La banda de los Riquelme es considerada por varios detectives mendocinos como la más peligrosa de Guaymallén. Esa sentencia obedece a la cantidad y la gravedad de los hechos por los que han sido sindicados en la última década: asesinatos, balaceras, amenazas y asaltos, entre otros.

Con base en los barrios Progreso y Congreso de Rodeo de la Cruz, la gavilla está liderada por los hermanos Sosa Meza y su madre, Viviana Teresa Meza Riquelme (47).

Si bien no cuentan con estructura lineal del todo organizada, tomaron el apellido materno de la mujer para identificarse por el peso que tiene su familia desde hace tiempo en la zona.

Debido a eso, la mujer es señalada como la cabeza del grupo, puesto que, por lo general, el resto obedece sus directivas, explicaron fuentes investigativas a El Sol.

Este lunes, uno de los presuntos integrantes se sentó en el banquillo de los acusados de la Sala Nº 15 del Polo Judicial, donde se celebran los juicios por jurado popular, para ser juzgado por el femicidio de María Gisela Villafañe (25), ocurrido en mayo de 2019 en el citado distrito guaymallino.

Se trata de Humberto Nicolás Navia Franco (22), más conocido como Humbertito. El joven es hijo de Guillermo Humberto Navia Rico (62), quien era pareja de la víctima al momento del hecho de sangre y fue el primer sospechoso de la causa, aunque luego terminó desvinculado por falta de pruebas.

La hipótesis desarrollada por el fiscal Gustavo Pirrello, quien lideró la instrucción, sostiene que el Humbertito ultimó a golpes a Villafañe porque no aprobaba la relación que mantenía con su padre.

Básicamente, el acusado tenía bronca porque la chica supuestamente se aprovechaba de su progenitor para sacarle dinero y lo engañaba con vecinos de la barriada, de acuerdo a diferentes testigos que declararon en el expediente.

Por ese entonces, Navia Franco estaba íntimamente relacionado con los Riquelme. Solía juntarse permanentemente con Maximiliano Luis Sosa Meza, alias el Gulita, y su primo Rodrigo Alexander Corzo Meza, apodado el Bartolito, con quienes fue sindicado de cometer varios hechos.

En la causa por el femicidio de Villafañe, estuvo imputado junto a Andrés Guillermo Sosa Meza (29), quien había quedado complicado en la pesquisa porque se hallaron restos de su semen en el cadáver de la joven.

Por eso, ambos también estuvieron imputados por abusar sexualmente de la víctima antes de matarla. No obstante, las testimoniales apuntaron que Andrés mantenían relaciones sexuales consensuadas con la chica, ya que eran amantes, por lo que se descartó la versión de la violación y fue sobreseído.

Pero las conexiones entre el caso de Villafañe y los Sosa Meza no terminan allí. En noviembre de 2017, fue asesinado durante un asalto Diego Carlos Quispe Ríos (36), el padre de sus hijos.

El hombre fue ultimado por dos delincuentes que le robaron la moto en el barrio Cocucci. Villafañe iba junto a su entonces pareja y presenció el ataque letal, transformándose en la testigo clave de la investigación.

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Fue la propia joven quien marcó como autor de los disparos a Eduardo Ernesto Sosa Mesa (31). Este integrante de los Riquelme llevaba poco tiempo en libertad, luego de pasar varios años en prisión por otro homicidio.

Por ese motivo, hasta se llegó a manejar la hipótesis de que a Villafañe la mataron para evitar que declare en el juicio contra el Eduard, como lo llaman sus conocidos, pero esa versión no prosperó. 

Más allá de eso, Eduardo Sosa Meza terminó esquivando una posible condena a perpetua después de reconocer la autoría durante un juicio abreviado, dos meses después del femicidio de la testigo estrella. Acordó 14 años de encierro.

En el último tiempo, varios de los integrantes de los Riquelme fueron cayendo en las garras policiales por diversos delitos. Muchos de ellos terminaron condenados y otros continúan siendo investigados en diferentes causas.

Ahora, uno de los señalados integrantes de la banda podría sumar una condena por un grave hecho, en caso de que los doce ciudadanos que integran el jurado popular hallen culpable al Humbertito Navia. 

Durante la tarde de este lunes, se dio inicio a primera etapa del debate con la selección de jurados y los alegatos de apertura. Luego comenzaron a desfilar los primeros testigos y está previsto que el proceso se extienda hasta el viernes, día en que el jurado popular deberá dar su veredicto.

