Las alarmas se encendieron en el Complejo Penitenciario IV.

La muerte de un preso por tuberculosis encendió las alarmas en la cárcel de San Rafael. Un sector completo debió ser aislado y se realizaron testeos a internos y penitenciarios, ante la posibilidad de que la enfermedad se haya propagado dentro del penal.

La información señala que fue el 22 de noviembre cuando un reo, identificado como Leandro Sosa Lucarelli, fue trasladado hasta el Hospital Schestakow por indicación de los profesionales del Área de Sanidad del Complejo Penitenciario IV.

Al parecer, llevaba 26 días privado de su libertad y estaba presentando problemas de salud que requerían una mejor atención médica, sin tener aún un diagnóstico sobre su padecimiento.

Sin embargo, unas 24 horas después de ser alojado en el citado centro asistencia sanrafaelino, Sosa Lucarelli perdió la vida.

La necropsia practicada permitió constatar en las últimas horas que falleció por TB CDC, una enfermedad causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis y que se transmite por el aire.

A raíz de eso, un total de 64 internos fueron aislados en un “box cero”, con el objetivo de llevar un mejor seguimiento de su estado de salud.

Además, se tomaron muestras a los presos y al personal penitenciario, cuyos resultados se conocerán en las próximas 72 horas.

Con respecto a eso, Alfredo Morán, jefe de del Programa de Enfermedades Respiratorias Crónicas y Tubercolosis de la provincia, sostuvo: “Estamos trabajando con los casos contactos de la cárcel”.

Y agregó que se trata de una población importante que fue testeada y que se puso la lupa sobre quienes tuvieron contacto con el interno fallecido.