La causa por el crimen de Leonel Santino Ortiz, el niño de 7 años asesinado a tiros el lunes por la noche en la Villa Junín, avanzó en las últimas horas sobre una hipótesis concreta: el ataque habría sido una represalia por un robo previo y los investigadores ya tendrían identificados a varios de los hombres que llegaron hasta la casa de la familia para ejecutar la venganza. El único detenido hasta este miércoles es Cristian Alejandro Cabrera Ramírez, de 48 años y con domicilio en el barrio San Martín, pero los pesquisas trabajan a contrarreloj para ubicar al resto.
Uno de los datos que tomó especial relevancia en la reconstrucción del ataque surgió de los testimonios recogidos después de la balacera. Los testigos describieron que entre los agresores había un joven al que identificaron como “un gordito que tenía un piercing en el labio” y señalaron que fue quien efectuó los disparos en el interior del domicilio, cuando ejecutaron a la criatura.
Imputaron al acusado de matar a Leonel y arriesga la pena máxima, prisión perpetua
El crimen de Leonel Ortiz, el niño de 7 años asesinado a tiros en Villa Junín, ya tiene a un acusado formalmente imputado y enfrentando una acusación que contempla prisión perpetua. La Fiscalía de Homicidios, a cargo de Oscar Malla, imputó…
La descripción uno de los elementos que los detectives intentan cruzar con otras pruebas para determinar quiénes integraron el grupo. Según los relatos, eran alrededor de seis varones, que no se limitaron a disparar: también golpearon con culatazos a algunas de las personas que estaban en el lugar. Justamente, un hermano de Leonel, llamado César, fue quien recibió los golpes con un arma en la cabeza.
La secuencia que construyen comenzó, según la principal hipótesis de la Fiscalía de Homicidios, con un robo ocurrido antes del crimen.
El episodio tuvo como víctima a Ticiana Yamil Cabrera, hija del único detenido que tiene hasta ahora la causa. La joven vivía a la vuelta del lugar donde ocurrió el homicidio y, de acuerdo con la información incorporada en la causa, no realizó una denuncia formal por el hecho.

Sin embargo, creen que sufrió la sustracción de varias pertenencias de su domicilio y que detrás de ese episodio estarían algunos de los hermanos de Leonel, como Matías y Daniel, y algunos amigos.
Entre los elementos que habrían sido sustraídos aparecen un televisor, una garrafa, una estufa y una heladera, entre otros objetos.
El dato de la heladera terminó convirtiéndose en una de las piezas llamativas del caso. Al día siguiente del homicidio, pasadas las 6, efectivos policiales de la jurisdicción detectaron que gente del entorno de Leonel estaba trasladando una heladera y establecieron que el electrodoméstico pertenecía al domicilio vinculado con los sospechosos del ataque. El artefacto fue secuestrado y quedó incorporado a las actuaciones, informaron fuentes consultadas por este diario. Hasta la tarde de este miércoles, trascendió, nadie se presentó a reclamarlo.
El procedimiento describe el hallazgo de una heladera blanca marca Patrick 6, encontrada recostada sobre uno de sus laterales en un callejón comunero de la manzana B de la Villa Junín. Los efectivos habían acudido a la zona luego de que una consigna policial solicitara apoyo porque se escuchaban detonaciones de arma de fuego.
Durante el patrullaje, los uniformados realizaron una encuesta ambiental y vecinos señalaron que la heladera “pertenecía al domicilio de los sindicados como autores del homicidio del menor”. Según esa versión, uno de los hombres la había sacado al exterior antes de efectuar disparos y luego escapó, dejando el electrodoméstico en el callejón.
Ese elemento es importante porque refuerza la hipótesis de que el ataque no habría sido un hecho aislado, sino la consecuencia de una disputa que comenzó con el robo sufrido por la hija de Cabrera Ramírez.
La pesquisa busca establecer qué ocurrió exactamente durante ese episodio, quiénes participaron y cómo se produjo la posterior identificación de la familia Ortiz como presunta responsable.
La ausencia de una denuncia formal de la joven no impide que ese hecho sea reconstruido mediante testimonios y otras evidencias incorporadas al expediente.
La venganza se habría concretado durante la noche del lunes. Un grupo de hombres llegó hasta Villa Junín a bordo de un vehículo rojo y comenzó a perseguir a los hermanos de Leonel. Alguien dio la orden (pidieron reserva de identidades).
Entre lágrimas y dolor, así fueron los 20 minutos para despedir a Leonel Ortiz
El dolor de la familia de Leonel Ortiz se hizo sentir este miércoles en las salas velatorias de Flores San Miguel, ubicadas sobre calle Maipú de Ciudad. Allí, familiares, vecinos y allegados se acercaron para despedir al niño de 7 años…
Los perseguidos alcanzaron a ingresar a la casa y cerraron la puerta, pero los agresores comenzaron a disparar contra el inmueble. En la escena quedaron numerosas vainas servidas e impactos de bala (casi 20). En medio de esa lluvia de disparos estaba Leonel, que recibió tres heridas de arma de fuego: dos en las piernas y una en el tórax, del lado izquierdo.
El pequeño fue trasladado de urgencia al Hospital Carrillo. Antes de morir, alcanzó a decirle a su madre: “Mami, me pegaron”.
La investigación que lidera el fiscal Oscar Malla sostiene que Leonel no era el objetivo del ataque y que quedó atrapado en una represalia dirigida contra sus hermanos. Precisamente por eso, la fiscalía no sólo imputó a Cabrera Ramírez por el homicidio agravado del niño, sino también por otro homicidio agravado en grado de tentativa respecto de las personas que fueron atacadas y sobrevivieron.
Cabrera Ramírez fue detenido durante la mañana del martes en el barrio San Martín, después de una búsqueda que se extendió durante la madrugada. Un testigo lo señaló dentro de la investigación y su identidad quedó incorporada a las medidas que llevaron a la captura.
Fue imputado por el delito de homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso ideal con homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas en grado de tentativa. La acusación contempla prisión perpetua.
