Una denuncia contra un policía por consumir una bebida alcohólica mientras cumplía con una consigna terminó en escándalo en el barrio La Estanzuela de Godoy Cruz.
Al parecer, el efectivo compró una cerveza en un quiosco y la propietaria del negocio dio aviso a las autoridades sobre la situación, por lo que se activó el protocolo y personal de Asuntos Internos, de la Inspección General de Seguridad (IGS), encabezó el procedimiento.
El funcionario dio positivo en el test de alcoholemia y estalló contra sus colegas en medio del operativo. También investigan si horas más tarde amenazó a la mujer que llamó al 911.
La información a la que accedió El Sol sostiene que el hecho se produjo durante la noche del domingo cuando una comunicación con el Centro Estratégico de Operaciones (CEO) puso en conocimiento sobre un policía que estaba consumiendo bebidas alcohólicas en la manzana 4 de la popular barriada del oeste godoicruceño.
Ante eso, se iniciaron las averiguaciones pertinentes y lograron confirmar que un auxiliar de la Comisaría 40ª estaba cumpliendo allí una consigna por protección de integridad física de una mujer por una causa de violencia de género.
Hasta el lugar se desplazó una subcomisario que estaba cumpliendo tareas como subjefe de recorrida nocturna y entrevistó al funcionario denunciado, a quien encontró dentro de un auto junto a su pareja, revelaron fuentes allegadas al caso.
Acto seguido, solicitó colaboración de personal de Tránsito Municipal para practicarle un test de alcoholemia al policía, el cual arrojó que tenía 0,11 gramos de alcohol por cada litro de sangre.
Pese a que se trató de una cantidad menor, confirmó que el auxiliar había consumido alcohol recientemente, motivo por el que se activó el protocolo correspondiente e intervino el personal de la IGS. Los miembros de la fuerza tienen totalmente prohibido el consumo de bebidas de estas características mientras se encuentra en servicio.
Al efectivo le retuvieron la pistola Taurus 9 milímetros reglamentaria y el chaleco antibalas. Mientras sus colegas le retiraban esos elementos provistos por el Estado, el uniformado les dijo, palabras más, palabras menos: “Esto va a tener vuelta, yo estoy apoyado por los rombos”, haciendo referencia a que cuenta con el amparo de sus superiores.
En tanto, trascendió que, momentos más tarde, el auxiliar se dirigió hasta la vivienda de la mujer que lo denunció, quien le habría vendido la cerveza, y le recriminó la situación.
Por ese motivo, desde la IGS citaron a la mujer para que ratifique sus dichos en el expediente administrativo que se inició, así como también a los policías que participaron del procedimiento.
