Romero se mostraba armado en las redes sociales.

Después de poco más de medio año, la investigación por un hecho de inseguridad que acabó con la vida de un finquero en Luján de Cuyo, tuvo su cierre. Este martes, el único detenido que tenía la causa por el crimen de Juan Carlos Mansilla, de 71 años, fue condenado mediante un juicio abreviado inicial.

Se trata de Maximiliano Nicolás Romero Brizuela (18), alias el Gusano, quien reconoció ante la jueza Natacha Cabeza que en noviembre del año pasado asaltó al productor rural con la intención de robarle su camioneta y ante la resistencia que ofreció, lo mató de múltiples puñaladas.

Si bien, en un principio, el joven fue imputado por el fiscal Carlos Torres por el delito de homicidio criminis causa -matar para alcanzar la impunidad o consumar otro hecho-, por lo que podía enfrentar a un jurado popular, en caso de que llegara a debate, y arriesgaba una pena a prisión perpetua, su situación cambió en las últimas semanas.

Las pruebas incorporadas en el expediente motivaron a un cambio en la calificación y el Gusano quedó acusado por homicidio en ocasión de robo, que prevé castigos de 10 a 25 años de encierro.

Con ese contexto, entre la Fiscalía y la defensa pactaron definir todo mediante un debate abreviado, que fue homologado por la jueza Cabeza. De esa forma, la magistrada sentenció este martes a Romero a la pena de 14 años de prisión, tal como estaba previsto en el acuerdo.

Asalto y muerte en Luján

De acuerdo con la reconstrucción que hicieron los detectives del caso, el hecho de sangre se registró pasadas las 7 del sábado 12 de noviembre del año pasado en la manzana F del barrio Renacer del Plata de Perdriel.

Allí se encontraba Mansilla, quien acababa de llegar a bordo de su Toyota Hilux para buscar a un grupo de obreros que iban a trabajar en su finca.

Mientras los esperaba, fue sorprendido por Romero, quien lo amenazó con un arma blanca con el objetivo de sustraerle el rodado. La víctima trató de defenderse para evitar el robo, pero el asaltante le propinó varios puntazos en el abdomen y la espalda.

Los gritos de auxilio de la víctima alertaron a los vecinos, algunos de los cuales salieron de sus casas y reconocieron rápidamente al autor, ya que residía en ese complejo. Una mujer y su hija intentaron frenarlo, pero el Gusano las amenazó de muerte: “¡Maxi! ¿Qué Hacés? Somos nosotros”, le dijeron.

Pero Romero no hizo caso a las mujeres, quienes describieron en las posteriores entrevistas policiales que el joven se encontraba “fuera de sí”. Seguidamente, subió a la camioneta y trató de darse a la fuga, pero no pudo darle arranque.

Ante eso, optó por escapar a pie y con las manos vacías. Incluso, en la escena se olvidó el cuchillo con el que atacó a Mansilla y también la billetera que le había arrebatado a la víctima.

Ese desprolijo accionar le costó caro al Gusano, ya que fue rápidamente identificado y quedó en la orden del día. Acorralado, se terminó por entregar el viernes 18 de ese mes y fue imputado y encarcelado.

Con una importante cantidad de pruebas en su contra, por estos días decidió no arriesgar su suerte en un juicio oral y público, por lo que terminó reconociendo los hechos y fue condenado.