Una deuda, un robo planificado y una promesa de pago, son las tres situaciones que para los detectives desencadenaron el asesinato del prestamista Juan Carlos Frachia (61), ocurrido a mediados de julio en Maipú.

Por el hecho de sangre se encuentran detenidos desde hace semanas Luis Gabriel Córdoba Malde (45) y Gustavo Luis Delgado Morales (23), señalados como autor intelectual y material del crimen, respectivamente.

En los últimos días, la Justicia les dictó a ambos la prisión preventiva que había solicitado la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien se encuentra al frente de la instrucción.

Fue la jueza Alejandra Mauricio quien les impuso a los sospechosos la medida de coerción y ratificó la dura imputación que pesa sobre ellos por el delito de homicidio agravado por precio o promesa remuneratoria, que prevé como única pena la prisión perpetua.

La representante del Ministerio Público expuso ante la magistrada una serie de pruebas que comprometieron a los acusados, entre las que se encuentra el material genético perteneciente a Delgado Morales que se encontraba en una gorra que se halló en la escena del crimen.

La hipótesis principal sostiene que Córdoba Malde, dueño de un taller de electricidad, mantenía una importante deuda con la víctima y se contactó con malvivientes de la zona para atentar contra su vida.

Fuentes investigativas sostuvieron que los sospechosos realizaron un cuidadoso seguimiento de los movimientos del prestamista y que era parte del plan robarle un dinero que Frachia tenía guardado en su domicilio. Esa plata iba a ser parte del pago a recibir por parte del matador, agrega la información.

Lo cierto es que, cuatro meses del asesinato, la situación de los detenidos se encuentra cada vez más complicada y se acercan al juicio oral y público.

De un balazo letal

Corría la madrugada del miércoles 14 de julio cuando la alarma se activó en una casa de calle Florentino Ameghino al 400.

Personal de la empresa de seguridad a cargo del servicio, constató la situación y verificó que la vivienda pertenencia a Juan Carlos Frachia, por lo que intentaron comunicarse con él a través de su celular.

Ante la falta de respuesta, los empleados se dirigieron hasta el domicilio, golpearon la puerta y nadie los atendió. Acto seguido, se comunicaron con el número de emergencias que había proporcionado el cliente, el cual pertenecía a su pareja.

La mujer los atendió y al tomar conocimiento de lo ocurrido se hizo presente en el lugar. Mediante un control remoto que tenía en su poder, la pareja de Frachia logró abrir el portón del garage e ingresó al inmueble junto a los trabajadores de la firma de seguridad privada.

En la habitación de la casa, los testigos encontraron al prestamista, quien se encontraba tendido con una herida de bala en su cabeza y aún presentaba signos vitales.

La víctima fue trasladada al Hospital Central, aunque a las pocas horas los médicos le diagnosticaron muerte cerebral y dejó de existir al día siguiente.

Las características del hecho llamaron la atención de los investigadores, debido a que, pese a que se había activado la alarma, no se verificaron ingresos forzados, faltantes o desorden en el domicilio.

Más allá de eso, en la escena se halló una gorra, que posiblemente pertenecía al autor del asesinato. Tras someterla a un peritaje, se halló en la misma material genético que pertenecía a Delgado Morales, quien capturado a fines de agosto.

Tras la detención, se avanzó sobre la línea investigativa que apuntaba a un crimen por encargo y mediante diferentes tareas investigativas, Córdoba Malde fue sindicado como el autor intelectual del hecho, quien cayó días después.