Alcaraz está comprometido por declaraciones de varios testigos.

Hacia fines de 2022, una guerra de familias se desató en el distrito de Vertientes del Pedemonte. Tiroteos, ataques con bombas molotov, amenazas y hasta robos ocurrieron a raíz del conflicto, que provocó malestar y temor entre los vecinos de la zona y preocupó a las autoridades a cargo de la seguridad en Luján de Cuyo.

Pese a que se tomaron medidas para prevenir los hechos y menguar la escalada de violencia entre ambas gavillas, todo terminó de la peor manera: el miércoles 14 de diciembre Pablo Damián Cataldo fue asesinado de dos balazos en un minimarket.

El comercio donde trabajaba el joven de 23 años pertenece a un miembro de la familia Vélez, una de las facciones que, de acuerdo con la investigación, se disputa el territorio de venta de droga en la zona.

En contraparte, Alexis Andrés Alcaraz Sosa fue sindicado por diversos testigos como el autor de los disparos letales. Justamente, el sospechoso, de 25 años, está vinculado a la familia López, la otra gavilla que protagonizó los violentos episodios.

El acusado fue detenido hace poco más de dos semanas, luego de mantenerse un par de meses en la clandestinidad, y este martes recibió su primer revés judicial en la causa que lidera la fiscal de Homicidios Andrea Lazo.

La jueza Alejandra Mauricio le dictó la prisión preventiva en la causa por homicidio agravado por el uso de arma de fuego, que había sido solicitada por la representante del Ministerio Público.

Pero eso no es todo, ya que a Alcaraz Sosa se le sumaron las imputaciones en otros expedientes por amenazas simples, abuso de arma, lesiones leves dolosas agravadas por la condiciones de pareja y evasión, en las que también se le impuso la medida de coerción, detallaron las fuentes consultadas.

Así, deberá continuar tras las rejas mientras avanza la instrucción en su contra.

En pugna

Los enfrentamientos en el barrio Virgen de Guadalupe tuvieron su inicio en los primeros días de diciembre del año pasado. Los vecinos y policías que trabajan en ese sector hablaban de una “guerra narco” entre dos familias.

En cuestión de días, la violencia parecía haberse vuelto incontrolable y, si bien en esas jornadas no hubo heridos, dos viviendas fueron prendidas fuego con bombas caseras de combustible.

Las autoridades aumentaron los patrullajes, afectaron a mayor personal policial para custodiar la zona y hasta se colocó un puesto fijo en calle La Unión.

Pero nada detuvo los cruces entre ambas facciones y la la noche del 14 de diciembre se hubo un infernal tiroteo en el quiosco de los Vélez: vecinos alertaron que se oyeron entre 10 y 15 disparos.

Aparentemente, un sujeto ingresó al local y cruzó algunas palabras con Cataldo, quien estaba trabajando en el local. Acto seguido, el agresor lo ejecutó de dos balazos con una pistola 9 milímetros: uno proyectil le impactó en el pecho -a la altura del corazón- y el otro en el brazo izquierdo.

Las heridas le provocaron la muerte de forma casi inmediata y Alcaraz fue rápidamente sindicado como el autor de los balazos letales. Mientras que otros dos sujetos que lo acompañaron, se encuentran identificados y con pedido de captura -se reservan los nombres por pedido judicial-, pero continuaban prófugos hasta la mañana de este martes.