El denunciante en la cárcel de Almafuerte.

Un grave episodio ocurrido dentro de la cárcel de Almafuerte quedó bajo investigación del Ministerio Público luego de que un interno de 38 años denunciara haber sido abusado sexualmente por otros dos presos en el módulo 3.4. El ataque terminó con la víctima siendo trasladada a un hospital, donde recibió atención médica por un cuadro de sangrado.

La denuncia activó la causa de la fiscal de Delitos Sexuales Gabriela Arriagada, que comenzó a reconstruir qué ocurrió dentro del pabellón y determinar la responsabilidad de los dos internos señalados.

Ambos fueron identificados por la propia víctima y quedaron aislados dentro del complejo penitenciario, aunque no fueron imputados formalmente.

Por la información a la que accedió El Sol, el expediente avanza con cautela, ya que los sospechosos están en situación de encierro.

La fiscalía investiga un abuso sexual con acceso carnal y ya cuenta con el relato de la víctima y los primeros informes médicos. Además de la atención hospitalaria, el interno fue examinado por personal forense, cuyos estudios fueron determinantes para establecer las circunstancias del ataque y aportar evidencia al expediente.

Por lo que detallaron las fuentes, los pesquisas buscan cerrar las piezas que faltan. Se analizan las cámaras de seguridad de la cárcel lujanina para determinar qué movimientos hubo en el sector y qué ocurrió antes y después del abuso, ocurrido el miércoles por la mañana.

También se intenta localizar y tomar declaración a testigos que puedan aportar información sobre lo sucedido en el módulo. Por eso el personal penitenciario juega un rol fundamental en la instrucción. Este detalle, para el Ministerio Público, no es menor.

La situación de los sospechosos es, por ahora, particular: están identificados, fueron separados del resto de la población carcelaria, pero continúan sin una imputación formal.

En la fiscalía no existe apuro para adoptar esa medida. La estrategia es esperar los informes pendientes y completar las principales medidas de prueba antes de definir si corresponde avanzar contra ellos.

El dato que aparece en la causa y que agrega un capítulo todavía más delicado es el perfil de algunos de los internos que quedaron bajo la lupa. Entre los posibles involucrados aparecen presos que cumplen condenas graves, incluso algunos con penas de prisión perpetua. Uno de ellos, es un reconocido homicida que ha protagonizado fugas carcelarias (se reserva su identidad por pedido de las fuentes).

La víctima tampoco es un interno cualquiera dentro del sistema penitenciario. Se trata de un hombre que cumple una condena vinculada con asaltos y que había protagonizado un episodio policial antes de terminar alojado en Almafuerte.

En octubre del 2024 había sido detenido después de un robo en una casa de Las Heras. La Policía había recibido un llamado por la presencia de un intruso y, al llegar al domicilio, encontró al sujeto cuando intentaba escapar.

El malviviente corrió por los techos de las casas vecinas hasta que finalmente fue localizado oculto en el patio de una propiedad, debajo de unas colchas. En su poder encontraron dinero y un celular que habían sido denunciados como robados.

Ahora su nombre volvió a aparecer en un expediente policial, pero por una situación completamente diferente: una denuncia de abuso sexual dentro de la prisión.