Arancio Casanova.

La noche del 15 de junio del año pasado, una mujer de 58 años llegó en auto a su domicilio de calle Ituzaingó, en la Cuarta Sección de Ciudad. Dejó el auto con las llaves colocadas y estacionado sobre el puente para abrir el portón de la propiedad.

En ese instante, un malviviente subió al rodado para robarlo. La mujer advirtió que estaba siendo víctima de un hecho de inseguridad y trató de evitarlo. Sin embargo, en un forcejeo, cayó al asfalto y el ladrón aceleró para escapar, pasándole por encima a la víctima.

El episodio desembocó a los pocos días en la detención de Claudio Abel Arancio Casanova, quien quedó comprometido por las cámaras de seguridad que captaron el asalto. Ahora, a poco más de un año de su caída, el convicto busca salir de la cárcel.

Recientemente, su defensa solicitó la detención domiciliaria, postulando como lugar de alojamiento la casa de un familiar en un barrio ubicado en los alrededores del centro de Maipú.

Fuentes allegadas al caso revelaron a El Sol que en la zona se realizó una encuesta ambiental, parte del habitual procedimiento que realiza el Servicio Penitenciario por pedido de la Justicia ante una solicitud de ese beneficio.

La posibilidad de que Arancio Casanova cumpla allí con la domiciliaria generó malestar entre vecinos y policías que trabajan en ese sector maipucino, ya que es considerado “peligroso” por el caso citado y otros hechos que cometió.

Más allá de que se iniciaron las medidas para reunir la documentación que le permitirá a la jueza Mariana Romeo tomar una decisión sobre la petición interpuesta por la defensa del imputado, aún no se fijó una fecha para tratarlo en una audiencia.

Incluso, el avance de la causa se dilató en los últimos días, después de que el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello notificó el requerimiento de elevación a juicio por el delito de homicidio criminis causa en grado de tentativa.

Esto porque el representante legal del sospechoso se opuso a la elevación a debate del expediente y recusó a la mencionada magistrada del Juzgado Penal Colegiado Nº 1. De esta forma, la situación la resolverá el juez Mauro Perassi a fines de este mes.

Así las cosas, pese al empantanado camino que actualmente recorre el expediente, la situación de Arancio Casanova continúa siendo complicada y los pesquisas confían en que continuará tras las rejas hsta el juicio oral y público, explicaron las fuentes consultadas.

Extenso prontuario

Desde que cumplió la mayoría de edad, Arancio Casanova no paró de sumar ingresos y salidas de la cárcel, casi siempre sindicado por delitos contra la propiedad.

Su primer ingreso a un penal provincial lo tuvo en enero de 2009, a sus 19 años, cuando lo detuvieron por un robo agravado por el uso de arma de fuego apta para el disparo y por ser en poblado y en banda.

Por esa causa fue condenado en noviembre de 2010 a cinco años de cárcel por la desaparecida Cuarta Cámara del Crimen. Pero, al año siguiente, la Suprema Corte hizo lugar a un recurso de casación presentado por la defensa y agravó su situación, aumentando la pena a seis años y ocho meses de encierro.

En setiembre de 2015, Arancio Casanova recuperó la libertad al cumplir con el castigo impuesto y pasaron casi dos años para que volviera a tener un nuevo roce judicial.

En marzo de 2017, cayó por un robo agravado por el uso de arma en grado de tentativa, ocurrido en Guaymallén. Al ser detenido en plena comisión del ilícito, fue sentenciado en junio de ese año, a través de un proceso de Flagrancia, a un año y dos meses de reclusión.

Pese a ser declarado reincidente, accedió en febrero de 2018 a un régimen de libertad asistida, el cual consiste en cumplir con varias reglas de conducta y presentarse cada cierto tiempo ante la autoridad encargada de controlar su situación.

Arancio Casanova luego de una de sus tantas detenciones.

Pero Arancio Casanova no tardó en delinquir y en mayo siguiente lo atraparon por un robo simple en grado de tentativa. Al mes siguiente, lo condenaron por ese delito a un mes y 15 días de prisión.

Sólo 30 días después, volvió a las calles. No obstante, nuevamente reincidiría en setiembre de ese año al ser imputado por encubrimiento simple. En febrero del año siguiente, fue condenado por esa causa a siete meses de encierro.

En abril de 2019, una vez más, salió del penal. Aunque, casi medio año después, quedó tras las rejas acusado por amenazas agravadas en concurso real con lesiones leves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género.

Durante la pandemia del Covid-19, en setiembre de 2020, fue condenado a un año de prisión por esa causa de violencia de género. Sin embargo, por el tiempo que llevaba detenido, salió de la cárcel al mes siguiente.

Por último, en abril de 2022, sumó su último antecedente -previo a la actual causa en trámite- al ser detenido por un robo agravado por el uso de arma, caso por el que terminó desvinculado y fue liberado en setiembre de ese año.

Asalto en la Cuarta Sección

El hecho ocurrió la noche del 15 de junio del año pasado, en la puerta de una propiedad de calle Ituzaingó, a donde llegó la mujer en su Ford Fiesta.

Seguidamente, lo dejó estacionado sobre el puente de la propiedad con las llaves puestas, ya que tenía la intención de abrir el portón de ingreso.

Ese instante fue aprovechado por un asaltante que se encontraba agazapado, quien tomó el control del volante en pocos segundos.

La víctima advirtió el accionar del maleante e intentó impedirlo forcejeando con él, pero no lo consiguió. El sujeto la tiró al piso e hizo marcha atrás pisando el acelerador a fondo, atropellando a la mujer y dejándola herida de gravedad en sus miembros inferiores.

Los llamados a la línea de emergencias 911 permitieron que la víctima fuera socorrida y derivada a una clínica privada para su atención médica.

Luego del violento episodio, el ladrón se dio a la fuga a toda velocidad. Toda la secuencia quedó registrada en cámaras de seguridad, que complicaron al sospechoso.