Los menores detenidos. Uno de ellos está más complicado. El arma.

Se mueven con un libreto que se repite y que ya está bajo la lupa de los investigadores desde hace meses. Dos menores oriundos de Godoy Cruz, que se trasladaron a Capital y comenzaron a frecuentar el barrio San Martín, volvieron a quedar en el centro de una causa por asaltos a choferes de aplicaciones. Los pesquisas sostienen que no actuaban solos: un mayor los acompañaba y el grupo ya aparece vinculado a otros episodios similares registrados en el oeste capitalino, Godoy Cruz y Las Heras.

El cruce de datos entre las Unidades Investigativas de Capital y Godoy Cruz, con apoyo de personal de Robos y Hurtos, permitió detectar coincidencias en la modalidad. Viajes solicitados desde zonas conflictivas, destinos cortos y, al arribar, la amenaza con armas para despojar a las víctimas. En ese esquema, solo uno de los adolescentes -de 16 años- quedó comprometido penalmente. El otro, de 14, es inimputable. El tercer integrante, mayor de edad, logró escapar.

El último hecho terminó de consolidar las sospechas. Ocurrió a las 13, en la intersección de Las Vegas y Leñas Amarillas el 20 de este mes, en pleno barrio San Martín. El conductor de Cabify había levantado un viaje sin advertir lo que venía. El hecho se informó como un “simple” robo a un conductor y el secuestro de un arma de fuego. Sin embargo, se trataba de otro golpe a un trabajador de app de viajes.

Al llegar al punto marcado, tres sujetos lo rodearon. Dos de ellos, los más jóvenes, sacaron un arma de fuego y lo apuntaron directamente. No hubo margen: le exigieron el celular (Samsung A20), la billetera y el dinero en efectivo, poco más de 40 mil pesos en efectivo.

El asalto fue rápido y coordinado. Apenas tomaron los objetos, los tres se dispersaron. Uno de los menores escapó en bicicleta por Leñas Amarillas. El otro corrió hacia el este, perdiéndose entre los pasillos del barrio. El mayor tomó otra dirección. La víctima, de 44 años, todavía en estado de shock, alcanzó a alertar a un móvil policial que patrullaba la zona.

A partir de ese aviso se activó un operativo cerrojo en las inmediaciones. A pocas cuadras, en Cooperativa y Leñas Amarillas, los efectivos detectaron a dos sospechosos con características idénticas a las aportadas. “Dos de ellos eran jóvenes, uno de tez blanca; vestían remera y campera fina negra, gorra oscura con la visera del lado de adentro roja, y el tercero era más viejo, cara poseída, tez morocha, con prendas de vestir oscuras y dos de ellos portaban armas de fuego”, dijo el trabajador.

Cuando intentaron identificarlos, ambos huyeron y se metieron en un taller mecánico. La persecución terminó allí: fueron reducidos en el interior del lugar.

El movimiento dentro del taller no pasó desapercibido. La hija del dueño declaró haber escuchado un golpe en la puerta de la casa. Ese detalle guió la búsqueda: en el ingreso hallaron una pistola semiautomática Bersa, presumiblemente descartada segundos antes por los fugitivos. En paralelo, al rastrillar la zona de escape, los policías encontraron en una acequia el teléfono que le habían robado al chofer.

Con esos elementos, la escena quedó prácticamente cerrada. Los dos menores fueron trasladados junto a sus progenitores, mientras la víctima avanzó con la denuncia. En el lugar se secuestró una pistola semiautomática marca Bersa, calibre 380, que será peritada para determinar su funcionamiento y si fue utilizada en otros hechos similares.