Kim en el interior del penal San Felipe.

El surcoreano Seong Jin Kim seguirá en prisión después de que la Justicia le dictó la mañana de este lunes la prisión preventiva por el femicidio de su pareja, Yoo Kyungja, ocurrido a mediados de febrero en una finca de San Martín.

La jueza María del Valle Sierra le impuso la medida de coerción solicitada por el fiscal de San Martín-La Colonia Martín Scattareggi, quien lidera la instrucción.

Durante la audiencia celebrada en los Tribunales del Este provincial, la magistrada tuvo en cuenta las contundentes pruebas que fueron presentadas por el representante del Ministerio Público.

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Yoo Kyungja, la víctima.

Entre esos elementos, se encuentran los videos captados por las cámaras de seguridad del complejo donde residían y trabajaban la víctima y el sindicado victimario. Las imágenes muestran el momento del ataque y también el traslado del cadáver de la víctima, que fue enterrado a unos kilómetros de la escena.

Asimismo, se presentó la declaración clave de un compañero laborar y coterráneo de la pareja, a quien Kim le confesó la autoría del femicidio, mientras Kyungja era intensamente buscada por el resto de la comunidad surcoreana.

A través del fallo, Kim quedó aún más comprometido en el expediente y aguardará por el juicio en su contra en la cárcel de San Felipe, donde se encuentra alojado desde el 23 de febrero.

El caso

El hecho de sangre se registró durante la madrugada del lunes 13 de febrero, cuando una comunicación al 911 alertó sobre el crimen de una mujer en una finca de la Zona Este.

Un testigo detalló que la víctima era de origen surcoreano y que había sido vista por última vez el viernes por los habitantes de la finca, todos oriundos del mismo país.

Con el paso de las horas, Kyungja empezó a ser buscada por los alrededores y sus coterráneos recorrieron la zona enseñando una foto de ella a los vecinos.

Pero no había rastros sobre la mujer y nadie parecía haberla visto, por lo que las sospechosas se dirigieron hacia su pareja (Kim). Si bien no convivían, pasaban mucho tiempo juntos y habían tenido fuertes discusiones en los días anteriores.

Finalmente, el hombre le terminó reconociendo a un colega que mató a su novia y luego intentó suicidarse tomando glisofato, un herbicida utilizado para las tareas rurales que llevaban a cabo en la finca.

Por eso, Kim terminó siendo internado en Hospital Perrupato, donde lo desintoxicaron y luego pasó a una comisaría departamental.

Al mismo tiempo, los detectives del caso rastrillaron la propiedad rural y encontraron el cadáver de la víctima enterrado a unos 3 kilómetros de su vivienda, hacia el oeste de una plantación de nogales.