Desde hace varios años que la familia Ramos Silva viene siendo investigada por múltiples hechos delictivos cometidos en la zona Jesús Nazareno, en Guaymallén, y en otros sectores del Gran Mendoza.
Homicidios, venta de estupefacientes y robos, han sido algunos de los ilícitos por los que han sido sindicados y, en algunas ocasiones, condenados durante el último tiempo.
Recientemente, el asalto en el que murió el ex legislador Clemente Tito Montaña (82) volvió a poner la mira a varios integrantes de ese grupo familiar y tres de ellos fueron capturados en el lapso de una semana.
Primero cayeron Ariel Alejandro Ramos Fornes (54), alias el Hilacha, quien cumplía una condena por asesinato en su domicilio y era controlado con tobillera electrónica; un hijo suyo de 17 años (se reserva la identidad por ser menor de edad) y un tercer sospechoso identificado como Juan Carlos Navarro Rivero (36).

El fin de semana pasado, otro hijo del Hilacha resultó detenido por el hecho de inseguridad: se trata de Edgardo Germán Ramos Silva, apodado el Gary, de 36 años.
No es la primera vez que este personaje queda tras las rejas por un delito contra la propiedad, ya que en 2018 fue detenido y condenado al año siguiente por un robo agravado por el uso de arma de fuego y ser en poblado y en banda.
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Justamente, ese antecedente lo terminó complicando porque sus huellas y ADN se encontraban en la base de datos del laboratorio del Ministerio Público, tal como sucede como todo individuo que es imputado por un delito.
Esto porque uno de los rastros genéticos que fueron levantados por el personal de la Policía Científica en la escena dio match positivo con los registros del Gary Ramos Silva.

Esa prueba, sumado a los trabajos de campo y vigilancia de los detectives de la División Homicidios, de Investigaciones, se transformó en una de las claves para avanzar sobre las identidades de los Ramos y sus hijos.
Mientras que a Navarro Rivero lo comprometió un celular de una de las víctimas que estuvo utilizando su pareja en los días posteriores a la muerte de Montaña. La joven, de 26 años, también fue detenida, la imputaron por encubrimiento y recuperó la libertad.
El fiscal de Homicidios Carlos Torres acusó a los cuatro varones por homicidio en ocasión de robo y pasaron a prisión, con excepción del menor de edad. Con esa calificación, los sospechosos arriesgan una pena de 10 a 25 años de prisión.

Una familia problemática
Detectives policiales con experiencia en el departamento de Guaymallén contaron a El Sol que los Ramos Silva han sido allanados en diversas oportunidades en su casa de la manzana D del barrio 9 de Julio.
Principalmente, el origen de los problemas solían ser los hijos del matrimonio, quienes eran constantemente marcados por diferentes delitos.
El primero en tomar relevancia por un hecho de gravedad fue Sergio Sebastián el Checho Ramos, quien en febrero de 2015 fue señalado por el asesinato de Nicolás Alan Nieto, ocurrido en calle Everest de Jesús Nazareno.

Ese día, la víctima, oriunda del barrio Razquín de Godoy Cruz, salió de la casa de su novia en el citado distrito guaymallino y un sujeto en moto le disparó. Fue la propia víctima quien alcanzó a dar el nombre del autor antes de fallecer.
El Checho se mantuvo prófugo durante más de un año, pero en marzo de 2016 cayó mientras trabajaba como cocinero en el Bingo de Belgrano, en CABA. Tiempo después, terminó condenado por ese hecho de sangre.

En diciembre 2017, el padre de la familia sumó su primera causa judicial y fue por el crimen de Facundo Nicolás Martínez, un chico de 17 años que vivía en el barrio Amanecer de Oro.
El adolescente fue a un cumpleaños a la casa de los Ramos Silva, donde un primo suyo mantuvo una discusión por tema de drogas con Nahuel Alejandro, otro hijo del Hilacha.

Martínez quiso defender a su familia, que sólo tenía 15 años, y terminó siendo brutalmente agredido por Ariel y Nahuel Ramos. Lo apuñalaron con una planchuela de hierro y un destornillador, en un descampado frente al barrio Amanecer, y perdió la vida.
En abril de 2019, padre e hijo fueron condenados a 11 años de prisión por el crimen del menor. Más allá de la sentencia en su contra, el Hilacha mantuvo el beneficio de la domiciliaria con el que llegó al debate.

Justamente, cuando comenzó a ser investigado por la muerte de Montaña, aún se encontraba purgando la pena en su casa y era monitoreado por una tobillera electrónica.
Por eso, el fiscal Carlos Torres aún espera los informes del Servicio Penitenciario para determinar si el aparato se activó o tuvo alguna actividad irregular el día que asaltaron al ex legislador.
Asalto en Maipú
Corrían las 9.30 del martes 16 de agosto cuando alguien llamó a la puerta del domicilio de Montaña, ubicado en calle Padre Vera 987, en Maipú.
El dirigente justicialista atendió al sujeto que estaba parado en la entrada y le preguntó qué necesitaba. A lo que este respondió que una pelota había caído en su patio mientras jugaba al fútbol.
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Montaña se dirigió hasta ese sector de su casa y observó que efectivamente había un balón blanco y pequeño, por lo que le permitió la entrada al hombre para que lo retirara.
Sin embargo, todo se trataba de un engaño. Cuando ambos llegaron al patio, otros tres sujetos estaban allí. Entre los cuatro abordaron al ex legislador y lo maniataron.

Acto seguido, ingresaron a la vivienda, donde estaban la esposa de Montaña junto a un matrimonio amigo, oriundo de Mar del Plata.
Los delincuentes los amenazaron con una punta, que parecía ser un destornillador, y les robaron anillos de oro, dinero y celulares.
Luego, tomaron varios electrodomésticos y otros elementos de valor, que cargaron a una Volkswagen Amarok de los turistas y al Toyota Etios de los dueños de casa, vehículos con los que se dieron a la fuga.

Fue allí cuando la esposa de Montaña y la pareja de amigos fueron al patio para ayudarlo, pero lo encontraron sin vida. Los médicos determinaron que había sufrido un paro cardiorrespiratorio durante el ataque.
Horas más tarde, la camioneta de los marplatenses fue hallada abandonada en el barrio Inka de Jesús Nazareno, no muy lejos de la casa de los Ramos Silva.
