Franco Cuello.

El juicio por jurado por el presunto femicidio de Valeria Noemí Ramírez (26) comenzó este lunes por la mañana en el Polo Judicial Penal de Mendoza, en medio de una fuerte expectativa por tratarse de un caso que conmovió a la provincia. En el banquillo está sentado Franco Nicolás Cuello, auxiliar del Grupo Especial de Seguridad (GES) de la Policía, acusado de matar de un disparo en la cara a su pareja en noviembre de 2022 en la casa que compartían en el barrio La Gloria de Godoy Cruz.

El juez técnico Alejandro José Miguel encabeza el debate, que tendrá como protagonistas a los 12 jurados populares encargados de decidir si Cuello es culpable de homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, delito que prevé la prisión perpetua.

La fiscal de Homicidios Claudia Ríos, sostuvo desde los primeros momentos de la instrucción que se trató de un femicidio, mientras que la defensa insiste en que fue un accidente doméstico en el que el hijo más grande la pareja, de 4 años en ese momento, fue quien accionó el arma de fuego.

Durante los alegatos de apertura, el jefe de la Unidad fiscal de Homicidios, Fernando Guzzo, presentó el caso con una reconstrucción inicial y detallada de la noche del 25 de noviembre, cuando Valeria -madre de dos pequeños, de dos meses y cuatro años- recibió un balazo calibre 9 milímetros.

Valeria Ramírez fue asesinada en noviembre del 2022.

Según la acusación, la joven estaba sentada al pie de la cama de una habitación de 3×2, cuando Cuello, a corta distancia, le disparó en el rostro desde arriba, mientras se encontraba sentada. El proyectil ingresó por la nariz, salió por el pómulo y atravesó su tórax, destrozando órganos vitales, sostuvo Guzzo. Horas más tarde, falleció en el Hospital Central.

No existe duda sobre la autoría. Las pruebas son claras y van a demostrar que se trató de un femicidio cometido en el marco de una relación de violencia de género”, expresó el representante del Ministerio Público ante el jurado.

Explicó que la fiscalía presentará pruebas técnicas -entre ellas, peritajes balísticos y el resultado del barrido electrónico, que dio positivo en las manos del acusado- y testimonios directos. También adelantó que la madre y la hermana de la víctima declararán sobre cómo era la relación de pareja, mientras que la declaración en Cámara Gesell del hijo mayor de la pareja será incorporada al debate.

Esa declaración es considerada una de las pruebas más relevantes por la acusación. Fuentes judiciales revelaron que el niño habría dicho, palabras más palabras menos, “mi papá le disparó a mi mamá”, e incluso realizó gestos con las manos que reforzaban su relato. Para Guzzo, este testimonio, sumado a la evidencia forense que establece que el disparo fue realizado a una distancia de entre 20 y 60 centímetros, descarta cualquier hipótesis de accidente.

La defensa, en cambio, planteó una versión completamente distinta. El abogado Leonardo Pablo Pasccon aseguró que el autor del disparo fue el hijo de la pareja y que la fiscalía nunca consideró la posibilidad de un accidente doméstico. “Fue una posibilidad desde el minuto cero de la investigación. No hubo violencia de género ni discusión previa. Él mismo la llevó al hospital y jamás intentó ocultar lo que pasó. Los accidentes pasan”, sostuvo Pasccon, mientras Cuello lloraba en silencio en el estrado.

Para reforzar su planteo, la defensa resaltará que el propio Cuello llamó al 911 y trasladó a la víctima junto con la hermana de ella hasta el hospital. También cuestionará la hipótesis de que existiera un vínculo violento, alegando que la pareja se encontraba en un buen momento y que estaban próximos a casarse. “Ese había sido el día más feliz de su vida”, señaló ante el jurado.

El juicio se extenderá durante varios días y contará con la declaración de peritos de Científica, personal policial que trabajó en la escena, médicos forenses y vecinos del barrio La Gloria. Además, se reproducirán las grabaciones de los llamados al 911 y el contenido del teléfono del acusado, que para la fiscalía es clave para demostrar que existía un contexto de control económico y hostigamiento.

Si los jurados encuentran culpable a Cuello, el juez Miguel deberá condenar a prisión perpetua. Si consideran que fue un accidente, el policía quedará absuelto del delito de femicidio.

La tensión en la sala fue evidente desde el inicio, detallaron fuentes que participaron del proceso. Familiares de la víctima y del acusado se sentaron en extremos opuestos, mientras que los jurados escuchaban atentos cada palabra de los alegatos. Este martes el proceso avanzará con la presentación de las pruebas materiales y los testimonios más sensibles, que serán determinantes para la decisión final.