Tiene 17 años y lo conocen como el Peque. Desde el 2 de setiembre se encuentra detenido por el crimen durante un asalto al ex legislador Clemente Tito Montaña, ocurrido a mediados de agosto en Maipú.
En los últimos días, su familia difundió un comunicado por las redes sociales clamando su inocencia y pidiendo su libertad.
En el escrito, aseguraban que el adolescente intentó quitarse la vida dentro del complejo de la Dirección de Responsabilidad Penal Juvenil (DRPJ), ex Cose. Por eso, organizaron una manifestación en el Polo Judicial.

Sin embargo, fuentes judiciales consultadas señalaron que las pruebas que comprometen al menor son contundentes y lo colocan en la escena del asalto letal: la ubicación del celular que utilizaba y una llamada entre dos de sus hermanos, uno de los cuales también fue imputado por el hecho.
El Sol tuvo acceso al audio de la intervención telefónica en la que Edgardo Germán Ramos Silva, alias el Gary, hace referencia a que el Peque participó en el robo que desembocó en la muerte de Montaña.
En esa conversación, que mantiene con una hermana de ambos, menciona un “error” que cometió un amigo del adolescente, quien también actuó en el atraco.
La charla se dio días después de la detención del Peque y su padre, Ariel Alejandro Ramos Fornes (54), apodado el Hilacha, quien con el paso de las semanas terminó desvinculado de la investigación.

Justamente, el Hilacha quedó como sospechoso en el expediente, liderado por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, porque se detectó que una línea de celular a su nombre fue tomada por una antena en la zona donde se produjo el asalto contra el ex legislador.
No obstante, luego se confirmó que ese número de teléfono móvil era utilizado por el Peque. Además, Ramos padre se encontraba con prisión domiciliaria, ya que está condenado por el asesinato de Facundo Nicolás Martínez, ocurrido en 2017.
Un informe del Servicio Penitenciario constató que la pulsera electrónica que monitoreaba al Hilacha no registró irregularidades, por lo que resultaba imposible que haya participado en el atraco.
Lo cierto es que, días después de la detención de ambos, Gary Ramos mantuvo una llamada con su hermana, quien le comentó las novedades en la causa, en la que también es investigado.
En un momento, comenzaron a hablar sobre el menor y el Gary aseguró que iba a hacer lo posible para cuidar a su hermano: “El Peque no tiene antecedentes, no es un guacho que haga despiole. Al Peque allá (en el ex Cose) me lo están esperando, me lo van a arecibir, no le va a pasar nada. Igual no va a llegar allá arriba, te prometo que mi hermano no va a llegar y que mi papá esta semana se va a ir. De eso me encargo yo”, surge de la comunicación.
Luego, hablan de otro detenido del caso, Juan Carlos Navarro Rivero (36), a quien se refieren como “C.H”, que había caído junto a su novia, aunque la chica no fue acusada por el homicidio.
“La abogada dijo que no había declarado ninguno. Creo que el C.H y la otra sí, que ellos dicen que son inocentes. Pero el Peque y el papi no han declarado”, le comenta la muchacha.
Justo después de eso, el Gary le relata algo que sucedió antes del asalto y termina por complicar a su hermano adolescente: “Te voy a contar una volada. El único error que con el Peque hicieron, que yo y el C.H los cagamos a pedo a la pinta del MPU, el chavón se echó una meada y nosotros le dijimos ‘vos sos un gil’. Antes de que pasara todo, cuando estábamos esperando para hacer la movida”, contó.
Aparentemente, un amigo del Peque que formó parte de la banda que dio el golpe, orinó en un árbol en las inmediaciones de la escena y el Gary y Navarro Rivero le llamaron la atención porque estaban dejando rastros genéticos, explicó una fuente allegada al expediente.
Más allá de que resultó imposible ubicar el lugar donde ese sospechoso dejó impregnado su orín, las palabras del Gary marcaron al Peque como uno de los partícipes del asalto.
Por su parte, algunos días después de esa llamada, más precisamente el sábado 10 de setiembre, el Gary Ramos fue capturado en el barrio Eva Perón de Las Heras. La información sostiene que se halló su ADN en una soga con la que ataron a la víctima fatal.
Al igual que el resto de los sospechosos, terminó imputado por el delito de homicidio en ocasión de robo.
Asalto en Maipú
Corrían las 9.30 del martes 16 de agosto cuando alguien llamó a la puerta del domicilio de Montaña, ubicado en calle Padre Vera 987, en Maipú.
El dirigente justicialista atendió al sujeto que estaba parado en la entrada y le preguntó qué necesitaba. A lo que este respondió que una pelota había caído en su patio mientras jugaba al fútbol.
Montaña se dirigió hasta ese sector de su casa y observó que efectivamente había un balón blanco y pequeño, por lo que le permitió la entrada al hombre para que lo retirara.

Sin embargo, todo se trataba de un engaño. Cuando ambos llegaron al patio, otros tres sujetos estaban allí. Entre los cuatro abordaron al ex legislador y lo maniataron.
Acto seguido, ingresaron a la vivienda, donde estaban la esposa de Montaña junto a un matrimonio amigo, oriundo de Mar del Plata.
Los delincuentes los amenazaron con una punta, que parecía ser un destornillador, y les robaron anillos de oro, dinero y celulares.
Luego, tomaron varios electrodomésticos y otros elementos de valor, que cargaron a una Volkswagen Amarok de los turistas y al Toyota Etios de los dueños de casa, vehículos con los que se dieron a la fuga.
Fue allí cuando la esposa de Montaña y la pareja de amigos fueron al patio para ayudarlo, pero lo encontraron sin vida. Los médicos determinaron que había sufrido un paro cardiorrespiratorio durante el ataque.
Horas más tarde, la camioneta de los marplatenses fue hallada abandonada en el barrio Inka de Jesús Nazareno, no muy lejos de la casa de los Ramos Silva.
