Gelvez y Moreno, las víctimas.

El doble crimen de Facundo Ariel Gelvez Carrasco y Patricio Hamil Moreno Jofré tiñó de sangre el domingo al barrio Urundel de Godoy Cruz, considerado por los detectives judiciales y policiales como uno de los sectores más peligrosos del oeste departamental.

A las víctimas las ejecutaron de catorce disparos en el interior de una precaria casilla de pequeñas dimensiones -unos 2×3 metros-, donde pernoctaban desde hacía algunos días. En un principio se creyó que se encontraban en situación de calle, pero esa versión fue descartada con el paso de las horas.

Incluso, las familias de ambos vivían en las inmediaciones: Moreno estaba domiciliado en el barrio Parque Oeste y Gelvez también era oriundo de ese sector de calle Los Jacarandá. Por ese motivo, sus parientes no tardaron en llegar a la escena después de tomar conocimiento sobre su fatídico final.

Por eso, las principales incógnitas a resolver por los pesquisas del caso, liderados por la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, es por qué las dos víctimas dormían en ese lugar y qué uso se le daba a esa casilla.

Una línea investigativa sostiene que todo podría estar vinculado a la venta de drogas, ya que es vox populi que en esa barriada -que hasta hace poco tiempo era considerada un asentamiento- existe una importante actividad de narcomenudeo.

Más allá de eso, no está del todo claro si Gelvez y Moreno eran el objetivo de los homicidas. Esto porque en la habitación que se transformó en teatro del crimen, también solían alojarse otros sujetos de la zona.

Por ese motivo, los sabuesos buscan identificar a esos individuos, con el objetivo de profundizar sobre sus perfiles y determinar si los autores pudieron haberse confundido de blanco.

Los argumentos para pensar que los matadores acribillaron a los hombres equivocados, es que las víctimas se encontraban durmiendo, tapadas con frazadas para protegerse del frío y que la agresión ocurrió en medio de la oscuridad de la madrugada, por lo que difícilmente pudieron verificar previamente quiénes estaban debajo de las mantas.

Así las cosas, la fiscal Ríos aguarda el resultado de los numerosos peritajes practicados en la escena y también por la recepción de testimoniales que le permitan avanzar en la instrucción e identificar a los autores.

El luto en las redes

Por su parte, mientras se incorporan las primeras pruebas de importancia a la causa, familiares de ambos jóvenes los despidieron a través de las redes sociales y dejaron sentidos mensajes, en medio del dolor que provocó el hecho de sangre.

Por el lado de Moreno, su pareja, Sol, publicó en su perfil de Facebook un escrito para reflejar su desconsuelo: “Se me acaba de ir una parte de mi vida, sólo te pido que me des mucha fuerza para seguir con toda esta tormenta que se me viene encima, quisiera que todo fuera mentira mi amor no quiero y no puedo aceptar que te me fuiste así tan de repente (sic)”, expresó la chica.

Del mismo modo, su hermana, Abigail, también le dio su adiós a través de esa red social: “Va a ser muy difícil poder estar bien, pero necesito que me ayudes para tener la fortaleza de tener que sostener nuestra familia”, reza el posteo.

La familia de Moreno había sufrido hace algunos años el fallecimiento de su madre; mientras que su padre se encuentra en prisión, condenado por una infracción a la Ley 23.737 (de estupefacientes), y cumple con un régimen de salidas transitorias.

Asimismo, Gisela, una hermana de Gelvez, publicó una foto del joven asesinado acompañada por una cinta de luto, y escribió: “Vola alto mi hermanito loco gracias por todo el amor que les diste a todas tu sobrinas (sic)”.

Otros familiares y conocidos de Gélvez también lo despidieron de manera similar: “Dios se ganó un ángel hermoso. Q.E.P.D. Facu”.

El hecho

Fue minutos después de las 14 que un llamado a la línea de emergencias 911 alertó sobre dos jóvenes muertos en un domicilio del Urundel, cerca de la intersección de calles Los Jacarandá y Tiburcio Benegas.

Cuando policías se desplazaron hasta el lugar, entrevistaron al propietario, quien les indicó que los fallecidos eran dos chicos que se encontraban durmiendo en una casilla, localizada a pocos metros de su vivienda, dentro del mismo lote.

El hombre explicó que había ido a hablar con ellos y que los encontró sin vida, recostados sobre los colchones y que había varias vainas servidas junto a ellos.

Ante esa situación, tomó intervención la fiscal Ríos, quien se trasladó hasta la escena junto a su equipo de trabajo, para iniciar las labores de rigor.

Personal de la Policía Científica terminó por establecer que Gelvez y Moreno habían recibido numerosos impactos de bala en diferentes partes del cuerpo: el primero presentaba nueve lesiones y el otro, cinco. Las heridas las presentaban en tórax y piernas.

La reconstrucción sostiene que actuaron dos sujetos y utilizaron pistolas calibre 9 milímetros para ejecutar al mismo tiempo a las dos víctimas, quienes fallecieron en el acto.

En el lugar se vivieron momentos de tensión con la llegada de los familiares de las víctimas, quienes debieron ser contenidos por los funcionarios policiales y judiciales.