Ramón Antonio Guardia tenía 43 años, vivía con su esposa y dos hijos en El Algarrobal, Las Heras. Además de ser considerado “sano, trabajador y muy buena persona” por sus allegados, era fanático del fútbol y, como le había prometido a su pequeño hijo de 12 años, la tarde del domingo lo iba a llevar a jugar a la pelota al club de esa localidad. Pero en horas de la mañana, cuando salió de trabajar como sereno en un centro deportivo lasherino –era el último fin de semana que iba a estar en ese lugar– y aguardaba el colectivo, fue atacado por unos individuos que lo apuñalaron cuatro veces para robarle una mochila y su teléfono celular. La víctima fue trasladada hacia el hospital pero murió minutos después. Por el hecho de sangre hubo dos personas demoradas pero que no tendrían relación con el homicidio.
La víctima fatal vivía con su familia en el lote 48, sobre calle Cruz Cabello del barrio Unión y Fuerza de El Algarrobal. Era padre de una adolescente de 16 años y de un chico de 12, quienes ayer por la tarde estaban al cuidado de su madre mientras velaban los restos en el mismo domicilio.
Ramón Guardia, también conocido como Chato, era sereno y trabajaba para la Municipalidad de esa localidad. Pero hacía aproximadamente un mes que también prestaba sus servicios de noche en el Cedrys (Centro Deportivo, Recreativo y Social) ubicado en calle San Martín del barrio Mathieu de Las Heras.
Como hacía horas nocturnas, ayer a las siete aguardaba su remplazo para irse a su casa y por ese motivo se dirigió hasta la parada del colectivo del Grupo 6. “Era el último fin de semana que trabajaba ahí. Lo hizo porque se lo había pedido su jefe, por hacer un bien”, señaló a El Sol dolido su cuñado, Alejandro Chocobar (36).
Mientras esperaba el micro, Chato fue sorprendido por dos o tres malvivientes –los testigos dieron las dos versiones– que, con intenciones de robo, amenazaron a la víctima para que diera sus pertenencias. Tras un forcejeo, uno de los agresores lo apuñaló cuatro veces y le quitó una pequeña mochila y su teléfono celular, explicaron.
Un par de personas que observó el ataque llamó al 911 y una ambulancia llegó al lugar, igual que el personal policial. Guardia fue trasladado hasta el Hospital Lagomaggiore pero murió a los pocos minutos como consecuencia de un certero puntazo que recibió a la altura de la tetilla. Otras tres heridas las tenía en la espalda, en el costado derecho del abdomen y en el antebrazo de ese mismo lado.
La policía trabajó en la zona y detuvo a dos hombres pero que no tendrían vinculación con el hecho de sangre. El caso quedó en manos de la fiscal Virginia Rumbo.
con mucho dolor. “Me llamó mi hermana –la esposa de la víctima– y primero le dijeron que había sufrido un accidente en el trabajo y que lo habían apuñalado. No pensé que era grave pero cuando llegué al hospital me apartaron y me dijeron que ya había fallecido” relató su cuñado Alejandro Chocobar.
“Él era enfermo del fútbol y de Boca y, antes de ir a trabajar, le prometió a su hijo de 12 años que lo iba a llevar a jugar a la pelota al club de El Algarrobal porque ese era su sueño. El nene esperó a su papá pero no volvió nunca más”, siguió todavía abrumado. “Queremos que hagan justicia, no sé que hay que hacer con la vida, no hay seguridad. No queremos que le den dos o tres años porque destruyeron a una familia, no nos vamos a levantar más. Mi cuñado vivía por la familia, era muy sano y muy querido”, dijo Chocobar. Además, relató que a su cuñado le encantaba jugar al fútbol y que lo hacía habitualmente con sus amigos en la liga de veteranos de Las Heras. “Era muy servicial y ahora por un teléfono le quitaron la vida”, contó y volvió a pedir justicia. “Con esfuerzo terminó su casa pero ahora no puede disfrutarla con su familia”.
Por último, explicó que “siempre bromeaba y decía que si se moría, que en el cajón le pusieran una camiseta de Boca. Ahora vamos a ver si ponemos su camiseta en el cajón. Lo vamos a cumplir”.
