El Pipa Cerón Chirino (se pixela su rostro porque puede ir a rueda de personas) y la víctima, Rodrigo Pelayes.

“Soy el Pipa, el hermano del Morocha, fueron las primeras palabras para presentarse este lunes durante la tarde frente a un par de albañiles que realizaban algunas refacciones en una casa-negocio de la manzana 24 del barrio San Martín. No citó a su hermano porque sí. Indirectamente, la idea era intimidar y dejar en claro que ese apodo sigue estando “vivo” en los complejos del oeste capitalino.

Miguel Ángel Cerón Chirino (34) llegó hasta la casa 7 de la citada manzana vistiendo ropas oscuras y destacándose por una mochila marca Nike. Saludó a los trabajadores y se presentó como familiar directo del temible delincuente juvenil abatido por la policía en agosto del 2003 después de una entradera en la Cuarta Sección.

El Pipa se quedó en la propiedad hablando y tomando algunas bebidas alcohólicas con el hombre que había ido a buscar, Rodrido Martín Pelayes. Este hombre de 42 años era conocido en el sector como el Chijo y tenía pasado carcelario por diversos delitos. Policías que hablaron con El Sol lo recordaron por un tiroteo que protagonizó con policías en el 2008 mientras se encontraba prófugo de la prisión de Boulogne Sur Mer.

Los trabajadores de la construcción se retiraron después de algunos minutos y en ese momento se escucharon seis detonaciones de arma de fuego.

Pelayes murió prácticamente en el acto. Recibió esa misma cantidad de plomos en diferentes partes del cuerpo según confirmaron este martes los médicos forenses. Hubo dos llamados de vecinos al 911 alertando sobre detonaciones de arma de fuego y la escena se llenó de curiosos.

Los mismos testigos ingresaron a la propiedad y encontraron a Pelayes, con domicilio en el barrio Jardín Aeroparque (colindante al San Martín), en el interior de la vivienda tendido en el suelo en posición decúbito ventral (boca abajo). Vieron que la víctima perdía mucha sangre y no se movía. Cuando llegaron los primeros policías a la morada, constataron que se trataba de un asesinato.

El caso quedó en manos del fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello. Por las testimoniales que se incorporaron en el expediente, el Pipa Cerón Chirino fue identificado como el autor material del asesinato. Fuentes judiciales y policiales confirmaron este diario que el sospechoso quedó con pedido de captura. “No hubo otros partícipes”, informaron.

Los detectives policiales y judiciales de Homicidios no tenían en claro el móvil del hecho. Destacaron que, evidentemente, había un conflicto entre el presunto victimario y la víctima. Agregaron que se conocían porque estuvieron hablando un largo rato antes de que se produjera el ataque pero no descartan que se trate de un conflicto por comercio de drogas.

En el expediente, los declarantes no hicieron mención a esa posibilidad. Sin embargo, no fue descartada del todo por los habitantes del barrio ni por los policías que desarrollaban diversas tareas en la búsqueda del sospechosos número uno.

Policía Científica trabajó en la escena y levantó seis vainas servidas calibre 9 milímetros en el teatro del hecho. Pero esa no fue la única prueba de importancia: detectó huellas de zapatillas sobre cemento fresco en el sector donde se encontraba realizando las tareas los albañiles. Esas marcas podrían servir en el futuro para un potencial cotejo de calzado.

Alias y apellidos presentes

Matías Andrés Cerón Chirino fue un delincuente juvenil que tuvo a maltraer a la policía y a la Justicia fines de los 90 y principios del 2000. No dudaba en robar y matar. Le contabilizaron seis asesinatos. Lo apodaban Morocha.

Integraba una camada de adolescente delincuentes que no paraban de perpetrar asaltos y asesinar a rivales en el Gran Mendoza. Era recordado por moverse con otros malvivientes de su edad, como Ricardo Perro Videla (en el 2005 fue hallado ahorcado en una celda de la cárcel de Boulogne Sur Mer) y Fabián Ardilla Cedrón, quien pasa sus días en Almafuerte condenado a prisión perpetua por matar al policía Eduardo Sánchez y es recordado por fugarse varias veces de la cárcel y el ex Cose, entre otros delitos.

El grupo era incontrolable. Cuando los apresaban terminaban en el ex Cose. Pero se fugaban y volvían a delinquir.  

Lo cierto es que, después de la caía del Morocha, sus hermanos han estado involucrados en diversos hechos durante los últimos años. Jonathan Chucky Cerón fue condenado a seis años de cárcel por atropellar y matar a una niña de 7 años en el barrio San Martín. La víctima fue Evangelina Quiroz Alfaro y el siniestro ocurrió el 12 de febrero del 2021.

Uno de los hermanos más grandes, Luis Alberto Cerón Chirino, fue baleado en febrero del 2015 por policías luego de un robo en el barrio Cerro Arco de Las Heras. Por esos, lo sindicaban como integrante de una banda conocida como “Los Morocha”.

Por último, en el 2021, Maximiliano Cerón Chirino ganó notoriedad cuando lo detuvieron en un control de tránsito a mediados de agosto en Ciudad. Cuando lo identificaron, saltó que tenía pedido de captura por violencia de género.

El nicho donde fueron depositados los restos de Matías Cerón, el Morocha, en el cementerio de Capital.

Entradas y salidas

La víctima del asesinato de este lunes tenía una importante cantidad de antecedentes policiales, judiciales y carcelarios. Desde hace más de 20 años que presentaba ingresos y salidas de las cárceles de la provincia por robos agravados y tenencias de armas, por citar algunos delitos.

En el 2008, protagonizó un intenso tiroteo con policías mientras se encontraba prófugo luego evadirse de la cárcel de Boulogne Sur Mer. Tal como publicó El Sol a fines del julio de ese año, Pelayes viajaba en un taxi de la empresa Tu Taxi con un cómplice y el trabajador del volante frenó en un puesto fijo de control en Carola Lorenzini y Corredor del Oeste.

Por aquellos días, los investigadores señalaron que el objetivo de Pelayes, quien llevaba chaleco antibalas, era asaltar al conductor. Lo cierto es que, antes de ser identificado, sacó una pistola calibre 9 milímetros y comenzó a disparar contra los policías.  

Los efectivos repelieron el ataque con sus armas reglamentarias y uno de los plomo impactó debajo de la rodilla izquierda, lesión que provocó que perdiera el equilibrio y cayera el piso.  Los uniformados lograron reducirlo (el cómplice escapó) y una ambulancia lo trasladó hasta el Hospital Lagomaggiore.