincuentes. Un típico hecho de inseguridad conocido como “entradera”.

De acuerdo con la reconstrucción que hicieron fuentes consultadas por este diario, los asaltantes lo amenazaron con un cuchillo de aproximadamente 30 centímetros, de mango rojo, lo golpearon y le arrebataron un iPhone 15 Pro Max negro. Luego escaparon corriendo por calle Zapala.

La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad del lugar y esas imágenes resultaron claves para iniciar un operativo de búsqueda. Mientras los uniformados de la Comisaría 45ª recorrían las inmediaciones, advirtieron en Espejo y Zapala a dos hombres con características similares a las observadas en las imágenes.

Uno de ellos vestía el mismo pantalón de la Selección Argentina que había llamado la atención de la víctima.

Cuando los uniformados les dieron la voz de alto, ambos intentaron escapar. Uno fue reducido y trasladado a la citada dependencia. Se trató de Marcelo Nicolás Tejada (36), quien registraba antecedentes por lesiones agravadas por violencia de género, un robo agravado con arma y un hurto simple.

La llamada al 911 que puso al otro sospechoso al descubierto

Mientras Tejada permanecía detenido, ingresó un llamado al 911 que cambió el rumbo del caso. Una mujer informó que su hermano acababa de llegar a su casa de calle Espejo, cercana al lugar, con tres teléfonos celulares y que uno de ellos era un iPhone, lo que llamó su atención.

Al arribar al domicilio, los policías la entrevistaron y relató que había decidido avisar a las autoridades por temor a quedar involucrada con un hecho delictivo. También explicó que su hermano había recuperado recientemente la libertad tras permanecer alojado en el penal.

La mujer dijo que, al advertir que ella había llamado a la Policía, el sujeto escapó del lugar antes de que los móviles arribaran. Fue entonces cuando se produjo la situación que generó controversia.

De acuerdo con fuentes del caso, los efectivos consultaron nuevamente a la ayudante fiscal Gabetta, quien dispuso que el sujeto quedara únicamente individualizado y no fuera puesto a disposición de la Justicia, al considerar que el teléfono sustraído aún no había sido recuperado.

La directiva causó malestar entre los policías, quienes entendían que existían elementos suficientes para avanzar sobre el sospechoso, especialmente después del aporte realizado por su hermana y del contexto en el que se desarrolló el procedimiento. Para cuando se impartió esa orden, el sujeto ya había abandonado la vivienda “por los techos” y no pudo ser localizado.

El episodio, según pudo saber El Sol, generó cuestionamientos internos y llegó a conocimiento de otras autoridades del Ministerio Público Fiscal, donde la intervención quedó bajo análisis.

Durante la mañana de este miércoles, también comenzó a trabajar la Unidad Investigativa de Guaymallén con el objetivo de atrapar al malviviente que escapó (se reserva su identidad por pedido de los pesquisas).

Un antecedente a menos de 100 metros

El asalto del martes no fue un hecho aislado. Apenas dos días antes, el domingo por la noche, se registró otro hecho de inseguridad con características similares a menos de 100 metros del lugar.

En esa oportunidad, un joven de 20 años caminaba por calle Espejo, a la altura de Balcarce, cuando fue sorprendido desde atrás por un hombre robusto, rapado y de aproximadamente 1,70 metros de altura. El delincuente le apoyó un objeto punzante en el cuello y le robó un teléfono Motorola G35 antes de escapar corriendo.

La investigación de ese expediente también fue denunciada en la Oficina Fiscal Nº1.

Con los hechos consumados, los investigadores buscaban establecer si ambos ataques fueron cometidos por los mismos autores o si forman parte de una seguidilla de robos con idéntico modus operandi en esa zona de Dorrego.