La tensión en torno al endeudamiento de las familias empieza a abrir una diferencia particular dentro de la alianza entre Javier Milei y Alfredo Cornejo: mientras la Casa Rosada sostiene que la morosidad es un problema entre privados y rechaza una intervención estatal general, Mendoza avanzará este lunes con una estrategia propia para intentar aliviar la situación de miles de deudores.
Alfredo Cornejo recibirá este lunes en Casa de Gobierno al presidente del Banco Nación, Darío Wasserman, para anunciar medidas destinadas a facilitar la refinanciación de deudas de familias y empresas mendocinas. También participarán los ministros Víctor Fayad (Hacienda) y Natalio Mema (Gobierno, Infraestructura y Desarrollo Territorial).
El movimiento tiene una lectura que va más allá de lo financiero: el Banco Nación depende del Estado nacional y, al mismo tiempo, ocupa un lugar estratégico en la economía mendocina.
La entidad es el agente financiero de la Provincia, que a su vez es uno de sus principales clientes. Por eso, el anuncio de este lunes puede leerse también como una forma de utilizar esa relación para intentar dar una respuesta local a un problema que la Casa Rosada, hasta ahora, buscó mantener fuera de la órbita del Estado.
Una discusión incómoda
El endeudamiento de los hogares se convirtió en uno de los temas económicos que más discusión generó durante las últimas semanas. La posición de Milei fue clara: el Estado nacional no debe intervenir en las relaciones entre quienes tomaron un crédito y las entidades que lo otorgaron.
El Presidente definió la morosidad como un problema entre privados, una postura que fue ratificada por otros funcionarios de la administración nacional.
El problema es que la morosidad dejó de ser un fenómeno marginal. Los últimos datos muestran un fuerte crecimiento de los atrasos en los pagos y casi seis millones de argentinos se encuentran en distintas situaciones de mora. La discusión incluso comenzó a ganar espacio dentro de la propia agenda política del Gobierno nacional frente al avance de iniciativas opositoras en el Congreso.
En ese escenario, varias provincias decidieron avanzar por su cuenta con programas de refinanciación, reducción de tasas o mecanismos para limitar el peso de las cuotas sobre los ingresos.
Mendoza se suma ahora a ese grupo, pero con una particularidad: lo hará de la mano del Banco Nación, una herramienta financiera que pertenece al Estado nacional.
Hasta julio, más de 270.000 mendocinos se encontraban en situación de mora. Esa cantidad ubica a Mendoza quinta entre las jurisdicciones del país en términos absolutos, detrás de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
Cornejo, entre la alianza con Milei y las necesidades de Mendoza
El encuentro entre Cornejo y Wasserman permitirá conocer finalmente cuáles serán las condiciones concretas del programa y hasta dónde llegará la participación del Banco Nación. La incógnita estará en saber qué tipo de deudas podrán refinanciarse, qué tasas se ofrecerán, qué plazos tendrán los nuevos créditos y quiénes podrán acceder al beneficio.
También habrá que ver si el esquema quedará limitado a clientes del Banco Nación o si la Provincia intentará generar incentivos para que otras entidades financieras se incorporen.
El anuncio tendrá así dos dimensiones. Una económica, porque buscará aliviar la situación de miles de familias y empresas mendocinas. Y otra política, porque mostrará hasta dónde un gobernador alineado con Milei está dispuesto a utilizar herramientas estatales para enfrentar un problema que la Casa Rosada prefiere dejar en manos del mercado.
