Menos de tres meses tardó la Justicia en resolver el femicidio de Daiana Aballay, la joven madre de 24 años que fue violada y asesinada en su casa de Las Heras.
Este jueves, fue condenado por el caso Sebastián David Salomón Pisciotta (20), un vecino de la víctima que fue atrapado a las pocas horas de ocurrido el ataque sexual que terminó en muerte.
El acusado reconoció la autoría durante un juicio abreviado inicial que acordaron entre la fiscal de Homicidios Andrea Lazo y la defensa. Tal como lo reveló El Sol, Salomón ya había confesado, por fuera del expediente, a los policías que lo atraparon a metros de la escena del crimen.

Esta vez, el imputado lo hizo frente a la jueza Patricia Alonso, del Juzgado Penal Colegiado Nº2, quien avaló el pacto entre las partes y lo sentenció a prisión perpetua por el delito de homicidio criminis causa en concurso ideal con homicidio agravado por ser cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género (femicidio) en concurso real con abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de armas.
La situación de Salomón era complicada en el expediente desde el inicio de la instrucción, cuando los propios vecinos lo señalaron como el autor del brutal ataque contra Aballay, ya que lo vieron escapar de la escena con el arma homicida en la mano.
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Ese machete que el femicida utilizó para ultimar a la víctima, fue hallado después de que el propio Salomón les indicó a los efectivos que lo capturaron, que lo había escondido bajo una camioneta, en un corralón ubicado a escasos metros de la escena del crimen.
Además, cuando Salomón fue detenido estaba completamente ensangrentado y con heridas en rostro, las cuales le provocó Aballay en un desesperado intento por defenderse, mientras era abusada sexualmente frente a su hijito, de 5 años.
Con esas y otras importantes pruebas que contaba la Fiscalía, las posibilidades del acusado de salir airoso en un juicio por jurados, eran prácticamente nulas. Por esa razón, las partes decidieron definir todo mediante un juicio abreviado, en el que Salomón recibió la única pena posible: la perpetua.
Abuso sexual y brutal asesinato
Fue alrededor de las 13.30 del domingo 18 de abril cuando los vecinos del barrio Espejo se vieron alertados por los gritos de auxilio de una joven, provenientes de una vivienda de calle Necochea al 2700.
Un hombre que se encontraba trabajando en un taller, frente a ese domicilio, fue el primero que se dirigió hasta el lugar y se encontró con una impactante escena: Daiana Aballay estaba tendida en la vereda, desnuda y ensangrentada por las diversas heridas cortantes que tenía en el cuerpo.
El vecino fue a auxiliarla y la muchacha alcanzó a decirle que no entraran a su casa, ya que había un sujeto armado con un machete. Acto seguido, la víctima se desvaneció y los lugareños observaron a un individuo escapar por los techos de las viviendas aledañas, con un arma blanca en la mano.
Los testigos no tardaron en reconocer al autor. Se trataba de Sebastián Salomón, quien residía a sólo tres casas de la víctima, sobre la misma calle. Incluso, horas antes lo habían visto deambular exhibiendo un cuchillo en plena vía pública.
Al parecer, el sujeto había cruzado a través de las medianeras para llegar hasta el departamento de la víctima, quien se encontraba sola junto a su hijo, ya que su pareja había salido por unos momentos.

Después de que llegaron los primeros detectives a la escena, los vecinos aportaron la identidad del sospechoso, así como también sus características físicas y de vestimenta. Con esos datos, se inició una exhaustiva búsqueda por los alrededores de la barriada.
En paralelo, Daiana había sido trasladada en vehículo particular al Hospital Carrillo. Allí, los médicos observaron que presentaba graves lesiones en los brazos, el pecho, la cabeza y las zonas dorsal y lumbar, por lo que la derivaron de urgencia al Hospital Central.
Poco tiempo después de iniciada la búsqueda del sospechoso, uniformados que estaban colaborando con las tareas observaron a sujeto que coincidía con la descripción del autor en calles General Paz y Barrionuevo, en El Algarrobal.
Cuando se acercaron, observaron que tenía la remera ensangrentada y el rostro con escoriaciones. Al requisarlo, este les entregó una navaja y un encendedor, que también tenía manchas hemáticas.
Ante eso, los policías lo acorralaron con preguntas y no tardó en confesar que había atacado a la joven en el barrio Espejo, por lo que fue aprehendido y trasladado a la Subcomisaría Iriarte.
Horas más tarde, ese mismo día, desde el citado nosocomio de Ciudad, los profesionales de la salud informaron que Daiana Aballay había fallecido.
Durante los primeros días de la investigación, la situación de Salomón estuvo en duda, ya que vecinos y familiares habían expresado que tenía problemas psiquiátricos. No obstante, el abordaje de un equipo de profesionales de la salud mental logró establecer que era consiente de sus actos y podía ser imputado.
