Matías Andrés Cerón Chirino, más conocido como el Morocha, fue un delincuente juvenil que sembró el terror en el oeste de Ciudad hacia fines de la década de los 90 y principios del 2000. Siendo menor de edad, los sindicaron como autor de, al menos, seis asesinatos e innumerables asaltos.

En agosto del 2003, fue abatido por una bala policial durante una entradera en la Cuarta Sección, cuando tenía 18 años.

A pocos días de cumplirse 18 años desde que fue ultimado, su apellido sigue siendo noticia. El fin de semana, uno de sus hermanos fue interceptado junto con una mujer, ya que esta iba manejando a contramano por la Quinta Sección.

Cuando verificaron la identidad del acompañante, no sólo se constató que se trataba de Maximiliano Exequiel Cerón Chirino (34), sino que saltó en el sistema policial que pesaba sobre él un pedido de captura por una causa de violencia de género, por lo que quedó detenido.

Este mismo año, en febrero, otro de los hermanos, Jonathan Alejandro (28), apodado el Chucky, protagonizó un accidente vial que terminó con la vida de una niña y por el que quedó tras las rejas.

Años atrás, en el 2015, Luis Alberto Cerón Chirino (37), uno de los mayores del clan, también fue baleado durante un asalto. Aunque, a diferencia del Morocha, salió con vida.

Así las cosas, los familiares del reconocido delincuente juvenil no paran de sumar causas en su contra y se mantienen en la mira de las autoridades policiales.

A contramano

Fue durante la noche del viernes, alrededor de las 21.40, cuando personal de Preventores del Municipio se encontraba realizando un patrullaje por la Quinta Sección y divisó un Citroën circulando en dirección contraria por calle Martínez de Rozas, cerca del cruce con Olegario Andrade.

Debido a eso, se le frenó la marcha y se identificó a los ocupantes. Al mando iba a una mujer oriunda del barrio El Libertador. Pero, cuando individualizaron al acompañante, constataron que se trataba de Maximiliano Cerón Chirino, nacido el 8 de junio de 1987 y con domicilio en la manzana 45 del barrio San Martín.

Debido a que en el sistema le figuraba un pedido de captura por una causa de violencia de género, con fecha del 7 de noviembre del 2019, se solicitó la intervención policial y fue trasladado a la Comisaría Sexta.

En la dependencia del barrio Cano, el hermano del Morocha quedó a disposición de la fiscal de Violencia de Género Paola Ginestar. La representante del Ministerio Público había solicitado su detención hace casi dos años por el delito de desobediencia, ya que había incumplido con el pago de una fianza tras recuperar su libertad.

Fuentes judiciales consultadas indicaron que Cerón Chirino había sido denunciado por lesiones a una ex pareja, hecho por el que cayó en las redes policiales.

Debio a que no tenía antecedentes, en principio, se analizó otorgarle la prisión domiciliaria con pulsera electrónica, pero su domicilio no estaba en condiciones para cumplir con esa modalidad de detención.

Por ese motivo, se le otorgó el recupero de la libertad a cambio de una caución, la cual jamás abonó.

Tras volver a caer el viernes, quedó alojado en la citada dependencia hasta que se defina su situación procesal, aunque, probablemente, deberá rendir la fianza impuesta anteriormente y podrá volver a las calles.

Antecedentes fraternales

Meses atrás, otro de los integrantes del clan Cerón Chirino tomó relevancia tras la muerte de Evangelina Quiroz Alfaro, una niña de 7 años que fue atropellada el 12 de febrero en el barrio San Martín.

Se trata del Chucky, quien conducía el Volkswagen Gol Trend gris que impactó a la pequeña cuando iba cruzando la calle junto a su abuela.

Tras el accidente, se dio a la fuga del lugar y se mantuvo algunos días prófugo, hasta que se entregó y lo imputaron por homicidio culposo, delito por el que hoy pasa sus días en prisión.

Pero, la lista de los Cerón Chirino que protagonizaron hechos policiales no termina. Más atrás en el tiempo, uno de los mayores, Luis Alberto (37), fue baleado con un cómplice por efectivos durante un atraco a un policía en el barrio Cerro Arco, de Las Heras, ocurrido en febrero del 2015.

Por ese entonces, los detectives lo marcaban como integrante de una banda llamada Los Morocha, en honor a su hermano. Ya antes de ese hecho, Luis Alberto registraba una condena por un robo ocurrido en agosto del 2005.