A comienzos de este año, la jueza Patricia Sánchez rechazó el pedido de prisión preventiva que realizó el fiscal de Homicidios Carlos Torres contra dos de los cinco detenidos por el asesinato del futbolista Lucas Amarilla, ocurrido hace casi un año en Las Heras.
La magistrada le otorgó el recupero de la libertad a Roberto Armando González Quiroga, conocido como el Flaco Robert, y a su medio hermano, Franco Jesús Villalba Quiroga, alias el Macaco, ambos señalados como integrantes de la temida banda de los Canavis, que desde hace años siembra el terror en el barrio Santa Teresita y alrededores.
Con esos dos personajes en las calles, los policías de la zona estaban atentos a su presencia en la zona donde tiene base su familia, ya que la jueza le impuso como condiciones no ingresar a la citada barriada del distrito El Plumerillo.
Asimismo, tienen prohibido acercarse o mantener contacto con los testigos y familiares de la víctima, quienes en varias ocasiones denunciaron haber sido blanco de amenazas por parte los Villalba y sus soldaditos desde que inició la investigación.
Este lunes, el Macaco fue detenido durante una flagrante violación de esa prohibición de acercamiento, mientras se encontraba en el interior del barrio Santa Teresita, a escasos metros del domicilio donde reside la familia de Amarilla.
Fue en horas de la tarde del lunes que policías fueron alertados sobre la presencia de Villalba Quiroga, por lo que una movilidad se desplazó hasta el mencionado complejo, donde fue detenido y luego trasladado a la subcomisaría Iriarte.
Desde la Oficina Fiscal Nº 6, que estuvo a cargo de las actuaciones, dieron aviso al fiscal Carlos Torres, quien lidera la instrucción por el asesinato de Amarilla, y también a su par de la UFI Correccional Lauro Monticone.
Por estas horas, el fiscal Monticone iba a imputar al Macaco por el delito de desobediencia e iba definir si le correspondía regresar a prisión o si continuaba gozando de su libertad.
El crimen del futbolista
Además del Macaco y el Flaco Robert, en la causa por el homicidio de Amarilla se encuentran acusados su sobrino Jesús Sebastián Villaba Elizondo, un hermano de este último que tiene 17 años -alojado en el ex Cose-, y Nehemías Miguel Eskers.
Los cinco sospechosos fueron marcados como los autores del ataque a tiros que acabó con la vida del futbolista y dejó a dos heridos la madrugada del domingo 26 de junio entre las manzanas H y L del Santa Teresita.
La reconstrucción del hecho que realizaron los detectives sostiene que a la citada hora, Amarilla caminaba junto a un primo -que en ese entonces tenía 17 años-, ya que se dirigían a comprar a un almacén.
De manera inesperada, se desató un infernal tiroteo y los dos jóvenes quedaron en medio de la zona de disparo. Amarilla fue alcanzado por dos proyectiles que le impactaron en el sector lateral del cuello y la nuca, respectivamente; mientras que su familiar fue herido en la cabeza.
Ambos fueron trasladados al Hospital Carrillo junto a una mujer, identificada como Andrea Soledad Lera, quien se encontraba con prisión domiciliaria por infracción a la Ley 23.737 (de estupefacientes) y fue rozada por un plomo en el cuero cabelludo.
Una hipótesis señala que esa mujer estaba enemistada con los Canavis y fue el blanco del ataque, aunque, recientemente, uno de los imputados (Eskers) declaró que todo se trató de un enfrentamiento armado entre la gavilla liderada por los Villalba y otra facción antagónica, conocida como “la banda del Gatito“.
Ambas versiones coinciden en que Amarilla y su primo “se la comieron de arriba” y nada tenían que ver con los conflictos vinculados al mundo delictivo del Santa Teresita.
Lo cierto es que Amarilla falleció a pocos minutos de ingresar al efector público lashinerino y su muerte provocó un profundo dolor e indignación entre los vecinos de la barriada.
