Los dos sospechosos detenidos este martes.

Dos hombres conocidos en el barrio Lihué y señalados como “pesados” fueron detenidos este martes por la mañana acusados de haber perpetrado el crimen de Juan José Ávila, el hombre de 38 años que recibió tres tiros el pasado 24 de mayo en Guaymallén. Según la hipótesis de los investigadores policiales y judiciales, uno de los sospechosos le disparó por la espalda mientras huía y el otro le proveyó el arma.

La hipótesis que ahora sostiene la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, a cargo de la instrucción, es contundente: Sebastián Ignacio Martínez Goyochea ingresó a la vivienda de la víctima y, con el arma facilitada por Daniel Diego Mariano Santos, le disparó por la espalda.

Primero un tiro mientras Ávila se alejaba y luego otros dos cuando la víctima intentaba escapar herido. Todos los disparos fueron efectuados desde atrás, lo que configura una situación de alevosía, según la calificación legal inicial.

Las detenciones fueron concretadas por efectivos de la División Homicidios de Investigaciones, que patrullaban el barrio Lihué en busca de los sindicados. Primero cayeron sobre Daniel Santos, de 30 años, en la vía pública, frente a la manzana 15, casa 15. Le secuestraron el teléfono celular y fue trasladado al Polo Judicial. Minutos después, Martínez Goyochea, de 26 años, se entregó voluntariamente en la Comisaría 25ª. También fue puesto a disposición de la fiscalía.

Ambos fueron imputados por el delito de homicidio agrado por alevosía, previsto en el artículo 80 inciso segundo del Código Penal, por tratarse de un crimen cometido aprovechando el estado de indefensión de la víctima. En caso de ser hallados culpables de ese delito, la pena única es la de prisión perpetua. Sin embargo, es probable que con el paso del tiempo sea modificada.

El expediente tuvo un giro luego de que los primeros dos aprehendidos por el caso, quienes habían sido arrestados apenas minutos después del ataque, fueran liberados tras no hallarse pruebas firmes en su contra. Las grabaciones de cámaras de seguridad y testimonios de testigos clave permitieron identificar a los otros presuntos implicados.

La víctima había alcanzado a correr unos metros tras los disparos y llegó a pedir ayuda en la casa de su hermano. Murió minutos más tarde en el Hospital Central. Según la reconstrucción, en la vivienda donde fue atacado se encontraba junto a uno de los primeros detenidos, quien resultó ajeno al hecho de sangre, que para la fiscalía, se trató de una ejecución.