“Se contactaba con gente interesada en hacer un buen negocio y se aprovechaba de esa situación para engañarlos”, explicaron los investigadores chilenos que dialogaron ayer con El Sol. Se referían a Ángel Domingo Puppetto, un mendocino de 58 años que fue detenido hace unos días en Chile por estar acusado de estafar a agricultores de aquella zona con la promesa de pagarles un gran porcentaje de dinero cuando exportaran hacia Estados Unidos los “zapallitos mágicos” que la propia víctima debía sembrar y luego cosechar. La venta se concretó pero, en realidad, el dinero que les correspondía a los trabajadores rurales, nunca llegaba a sus manos y el timador se quedaba con todo la recaudación del “negocio” y desaparecía de la escena. Ahora, el sospechoso está en aquel país para responder ante la Justicia y tiene una prohibición para salir del vecino país. Está acusado de estafar por más de medio millón de pesos argentinos.
La historia comenzó en el 2009 cuando Ángel Puppetto llegó a Chile con un interesante plan para trabajadores agricultores que se querían embarcar en un proyecto que les iba a dar, aparentemente, un muy buen rédito económico. Pero el hombre tenía otras intenciones: engañar a sus contactos haciéndoles invertir mucho dinero en la siembra de zapallos –maquinarias y otros productos– y llevarse el dinero que iba a generar la venta de esa verdura al exterior.
El hombre ya era conocido en Mendoza porque contaba con antecedentes por falsificación de documentos, defraudaciones y otros ilícitos relacionados con papeles de vehículos (ver aparte).
Sin lugar en nuestra provincia para realizar las maniobras fraudulentas, se dirigió hacia el pueblo de San Esteban, donde ese año se contactó con un Daniel Canto Arias, un agricultor chileno con el cual firmó un contrato en el que la víctima iba a sembrar diferentes variedades de zapallos para, luego, venderlas a Estados Unidos. Incluso, durante ese período, Puppetto también entregaba algo de dinero al defraudado para ganarse su confianza y así seguir con el emprendimiento.
La víctima, para ingresar en el negocio, pidió un préstamo a una entidad bancaria y juntó ahorros por 25 millones de pesos chilenos, equivalentes a unos 350.000 pesos argentinos. “Él (por Puppetto) era quien tomaba el mando de la negociación con clientes que tenía en Norteamérica”, detalló a El Sol Jaime Leiva, el inspector de la Brigada de Delitos Económicos del vecino país.
Para el 2010, cuando los zapallos ya estaban listos para exportar, el sospechado timador los vendió pero nunca entregó el 50 por ciento que les correspondía a los agricultores. En esta instancia, el acusado había vendido la mercadería por 65 mil dólares pero a su “socio” sólo le dio 2.000 dólares, y desapareció sin cumplir con el contrato, explicaron en el sitio andesonline.cl.
“Negaba el pago o lo demoraba y se arrancaba con el dinero y nunca más les pagaba”, explicó Leiva. Fue así como las víctimas, al no recibir la paga, lo denunciaron ante las autoridades de Los Andes porque no lo pudieron ubicar, y así fue que lo atraparon cuando intentaba ingresar al país trasandino desde Mendoza.
Puppetto fue puesto a disposición del Tribunal de Garantía, la fiscal Gabriela Fuenzalida lo imputó por estafa y ordenó que fijara un domicilio en Chile a la espera de lo que suceda con la causa. Por esa razón, también le prohibieron salir de ese país. Creen que también puede haber actuado en Perú y Brasil y que podrían existir más víctimas de las maniobras fraudulentas.
