Un operativo de gran magnitud se desplegó este lunes durante la tarde en la zona conocida como la Triple Frontera, en las inmediaciones de calles Terrada y Juan B. Justo, donde un exmilitar de 37 años se atrincheró en su casa con un arma de plástico y protagonizó momentos de extrema tensión que obligaron a la intervención de grupos especiales de la policía. Finalmente, lograron reducirlo.
La situación comenzó cuando familiares del hombre llamaron al 911 antes de las 15 para advertir que se encontraba alterado, bajo los efectos del consumo de alguna sustancia, según relataron a los uniformados a El Sol, y que estaba amenazando a personas de su entorno con lo que parecía un arma de fuego, similar a una pistola calibre 9 milímetros. Dijeron que estaba alterado y destrozando elementos en la propiedad.
A partir de esa alerta, numerosos móviles policiales llegaron al lugar y se montó un amplio perímetro de seguridad para evitar riesgos a vecinos y transeúntes en el barrio Huarpes III. Los primeros efectivos dijeron que el sujeto los apuntaba con el arma.

Debido a la complejidad del episodio, tomaron intervención efectivos del Grupo Especial de Seguridad (GES) y del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS), mientras que la fiscal de Homicidios y Violencia Institucional, Claudia Alejandra Ríos, siguió de cerca las actuaciones. También trabajaron policías del Grupo Operativo Maipú.
Los negociadores intentaron durante varios minutos convencer al hombre para que depusiera su actitud, aunque los primeros contactos no dieron resultados positivos.
Los pesquisas determinaron que el exmilitar permanecía en el primer piso de la propiedad y era observado ocasionalmente a través de una ventana. Para obtener una evaluación más precisa de la situación y planificar una eventual irrupción, los grupos tácticos utilizaron un dron que sobrevoló la vivienda y permitió recopilar información en tiempo real sobre los movimientos del sospechoso.
Mientras continuaban las negociaciones, las fuerzas especiales analizaban la posibilidad de emplear pistolas Taser para reducir al hombre en caso de que fuera necesario intervenir físicamente.
La tensión se mantuvo durante gran parte del procedimiento, ya que el atrincherado no mostraba señales de colaboración y mantenía en vilo a familiares y policías apostados en el lugar.
En medio del operativo, el exmilitar arrojó hacia la parte delantera de la vivienda el “arma”, hecho que fue interpretado por los investigadores como un posible gesto de distensión.
Paralelamente, los efectivos recopilaron información de familiares, quienes señalaron que el hombre había sido expulsado de la fuerza militar años atrás en medio de sospechas vinculadas al robo de material interno.
Finalmente, el procedimiento terminó minutos antes de las 17, cuando los grupos tácticos decidieron ingresar y reducir al sujeto. Al revisar el elemento que había arrojado, confirmaron que era una réplica de arma de fuego.
