El allanamiento que lideró la División de Búsqueda de Prófugos de Investigaciones el sábado por la mañana en Colonia Segovia fue uno de los más importantes del año. Secuestraron 165 kilos de marihuana (en 223 panes), nueve armas de fuego, municiones, gran cantidad de elementos robados y otros de dudosa procedencia. No fue un procedimiento al azar. Sospechaban que estaban detrás de “algo grande” y terminaron por confirmarlo irrumpieron en el predio.
En ese domicilio cercano al cruce de San Miguel y Saenz Peña quedaron detenidos siete sospechosos de entre 20 y 22 años –entre ellos una joven mujer– que serían “soldaditos” de una importante organización criminal que opera en la provincia desde hace varios años con asaltos a mano armada y comercialización de drogas.
Los pesquisas direccionan ahora la investigación a quien sería el responsable de la propiedad: Cristian Allende. Este sujeto no es un desconocido para los detectives y se encuentra en Buenos Aires. Es un barra brava del club Godoy Cruz Antonio Tomba, muy cercano a Daniel “Rengo” Aguilera, jefe de la hinchada. La orden de captura de Allende estaría al caer.
Además de los estupefacientes, las armas y los objetos robados, la casa estaba llena de fotos de los viajes de Allende con la parcialidad tombina por el interior del país. En una de las imágenes se lo ve posando junto al “Rengo”. Se encontraban pegadas a la pared a metros del ingreso del inmueble.
Debido a esto, la mira de los sabuesos comenzó a apuntar hacia la comuna de Godoy Cruz, precisamente al barrio La Gloria y las relaciones con el jefe de la barra. Es por esto que la marihuana iba a ser peritaje para intentar buscar huellas y poder realizar cotejos.
Los ladrillos de la droga fraccionada también dejaron una pista para seguir y comparar con otros procedimiento antidrogas: fueron marcados con la imagen de un dragón lanzando fuego, lo que significa que tenían un dueño. Y esto no es un dato menor.
La marihuana fraccionada estaba oculta en un subsuelo perfectamente acondicionado en el sector de los corrales. Presentaba tapa y caños de PVC hacían de respiraderos. Una silla de madera y un machete hicieron creer que los soldaditos pasaban horas custodiando la droga. Hasta una serpiente habitaba en el lugar.
Lo que viene
Los investigadores no descartaron más procedimientos y detenidos en los próximos días. Los responsables de la organización no fueron detenidos y explicaron la pesquisa continuará para intentar de atraparlos. “Es la punta del ovillo”, explicó uno de los investigadores a El Sol. Sólo los llamados soldaditos, quienes quedaron a disposición de la Justicia provincial y federal, fueron arrestados en la casa.
Debido a esto analizaban varias líneas investigativas para intentar desbaratar a toda la banda. Si bien los detectives prefirieron no brindar muchos detalles, trascendió que la barra del club Godoy Cruz volvió a estar en la mira desde hace algunas semanas por distintos hechos.
El allanamiento de Búsqueda de Prófugos –división en la que participan policías y penitenciarios– inició el camino para lo que promete ser una pesquisa más grande.
Por eso el análisis de la procedencia de la droga, las armas, las municiones, los elementos robados y la camisetas de Godoy Cruz que incautaron se iban a transformar en la clave.
Una víbora “custodiaba” la marihuana
Cuando los policías irrumpieron en la casa de Colonia Segovia descubrieron el subsuelo donde escondían la droga. Con los siete “soldaditos” reducidos, abrieron la tapa de acceso y encontraron una serpiente de medio metro. Uno de los policías consultados por este diario dijo con tono irónico:
“La tiraron a propósito para custodiar la marihuana”.
