El ingreso a la propiedad de calles Sullivan y Onetto. (Foto: gentileza Mega Noticias Mendoza)

Desde más de una década, una comunidad surcoreana comenzó a funcionar dentro de una propiedad rural del distrito de Nueva California, San Martín. Sus integrantes viven allí prácticamente aislados del mundo y se dedican al cultivo de diferentes tipos de frutos y verduras.

El lunes, salió de ese estado de desconexión con la sociedad mendocina y pasó a ser noticia en toda la provincia y el país por el femicidio Yoo Kyungja, una mujer de 49 años que allí residía.

Por el hecho de sangre fue detenido Seong Jin Kim (64), pareja de la víctima, quien confesó que la mató y enterró su cadáver.

Pero esta no es la primera vez que la comunidad asiática que se asentó en el Este provincial quedó bajo la lupa de la Justicia por un hecho trágico. A mediados de 2016, otra mujer perdió la vida en esa misma finca y hubo dudas alrededor de su deceso.

En esa ocasión, la víctima fue identificada como Lee Eunnsuk, de 67 años. De acuerdo con fuentes consultadas, la mujer falleció luego de caer desde un tractor que utilizaba para trabajar y terminó siendo aplastada por el rodado.

Pesquisas que trabajaron en ese caso recordaron que hubo una profunda investigación, ya que el deceso despertó muchas dudas. Sobre todo, a los detectives les llamó la atención las condiciones y el estilo de vida de los miembros de la colectividad.

Fuentes policiales detallaron las autoridades tomaron conocimiento sobre ese hecho cerca de las 20 del martes 27 de setiembre del citado año.

Cuando efectivos y funcionarios judiciales se dirigieron hasta la propiedad rural de calles Sulivan y Onetto, encontraron una fuerte reticencia del resto de las personas que allí vivían para colaborar con las tareas investigativas.

Incluso, se llegó a pensar que los integrantes de la comunidad habían sido víctimas de trata de personas, motivo por el que se solicitó una orden de allanamiento para registrar por completo la propiedad.

No obstante, con la intervención del cónsul de Corea del Sur, quedó aclarado que los residentes vivían de forma austera, apartados y con poca comunicación con el afuera y también entre ellos mismos.

Además, el encargado del lugar explicó que los surcoreanos que viven allí suelen ser profesionales de diferentes ámbitos -contadores, abogados, ingenieros, entre otros-, que viajan para hacer una suerte de retiro “espiritual” o rehabilitación para escapar de los problemas psicológicos y estrés que les generan sus trabajos.

Más de un lustro después, la colectividad asiática volvió a enlutarse y los funcionarios policiales y judiciales se encontraron nuevamente con los mismos problemas a la hora de llevar adelante la investigación.

Para este martes se esperaba que el confeso femicida sea imputado, aunque podría la acusación podría postergarse, ya que se aguardaba por la llegada del asesor legal del cónsul y un traductor.

El femicidio

La madrugada del lunes un llamado que ingresó a la línea de emergencias 911 alertó sobre un asesinato que tuvo como víctima a una mujer en una finca de la Zona Este.

El llamante explicó que la víctima había dejado de ser vista el viernes y que los habitantes de la comunidad que allí reside sospechaban de su pareja, quien no convivía con ella, pero la veía constantemente.

Finalmente, por esas horas el hombre confesó que había matado a Yoo Kyungja y que había intentado suicidarse al consumir glisofato, un herbicida que utilizan para sus tareas rurales.

Por eso, fue trasladado al Hospital Perrupato, donde quedó con custodia policial mientras los desintoxicaban.

En paralelo a eso, se inició la búsqueda del cadáver, ya que el acusado aseguró que lo había enterrado cerca del lugar donde vivía la mujer.

Policías hicieron un ratrillaje en la propiedad y la hallaron a unos 3 kilómetros de su vivienda, hacia el oeste de una plantación de nogales.

Por su parte, se constató que en el lugar había cámaras de seguridad, una de las cuales captó que durante la siesta del viernes la mujer fue atacada mientras dormía. Las fuentes relataron que Kim se le subió encima y la ahorcó hasta la muerte.

Posteriormente, otro aparato tomó cómo el sospechoso la cargó y se la llevó hacia lo profundo de la finca.