La escena, con Policía Científica, y el imputado. Se pixela su rostro porque irá a rueda de personas.

El crimen de Leonel Ortiz, el niño de 7 años asesinado a tiros en Villa Junín, ya tiene a un acusado formalmente imputado y enfrentando una acusación que contempla prisión perpetua. La Fiscalía de Homicidios, a cargo de Oscar Malla, imputó a Cristian Alejandro Cabrera Ramírez, de 48 años, como sospechoso del ataque en el que la criatura quedó atrapada en medio de una presunta venganza.

Cabrera Ramírez, fue acusado por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso ideal con homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa, en relación con los ataques que sufrieron los hermanos de la víctima fatal.

La calificación contempla una pena de prisión perpetua.

La imputación se produjo luego de que Cabrera Ramírez fuera identificado por los investigadores como el principal sospechoso de haber participado en el ataque.

El hombre había sido detenido durante la mañana del martes en el barrio San Martín, después de una búsqueda que se extendió durante toda la madrugada por efectivos de la División Homicidios de Investigaciones.

Los pesquisas llegaron hasta él a partir de distintas medidas de calle y declaraciones testimoniales incorporadas al expediente.

El crimen ocurrió antes de las 21.30 del lunes en Villa Junín. Según la reconstrucción inicial, un grupo de hombres llegó hasta el lugar a bordo de un vehículo rojo y comenzó a perseguir a dos personas que serían hermanos de Leonel.

Los perseguidos ingresaron a su casa y cerraron la puerta, pero los agresores comenzaron a disparar contra el inmueble. La escena quedó marcada por numerosas vainas servidas e impactos de bala.

Leonel estaba dentro de la casa cuando comenzó la balacera y quedó en medio del ataque. El pequeño recibió tres disparos: dos en las piernas y otro en el tórax, del lado izquierdo. Fue trasladado de urgencia hasta el hospital Carrillo, pero los médicos no pudieron salvarlo.

En medio de la desesperación, el niño alcanzó a decirle a su madre: “Mami, me pegaron”. Murió poco después como consecuencia de las heridas.

La principal hipótesis que manejan en la fiscalía apunta a una posible venganza vinculada con un presunto robo.

De acuerdo con esa línea investigativa, los atacantes habrían llegado en busca de los hermanos del niño y abrieron fuego contra la casa. La investigación deberá determinar ahora qué participación concreta tuvo cada uno de los involucrados y quiénes fueron los otros integrantes del grupo que intervino en el ataque.

Cabrera Ramírez ya tenía antecedentes judiciales. En el 2014 había sido imputado por tenencia ilegal de un arma de guerra y en el 2018 volvió a quedar involucrado en una causa por portación o tenencia ilegal de un arma de uso civil.

También registra expedientes por violencia de género y en el 2023 fue condenado por lesiones leves agravadas en ese contexto y por amenazas simples.