Los investigadores judiciales y policiales no tienen dudas cuando son consultados sobre el tema: la banda lasherina Los Canavis tenía como objetivo principal el comercio de estupefacientes. Y esa actividad ilegal llevó a varios de sus integrantes a protagonizar diversas batallas por el control de territorio a ganar, generalmente en el barrio Santa Teresita y otros cercanos. Casi todos han terminado detrás de las rejas luego de decenas de instrucciones pero todavía quedan algunos eslabones unidos y activos.
Los enfrentamientos armados que han protagonizado en diversos sectores del citado departamento terminaron con asesinatos y heridos. Y algunas de las víctimas fueron jóvenes inocentes, como el caso del futbolista Lucas Amarilla, de 21 años, quien quedó en medio de una balacera mientras caminaba con un familiar y murió la madrugada del domingo 26 de junio del 2022.
Bronca por el crimen del joven futbolista en Las Heras: la mira puesta en Los Canavis
“Le arrebataron la pelota de los pies”. “Mi hermano murió en mis brazos”. “No vino la policía. Científica nunca llegó”. Nicolás Amarilla fue uno de los testigos del crimen de su hermano en el barrio Santa Teresita, en Las Heras. Conmovido por…
Este lunes por la mañana, dos de Los Canavis detenidos por esta causa reconocieron la autoría del crimen en un juicio abreviado y pactaron a través de sus representantes legales 14 años y dos meses de cárcel con el fiscal de Homicidios que lideró la pesquisa, Carlos Torres.
De esta forma, el juez Marcelo Gutiérrez del Barrio homologó el acuerdo entre las partes y sentenció a los sujetos, identificados como Jesús Sebastián Villalba Elizondo y Nehemías Miguel Eskers, por homicidio agravado por el uso de arma de fuego y tentativa de ese delito en dos hechos, debido a que la citada balacera dejó a otras dos personas heridas.
Llegar a una condena no fue una tarea sencilla para los investigadores judiciales. Testigos amenazados y con miedo y diferentes versiones no hicieron más que empantanar el expediente desde el minuto uno. Primero fue atrapado Jesusito y luego Eskers, señalado como uno de “soldados” de la organización liderada por los Villalba.
Hubo otros personajes de la gavilla que terminaron encerrados por esta causa pero fueron liberados con el paso de los días por falta de pruebas.
Más allá de eso, se supo que la víctima y un primo menor de edad por aquellos días -tenía 17 años- salieron de una casa del barrio Santa Teresita y se dirigieron a comprar comida. En la zona se encontraba una mujer identificada como Andrea Soledad Lera, que cumplía años esa jornada y pasaba sus días con detención domiciliaria por comercio de sustancias estupefacientes.
Justo en ese momento, desde los techos de casas cercanas comenzaron a disparar contra el grupo de personas. Una de las hipótesis sostiene que los balazos salieron del armamento de Los Canavis y que estaban dirigidos a Lera. Después de algunos minutos de tensión y temor (se escucharon entre 30 y 40 detonaciones), tres de las personas que se encontraban en la zona resultaron heridas: Amarilla, su primo y Lera.
Una guerra por drogas como hipótesis del crimen del joven futbolista en Las Heras
Otra vez Los Canavis. La banda de jóvenes dedicada a la venta de drogas y a generar terror en los vecinos de diversos barrios, principalmente en el Santa Teresita, de Las Heras, quedó en la mira de los investigadores judiciales y…
La mujer, de 37 años, fue asistida porque un plomo le rozó la cabeza. El menor presentó una herida de arma en el cráneo y Amarilla recibió dos impactos: uno en el cuello, que salió por su pómulo izquierdo y otro en la nuca.
Las víctimas fueron trasladadas hasta el Hospital Carrillo pero los médicos de guardia nada pudieron hacer para salvarle la vida de Amarilla, quien no tenía nada que ver con los conflictos entre los integrantes de los Canavis y el grupo de personas que se encontraba con él.
Horas después del hecho, El Sol realizó varios informes contando los detalles del caso y los testigos jugaron un rol fundamental para conocer la hipótesis del hecho y quiénes fueron los autores. “Se equivocaron, Lucas se la comió de arriba. Mataron a un inocente”, dijo su hermano Nicolás a este diario el mismo día del hecho. También su madre, quien exigió justicia por el ataque.
Amarilla trabajaba en la Municipalidad de Las Heras y era reconocido por jugar como delantero. Se desempeñó en los clubes Real Mendoza y Maipú y su hermano destacó que tenía un “futuro enorme para irse a jugar afuera”.
