Mendoza se prepara para vivir algo que hacía años no ocurría. Este domingo, Independiente Rivadavia y Gimnasia se enfrentarán en el Estadio Bautista Gargantini en el clásico mendocino dentro de la Primera División del fútbol argentino, un hecho que los propios protagonistas no dudan en calificar como histórico.

La previa tuvo su escenario institucional este viernes en el Salón Amarillo de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, donde el intendente Ulpiano Suarez recibió a jugadores y dirigentes de ambos clubes. El mensaje fue unánime: disfrutar, pero en paz.

“Se transmite en la calle la expectativa que hay de miles de mendocinos y queremos que esa expectativa, esa pasión, nos permita disfrutar de este show único”, abrió Suarez. El intendente subrayó la dimensión del momento: dos equipos de un mismo departamento compitiendo en la máxima categoría, algo que convierte al clásico del domingo en un evento que trasciende lo puramente deportivo. “Como mendocino, estoy orgulloso de que esto suceda en nuestra Ciudad. Tenemos una gran oportunidad todos —dirigentes, jugadores y prensa— de dar un mensaje claro de vivir este encuentro en paz”, sostuvo.

Desde el lado de la Lepra, Sebastián Villa fue el encargado de tomar la palabra. El delantero, con una larga trayectoria en clásicos del fútbol argentino, reconoció la magnitud del encuentro pero insistió en el clima con el que debería vivirse. “Es un clásico muy importante para la provincia y se tiene que tomar de tal manera, pero ante todo, sin violencia, respetándonos unos a los otros. Vamos a dar todo por Independiente Rivadavia, pero siempre en paz y en armonía”, expresó.

Por el lado del Lobo, Diego Mondino fue contundente en el mismo sentido. El capitán blanquinegro convocó a las hinchadas a vivir el partido como una fiesta y dejó en claro que la intensidad quedará adentro de la cancha. “Va a ser un partido durísimo, competitivo, como cada clásico, pero va a quedar ahí. Disfruten, que hace mucho que no se da un clásico en la Ciudad con dos equipos en Primera”, pidió.

La dirigencia también tomó protagonismo en el acto. Agustín Vila, desde Independiente Rivadavia, planteó que más allá de los colores, este partido es una oportunidad para defender a toda la provincia. “Es un honor que Mendoza tenga dos equipos en Primera. Lo principal es el respeto, el disfrute y volver a ponderar el fútbol mendocino para siempre”, señaló. Juan Pablo Civit, desde Gimnasia, sumó que el clásico es una vidriera para mostrarle al país lo que es el fútbol mendocino, y recordó que un día antes ambos clubes ya se habían cruzado en Reserva, en un clima de fraternidad y respeto mutuo.