Al igual que su hermano, Juan Ángel Andrada quedará tras las rejas por el hecho de sangre ocurrido en setiembre del año pasado.

Juan Ángel Andrada Mercado tiene 27 años y desde hace más de cinco meses que era intensamente buscado por el crimen en un asalto al empresario Emilio Giménez, ocurrido a mediados de setiembre del año pasado en Guaymallén.

Este martes, el joven se entregó a las 9.21 por voluntad propia en el edificio del Ministerio Público Fiscal y se puso a disposición de la causa que lidera el fiscal de Homicidios Carlos Torres.

Así, se transformó en el quinto detenido que tiene el caso, entre los que ya se encontraba su hermano Ricardo Javier Andrada Mercado (30), apodado el Pica, quien cayó a fines de diciembre en San Salvador de Jujuy.

Hace poco más de dos semanas, el menor de estos dos hermanos habló desde la clandestinidad con El Sol, mientras los detectives de Investigaciones continuaban sin poder capturarlo.

En esa oportunidad, aseguró: “No tengo nada que ver con el hecho. Soy inocente. Busquen las pruebas”. Incluso había adelantado que se quería presentar ante las autoridades, ya que se encontraba “aislado” y “sobreviviendo” como podía.

A Juan Ángel lo compromete en el expediente un cotejo de ADN positivo sobre material genético que fue levantado de una de las camionetas de alta gama utilizadas por los autores del asalto letal para emboscar a la víctima, a quien intentaron, sin éxito, robarle casi 6 millones de pesos.

Pese a eso, su coartada sostiene que el día y a la hora que Giménez fue ultimado de un disparo, había llevado a su novia a comprar zapatillas al centro y estuvieron allí más de unas horas porque recorrieron varios locales de indumentaria deportiva.

Hasta explicó que presentó a través de su abogado un escrito para que localicen las imágenes de cámaras de seguridad que lo pudieron haber captado por la zona de calles Lavalle y Buenos Aires.

“No han ido a buscar las cámaras. No han hecho su trabajo. Las cámaras ‘desaparecieron’, el dueño (de la playa) se murió. Pero hay un montón de cámaras en la ciudad“, aseguró durante la entrevista.

Lo cierto es que, más allá de esas afirmaciones, para el fiscal Torres las pruebas contra Juan Ángel son contundentes y luego de entregarse quedó detenido para ser imputado en las próximas horas. Luego pasará a prisión.

El crimen

Eran cerca de las 16 del último 15 de setiembre cuando Giménez iba a bordo de su Volkswagen Amarok V6. El empresario se dirigía a su casa después de haber trabajado en la mañana en su puesto de venta de frutas y verduras del Mercado Cooperativo de Guaymallén y luego festejar el cumpleaños de un colega.

Cuando pasaba por el cruce de calles Jorge Newbery y Padre Manzano, fue sorprendido por dos vehículos que lo rodearon: una camioneta Toyota Rav4 y otra Jeep Renegade.

La víctima advirtió que estaba siendo blanco de un asalto, por lo que intentó evitar quedar atrapado entre los dos rodados de los malvivientes.

Para eso, hizo marcha atrás e impactó la Toyota, quedando incrustado en el jardín delantero de una vivienda.

Fue allí cuando uno de los autores le disparó y uno de los proyectiles le impactó en el brazo izquierdo, provocando que una esquirla se desprendiera y le perforara el pecho.

Emilio Giménez tenía 49 años, estaba casado y era padre de dos hijos.

Mientras agonizaba, un asaltante se acercó hasta la camioneta de Giménez, rompió un cristal e intentó sacar el maletín en el que llevaba casi 6 millones de pesos, 800 dólares y cheques, pero no lo logró y debió darse a la fuga junto a sus cómplices.

Los sospechosos subieron a la Jeep y dejaron el otro vehículo abandonado en la escena. Cuando los primeros policías arriban al lugar del hecho, la víctima ya había fallecido.

Los autores fueron buscados por las inmediaciones, pero sólo se pudo encontrar la otra camioneta en estado de abandono en el barrio Gomensoro.

Pero los peritajes a las dos camionetas resultaron claves para identificar a los sospechosos, que fueron cayendo con el paso de los días.

Así, Cristian Willy Rivero, su hijo Gustavo, Walter Corcho Sáez y Ricardo Javier Andrada, terminaron tras las rejas e imputados por homicidio criminis causa, delito que prevé como única pena la perpetua.

A estos ahora se les sumó Juan Ángel Andrada y sólo resta por detener en la causa Maximiliano Martínez Llaneza