Desde que Guadalupe Belén Lucero desapareció inesperadamente de la casa de su tía en San Luis, se comenzó a especular sobre la posibilidad de que la niña de 5 años haya sido llevada hacia otra provincia. Por cercanía, Mendoza estuvo mencionada en algunas oportunidades durante la investigación, pero formalmente no había pistas que apuntaran a esa posibilidad.

Sin embargo, detectives mendocinos, en colaboración con sus pares puntanos, sorprendieron la noche del miércoles al realizar una batería de allanamientos en Luján y Godoy Cruz. Durante las medidas, que resultaron negativas, hubo una llamativa detención: un sobrino de la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas, condenada en 2016 por lavado de activos, venta de drogas y asociación ilícita.

Se trata de Carlos Guillermo Vargas, alias Junior, quien posee un importante prontuario y fue uno de los angelitos más poderosos de la banda que supo sembrar el terror años atrás en el oeste godoicruceño.

El joven, de 26 años, fue atrapado por los efectivos de la División Búsqueda de Personas, de Investigaciones, porque le hallaron en su casa de la manzana C del barrio La Esperanza, 190 envoltorios de cocaína con un peso de 434 gramos.

En el procedimiento también fue aprehendida su pareja, identificada como Mailén Aisha Miranda Rojas (26), e incautaron una pistola calibre 40, municiones y elementos que evidencian que en el lugar se practicaba la venta de estupefacientes, tales como libros de papeles para armar cigarrillos, un molinillo, una balanza y papel glacé, especificaron fuentes policiales. 

De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, la pareja sólo fue detenida por los sospechosos elementos que tenían en su poder y no por estar mencionados en la causa que investiga la desaparición de la niña en la vecina provincia. Por ese motivo, ambos quedaron alojados en el Centro de Detención U-32, a disposición de la Justicia federal local.

Otras medidas se desarrollaron en la provincia en los barrios La Ventana (Luján) y Campo Papa, así como también en un domicilio de calle Illia y Los Nihuíles, en Godoy Cruz, y en otra vivienda del barrio La Esperanza. Pero en esos registros no hubo novedades.

Condena reciente y temible prontuario

La última vez que Junior Vargas tuvo roces con la Justicia, fue en diciembre de 2019, cuando lo condenaron a seis meses de prisión por una causa de violencia de género.

En esa oportunidad, el joven con domicilio en el barrio Granja Lomas de Chacras de Coria, reconoció en un juicio abreviado final que había amenazado a su ex pareja y le había robado el celular. Debido a que había sido detenido por ese expediente en junio de ese año, recuperó la libertad tras la sentencia.

Incluso, por esa causa sólo estuvo un mes en la cárcel de San Felipe, debido a que la jueza Mariana Gardey le otorgó la prisión preventiva en modalidad domiciliaria, ya que consideró que su vida se encontraba en riesgo si permanecía en el penal capitalino.

Claramente, durante su estadía en prisión estaba cerca de personajes con los que mantuvo enemistad durante los años en que la banda de la Yaqui operó en el oeste de Godoy Cruz.

Fue durante ese tiempo cuando Junior se transformó en uno de los angelitos más temidos, junto a los conocidos Franco Abrego y Ariel González, más conocidos como el Cara Cortada y el Arielito.

Lo cierto es que Junior fue señalado como autor de diversos ataques armados y hasta del homicidio de Andrés Potrillo Arce, ocurrido en 2014 en el barrio Sarmiento. Sin embargo, terminó absuelto en esa causa, pese a que fue a juicio y el Ministerio Público pidió que le dictaran la prisión perpetua.

De todos los hechos por los que fue imputados a lo largo de esos años, sólo terminó condenado a un año y medio de cárcel por abuso de armas.