Las condenas previas al debate

A lo largo de la instrucción por el caso de Villafañe, al fiscal Pirrello se le acumularon una batería de causas en las que se encontraban imputados Navia Franco y otros miembros de la banda de los Riquelme.

Esos casos de robos, tiroteos, amenazas y hasta intentos de homicidio terminaron en condenas a través de juicios abreviados contra el Humbertito, el Gulita y Andrés Sosa Meza.

En el caso del presunto femicida de Villafañe, fue sentenciado el 18 de agosto del año pasado a cinco años y seis meses de prisión por cinco hechos.

El primero de los expedientes, por amenazas agravadas por el uso de arma, tuvo lugar la noche del 21 de agosto de 2018.

Ese día, alrededor de las 22.30, Navia Franco amenazó de muerte a una vecina de calle Los Bebederos: “Los vamos a matar a todos”, le gritó desde la vereda valiéndose de un arma de fuego. 

Cinco meses más tarde, el 29 de enero del 2019, el Humbertito quedó sindicado por un robo simple en el barrio Cocucci.

La información sostiene que el joven y un cómplice se acercaron a un Chevrolet Corsa estacionado en calle Canada al 800, rompieron la ventanilla del lado del conductor y sustrajeron un estero Pionner y una potencia marca Monster.

En abril de ese año sumó otra acusación por un hecho de similares características. Nuevamente, junto a un sujeto que no fue identificado, Navia Franco abordó un Renault 9 estacionado en calle Barcelona al 900.

Sin embargo, en esta ocasión se encontró con el propietario sentado en el interior, con quien forcejeó y le sustrajo un celular LG y un estero marca Sony.

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Asimismo, el 12 de julio, el Humbertito y un cómplice interceptaron a un motociclista que circulaba por el interior del barrio Progreso. Los asaltantes le exigieron las pertenencias a la víctima y ante la resistencia la arrojaron al piso y lo atacaron a golpes con la rama de un árbol. Acto seguido, le robaron un celular Samsung J5 Prime y una billetera con documentación y 1.120 pesos en billetes.

En tanto, al mes siguiente Navia Franco y otros dos sujetos que no fueron individualizados irrumpieron en un domicilio de calle Humahuaca al 7000. Allí amenazaron con un arma de fuego a una mujer, quien sufrió el robo de dos celulares (un Sony Xperia Z3 y un Samsung J2 Prime), 1.500 pesos, unos auriculares, un televisor LG de 32 pulgadas, una notebook HP, detallaron las fuentes. 

Por su parte, Andrés Sosa Meza fue condenado a seis años y ocho meses de encierro por cinco causas de vieja data en las que se encontraba acusado.

La más antigua data del 29 de setiembre de 2013, fecha en la que abordó a un vecino del barrio Progreso junto al Gulita, quien era menor inimputable en ese entonces.

Ambos portaban armas de fuego y le dieron un cachazo en la cabeza a la víctima, para luego robarle una bicicleta y una guitarra que llevaba.

Al año siguiente, Andrés quedó sindicado por dos hechos: en febrero fue detenido con un revólver calibre 22 en la vía pública y en setiembre cometió un asalto armado en solitario a una mujer a la que le robó su celular.

En noviembre de 2015 fue detenido cuando asaltó a un trabajador del salón Forever, de calle Tirasso y Acceso Este. El hombre salió a tirar una bolsa de basura y fue abordado por Sosa Meza y otro sujeto, que se movilizaban en moto. Cuando lo amenazaron con un arma de fuego, un móvil policial pasó por allí y advirtió la situación.

Los delincuentes se dieron a la fuga a toda velocidad, pero a unos 800 metros fueron interceptados por la policía y terminaron aprehendidos.

Pese a eso, Andrés recuperó la libertad al poco tiempo y el 11 de abril de 2016 abordó con un arma a un vecino con el que mantenía un conflicto y le disparó, sin herirlo. Al día siguiente, lo abordó nuevamente para amenazarlo: “Cuando te vea regalado te voy a dar vuelta”, le habría dicho.

Por último, el Gulita Sosa Meza fue condenado el 18 de noviembre de 2020 a cinco años y medio de cárcel por cinco expedientes en los que estaba imputado. 

De la investigación surge que el 28 de febrero de 2018 actuó junto a su cuñado Franco Darío Fernández (novio de su hermana), el Humbertito y otro sujeto apodado el Chancho, que no fue identificado, para asaltar un domicilio de calle Congreso al 8400. Mediante el uso de armas de fuego, amedrentaron a las víctimas y les robaron un televisor Phillips de 43 pulgadas y un celular Samsung.

En agosto de ese año, el Gulita y Franco Alberto Aguilar interceptaron a una mujer que iba en bicicleta por calles Sarratea y Granaderos. Los autores la empujaron y amenazaron con un arma de fuego, para luego sustraerle el rodado y una cartera. 

A comienzos de 2020, más precisamente el 17 de enero, el joven y un hermano menor de edad, apodado el Chingolo, entraron a robar a una casa del barrio Pascual Lauriente. Rompieron los barrotes de una reja y reunieron un ventilador de pie, una cortadora de cerámica, un taladro, un equipo de música, un cubrecama de dos plazas y un mantel.

Pero la situación fue advertida por los moradores de la vivienda, motivo por el que los sospechosos se dieron a la fuga y dejaron abandonadas los elementos sustraídos.

Ese mismo año, el Gulita fue señalado por un homicidio en grado de tentativa junto a su primo el Bartolito. El hecho, que fue publicado por El Sol, tuvo su inicio a mediados de abril después de que los Riquelme le robaron a unos vecinos de la zona y las víctimas intentaron recuperar sus pertenencias, que los autores habían acopiado en una casa del barrio Progreso.

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Ante eso, el Gulita y el Bartolito abordaron a las víctimas, dos hermanos (ua mujer y un varón), con armas de fuego. “Dale, matalos a todos. Matala a ella y al otro”, manifestó uno de los delincuentes juveniles y ambos efectuaron varios disparos, uno de los cuales le impactó en el abdomen al hombre, quien permaneció varios días internado en grave estado.

Días más tarde, el Bartolito fue hasta la casa de la mujer, en el barrio Kilómetro 11, vistiendo un chaleco antibalas y colocándose una mano en la cintura, como si tuviese un arma de fuego. Allí, le aseguró a la hermana del hombre baleado que “ya les habían dicho que ella lo había denunciado y que si no se iba del barrio la iba a matar a ella y a todos sus hijos”.

Al mismo tiempo, a los pocos metros se encontraban esgrimiendo armas de fuego el Gulita, junto a sus hermanos Matías Joel Sosa Mesa, alias el Narigón, el Chingolo y el Carita de Liebre, también menor de edad.

Un mes más tarde, el 10 de mayo, otra vez la mujer fue blanco de las amenazas por parte del Gulita, el Chingolo, el Narigón y otro sujeto que no fue identificado.

La mujer declaró que los cuatro malvivientes se pararon en una esquina, a metros de su casa, y le exhibieron armas de fuego. Seguidamente, le dijeron: “A nosotros la policía no nos hace nada”, y agregaron que dejara de hacer denuncias en su contra por que la iban a matar. 

Mientras que desde su celda de Boulogne Sur Mer, Andrés Sosa Meza le escribió por WhatsApp a la hija de la vecina y le aseguró que “los iba a matar uno por uno, porque sabe donde pegar”, de acuerdo con la denuncia.

Más allá de los hechos por los que fue condenado, el Gulita también fue investigado por matar a su padrastro, Marcos Darío el Tucumano Fernández, en abril de 2018. Aunque la acusación en su contra se cayó porque la madre del acusado y pareja de la víctima, testigo clave para la pesquisa, prefirió no complicar a su hijo en su declaración, indicaron fuentes consultadas.

El crimen de Villafañe

El cadáver de Villafañe fue hallado la mañana del miércoles 8 de mayo de 2019, cuando una vecina del barrio Congreso, de Rodeo de la Cruz, salió de su casa para pasear a sus perros y al pasar por el descampado, ubicado frente al complejo, uno de los animales se acercó a oler los restos.

Al notar que se trataba del cuerpo de una mujer, la testigo dio aviso a la línea de emergencias 911 y policías fueron desplazados hasta la escena.

Una vez que se constató la novedad, se le dio intervención a la fiscal Claudia Ríos –que estaba subrogando a Pirrello– y a su equipo, que realizaron las labores pertinentes en la escena junto con la Policía Científica.

En medio de las tareas, una mujer se hizo presente y aseguró que la víctima era su hermana Gisela, quien había estado teniendo problemas con su actual pareja en el último tiempo, razón por la que el hombre quedó en un primer momento como el principal sospechoso, aunque, luego, esa hipótesis terminó por caerse.

Con el pasar de los días, se halló ADN de Andrés Sosa Meza y Humbertito Navia en el cuerpo de la víctima, pero sólo este último llegó a debate por el femicidio.